Eduardo Gálvez
Eduardo Gálvez

El mundo arde. Presentación de «Incendios», de Alejandro Pedregal

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(Texto adaptado de la presentación que el autor hizo del libro el 1 de julio en el ateneo La Maliciosa, de Madrid, acompañado de Iván Alvarado Castro y del autor del libro, Alejandro Pedregal.)

Vivimos en un tiempo marcado por imágenes incendiarias. Nuestros ojos y nuestras conciencias están acostumbrados ya a presenciar paisajes devorados por las llamas: bosques convertidos en ceniza desde Canadá hasta Australia; ciudades atrapadas en nubes tóxicas de humo, evocando visiones apocalípticas que alguna vez imaginamos lejanas, ahora demasiado reales; mares convertidos en tumbas masivas que expulsan cuerpos devueltos por la violencia en que convertimos las fronteras, mientras los medios alternan entre la indiferencia y el sensacionalismo.

Sin embargo, Alejandro Pedregal nos recuerda desde las primeras páginas de su Incendios: Una crítica ecosocial del capitalismo inflamable que «este no es un libro sobre incendios». O al menos, no solo en sentido literal. Su objetivo es mucho más profundo: analizar qué significa que vivamos en un sistema capitalista inflamable. Un sistema cuyo funcionamiento está basado en la acumulación perpetua, en la mercantilización absoluta de la vida, y en una dinámica constante de explotación y expolio. Para existir, este sistema requiere consumir bosques, océanos, cuerpos y sociedades enteras.

Incendios. Una crítica ecosocial del capitalismo inflamable.El incendio para Alejandro, por tanto, no es solo un acontecimiento accidental o circunstancial, sino que se convierte en una metáfora precisa de cómo opera el capitalismo. El fuego simboliza la mercantilización de todo cuanto existe, la alienación de cada relación social, la acumulación sin límites y el imperialismo ecológico que articula nuestra vida cotidiana en el capitalismo globalizado.

Lo que Alejandro hace en este libro es invitarnos a mirar el fuego no como un espectáculo aislado, sino como síntoma extremo del sistema que habitamos. Los incendios descritos son tragedias humanas y ecológicas concretas, pero también expresan una violencia lenta que se desarrolla silenciosamente hasta irrumpir dramáticamente ante nuestros ojos.

Comenzar esta presentación destacando la imagen del mundo en llamas no es solo señalar una realidad evidente y trágica, sino prepararnos para comprender lo que significa hoy ser críticos con este sistema y su lógica depredadora. Nos obliga desde ya a cuestionar profundamente nuestras formas de vida, nuestros imaginarios y a buscar alternativas frente a este capitalismo inflamable, tan devastador como irracional.

Este libro se presenta entonces no solo como un análisis lúcido del capitalismo en esta fase en que está chocando con los límites biofísicos del planeta, sino como una invitación urgente a pensar colectivamente cómo extinguir el incendio global que hoy amenaza la vida misma.

La tesis de Alejandro: un capitalismo inflamable

Alejandro sostiene que la crisis ecosocial actual no es accidental, sino resultado directo y necesario del sistema capitalista. No se trata de fallas circunstanciales, sino manifestaciones lógicas y estructurales del propio sistema. Alejandro define este sistema como un «capitalismo inflamable»: una estructura social que, de manera amoral y automática, opera exclusivamente para la acumulación perpetua y la mercantilización total de la vida.

Este capitalismo inflamable no es solo un modo de producción, sino un sistema que impone activamente una lógica destructiva sobre la naturaleza y la sociedad, condicionada exclusivamente por la acumulación y la mercantilización. A través de una constante expropiación, no solo material sino también simbólica, el capitalismo rompe radicalmente las relaciones entre sociedad y naturaleza, generando una crisis ecosocial profunda.

La crisis ecológica no es, por tanto, una catástrofe accidental, sino una consecuencia directa de un modo de vida impuesto por el capitalismo global, basado en un productivismo ilimitado y consumista sostenido por la explotación laboral y el saqueo ecológico, especialmente en las periferias del Sur global.

Finalmente, Alejandro advierte que esta lógica destructiva no solo consume ecosistemas, sino que también limita nuestra capacidad política y colectiva para imaginar futuros diferentes. Este incendio capitalista se extiende más allá de lo económico y lo ecológico, afectando profundamente nuestra imaginación social y política.

Por eso, la tesis central del libro nos llama no solo a observar la magnitud del desastre, sino a enfrentar radicalmente sus causas profundas, construyendo alternativas reales que superen la lógica depredadora del capitalismo.

