
Además de miembro del Grupo de Energía, Economía y Dinámica de Sistemas, Jaime es profesor del departamento de Economía Aplicada en la Universidad de Valladolid. Sus líneas de investigación se orientan a la economía ecológica y, en particular, a los modelos de evaluación integrada (energía-economía-medio ambiente) y a la transición energética. Su trabajo de investigación ha sido publicado en revistas internacionales como Ecological Economics, Energy Policy, Applied Energy o Journal of Industrial Ecology.
15/15\15: La UE llega a la nueva COP con el acuerdo —que ya se venía proponiendo desde julio— de reducir sus emisiones de GEI en un 90% para 2040, es decir, en apenas 14 años. Basándonos en las investigaciones y modelos que venís desarrollando en vuestro grupo de investigación, financiados precisamente por la propia UE, ¿es esto viable? Y, en caso de serlo, ¿no implicaría una caída de proporciones semejantes del PIB?
Jaime Nieto: Ese tipo de reducción tan solo podría ser viable a través de una transformación radical del modelo social, de producción y consumo de la UE, algo que no aparece en sus planes. Según nuestras investigaciones —por ejemplo esta aplicada a MEDEAS-Europa— sin esas transformaciones socioeconómicas profundas, los planes de la UE podrían conducir a una crisis de abastecimiento de energía, con crisis económica crónica sin lograr objetivos de emisiones, en el mejor de los casos (escenario Green Growth). Tan solo un cambio de modelo que cumpla las siguientes características, entre otras (escenario Post-Growth), puede acercarse a lograr los objetivos de emisiones:
- Una reducción socialmente planificada en el consumo de bienes y servicios.
- Política industrial que reoriente la actividad hacia sectores poco intensivos en consumo de energía, pero más intensivos en demanda de empleo y satisfacción de necesidades humanas (ejemplos: sanidad, educación, industria ligera, agricultura no intensiva, etc.).
- Con mayor equidad en el ingreso.
- Con reducción de la jornada laboral.
En otro estudio aún en revisión, con MEDEAS-España y en el que aplicamos el PNIEC, los resultados preliminares también muestran los graves problemas de abastecimiento de minerales críticos para la instalación masiva de renovables que los planes de la UE podrían acarrear.
15/15\15: «Las renovables permiten crecer siendo sostenibles», ha asegurado Pedro Sánchez ante la cumbre que comienza hoy Belém. ¿Eso es correcto o es un mito? ¿Qué contactos tenéis con el gobierno español acerca de estas pretensiones?

En cuanto a los contactos con el gobierno… ninguno, que yo sepa. Más allá de los informes que tuvimos que rellenar con la metodología y resultados preliminares de MEDEAS-España, proyecto (llamado MODESLOW) financiado por el Ministerio.
15/15\15: El presidente además afirma que España «ya cumple» porque dedica 1.700 millones de euros al año a afrontar lo que llama la «emergencia» climática. Viendo a qué se dedica ese dinero y el hecho de que se dedica mucho más a otras medidas que fomentan precisamente que continúen incrementándose las emisiones, ¿consideráis en vuestro grupo que «España ya cumple»? ¿Qué debería hacer realmente el Estado español para «cumplir» y dar ejemplo, como pretende Sánchez?
JN: Si no contamos las importadas, España está reducciendo sus emisiones, pero con el último dato que tengo a mano (2023), esta reducción de emisiones con respecto a 1990 estaría en torno al 6%, muy lejos del objetivo pretendido para 2050. Y todo esto siendo uno de los países del mundo con mayor capacidad instalada de renovables. El modelo de transición energética europeo consiste en descarbonizar la matriz eléctrica y electrificar todas o la mayoría de las actividades económicas que utilizan en la actualidad fuentes de origen fósil. Esto no está funcionando por muchas razones, entre ellas cabe resaltar el gran consumo de energía fósil todavía necesario para la instalación de renovables, las fricciones que su instalación masiva genera con otros usos del territorio, la dificultad de descarbonizar actividades como la metalurgia y el escaso éxito de la electrificación del transporte. Pero la razón de fondo es la constante presión que ejerce el sistema económico para incrementar sistemáticamente el consumo de materiales y energía o no reducirlos lo suficiente. Si España quiere cumplir debe dar una patada al tablero de juego y cambiar de modelo para superar estos límites a través de una transición ecosocial que busque ese espacio justo y seguro del que habla Kate Raworth en su economía rosquilla (doughnut economics). Para ello, se debe optar por un modelo que satisfaga las necesidades humanas de manera integral y con el menor uso colectivo de recursos posible, por ejemplo mediante transporte público asequible y vertebrador del territorio, un urbanismo centrado en el peatón y formas de movilidad descarbonizadas, vivienda asequible y térmicamente eficiente, la apuesta por la reparación y la reutilización frente al modelo de obsolescencia, etc.
15/15\15: ¿En qué situación están vuestras investigaciones? ¿Tenéis la financiación asegurada para continuarlas? Y ¿qué difusión están logrando tanto en el campo académico como político-social?
JN: Nuestras investigaciones están en marcha gracias al trabajo duro y la vocaciones de muchos investigadores que debemos sufrir la precariedad del sistema universitario español, especialmente los más jóvenes. Las fuentes de financiación recaen en un «sálvese quien pueda» que priorizan modelos como el de proyectos, que refuerza los mecanismos de precariedad ya de por sí severos en la carrera académica. En cuanto a la difusión, nos encontramos siempre entre la disyuntiva de volcarnos en lo académico y difundir a través de artículos académicos, congresos, etc. y la difusión más divulgativa y pegada a la calle. La primera es muy importante y juego un papel fundamental, a mi juicio, en dar un soporte científico al debate público, especialmente para quienes tienen la voluntad de apoyarse en lo que hacemos desde el mundo académico. Es un papel de fondo, quizá menos atractivo y disruptivo en el corto plazo, pero necesario. Lamentablemente, a veces deja poco tiempo para la difusión en el entorno más local. Sin embargo, la docencia sigue siendo un canal de transmisión a la sociedad de nuestras investigaciones muy importante.


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Estupendo. Traslademos la industria pesada al tercer mundo, que de alli no nos llegará la contaminación, y vivamos de repartirnos el dinero de los superricos, que es muy sano climaticamente hablando.
Una conclusión que se puede sacar es que esos objetivos oficiales de reducción radical de las emisiones sin replantearse el sistema social, conducen a dos escenarios:
1.- Que no se cumplan (lo más que probable).
2.- Que se cumplan en parte porque, como dice el comentario de Felix, se practique un decrecentismo tramposo a cuenta de deslocalizar de la UE la producción con muchas emisiones. Para tener el mismo resultado de emisiones a escala mundial, y echar la culpa a los chinos o a quien toque.
En todo caso, como no plantean una alternativa de sistema social decrecentista justo socialmente, y no resuelven los problemas mundiales de emisiones, para lo que sirven las propuestas oficiales de la UE es para que la ultraderecha acuse a los objetivos ecológicos oficialistas, de ser destructivos de la economía y causantes de pobreza, porque llevan a una crisis en Europa. Que por tanto son una excusa del globalismo. Y ante eso, lo que ofrecen ellos es seguir como estamos, y asegurarlo con la fascistización y más imperialismo acaparador de recursos.
Aunque no se propongan la reducción de emisiones, estas, aunque ya sea demasiado tarde y nos hayamos pasado todos los límites (las emisiones tienen su inercia hasta hacer efecto y también para dejar de tenerlo), se darán porque el capitalismo ya no podrá funcionar al ritmo actual, al entrar en su colapso por la reducción y encarecimiento de los recursos energéticos, minerales, alimentarios. Pero insisto, ya será inevitable el cataclismo medioambiental.
Esto demuestra que la clave del asunto no es un problema, digamos, meramente productivo y tecnológico, sino claramente de sistema económico-social, dicho claramente, de superación del capitalismo con un ecosocialismo decrecentista.
Aurora Despierta