Crítica a la mercantilización ecológica y a la gestión capitalista de la naturaleza

La lógica inflamable del capitalismo no se limita a la destrucción de ecosistemas: convierte esa destrucción en una fuente renovada de acumulación. Alejandro Pedregal muestra con crudeza cómo el capital no solo incendia los territorios y la vida, sino que mercantiliza incluso los procesos de reconstrucción. Lo hace bajo el ropaje del ambientalismo institucional y la gobernanza tecnocrática, que en realidad reproducen las mismas dinámicas de desposesión y extractivismo que originan las catástrofes.

La crítica no se limita a un caso local: lo que aparece es una estructura global, articulada en torno a la mercantilización ecológica y el imperialismo ambiental. Desde los monocultivos de eucalipto en Portugal hasta los el encierro y la muerte de trabajadores en la Galería Nicolini de Lima, pasando por la devastación de comunidades racializadas en el Reino Unido, lo que se denuncia es un mismo patrón: abandono, exclusión, acumulación por desposesión y fetichización de soluciones tecnológicas o caritativas que perpetúan el ciclo destructivo.

Pedregal denuncia el ciclo de la mercantilización ecológica como un proceso de tres fases: (1) se produce la destrucción de la vida y los territorios por la lógica del beneficio; (2) esa destrucción se convierte en una oportunidad de mercado (reforestación industrial, gestión de residuos, consultoría climática); (3) la falsa restauración reinyecta el capital en el circuito global mientras intensifica el despojo y la desigualdad. Es un bucle especulativo que instrumentaliza incluso la restauración, al servicio del capital financiero.

Además, se resalta el papel del Estado neoliberal como gestor activo de este metabolismo capitalista. Lejos de desaparecer, el Estado actúa como agente del cercamiento, regulador del despojo y promotor de las condiciones para la valorización especulativa del territorio, incluso a costa de vidas humanas. La lógica urbanística, los recortes, la privatización de servicios básicos y la represión institucional conforman una arquitectura política que facilita el avance de la financiarización ecológica.

Las alternativas: el fuego prometeico

Alejandro Pedregal.
Alejandro Pedregal. Foto del web de la editorial Verso.
Frente al capitalismo inflamable, Alejandro defiende un «fuego prometeico» que implica recuperar la capacidad colectiva para imaginar y construir un orden radicalmente diferente. Esta propuesta se concreta en un horizonte ecosocialista y que podríamos llamar transmoderno, donde la lógica mercantil del capital es reemplazada por formas de organización comunitaria que ponen la vida en el centro.

El autor enfatiza la necesidad urgente de un decrecimiento ecosocialista, especialmente en los países centrales, para enfrentar las múltiples crisis combinadas (ecológica, energética y social). Este decrecimiento no es solo una consigna abstracta, sino una estrategia estructural de planificación democrática y cooperación internacional. Implica un proceso coordinado de desmercantilización, desacumulación y descolonización: reducir la producción y el consumo más destructivos en el Norte global, y al mismo tiempo impulsar procesos soberanos de desconexión y autonomía en el Sur global para romper con el intercambio ecológico desigual.

Alejandro rescata críticamente a Marx, especialmente el Marx tardío y ecológico, destacando cómo sus reflexiones sobre las sociedades comunales no occidentales y el metabolismo social ofrecen claves fundamentales para pensar alternativas al capitalismo. Lejos del marxismo productivista y eurocéntrico tradicional, Alejandro reivindica un Marx preocupado por la sostenibilidad y la igualdad, capaz de inspirar un decrecimiento justo y una modernidad plural.

Asimismo, Alejandro propone una profunda democratización del conocimiento científico y técnico, que supere todo reformismo tecnocrático y elitista. Esta democratización implica un diálogo constante con los saberes comunitarios y situados, reconociendo y valorando el aporte fundamental que estos pueden ofrecer en la construcción de sociedades verdaderamente sostenibles.

En definitiva, el fuego prometeico propuesto por Pedregal es una apuesta radical para liberar el potencial emancipador que permita restaurar un metabolismo social armónico con la naturaleza, capaz de responder de forma efectiva a los desafíos existenciales que enfrentamos como humanidad.

Por qué leer Incendios hoy

Incendios destaca especialmente por su capacidad de entrelazar, con rigor y claridad, dimensiones que suelen abordarse de forma fragmentada. Frente a una crítica ecosocial frecuentemente atrapada en visiones parciales o técnicas, Alejandro sitúa en primer plano la totalidad del sistema capitalista, mostrando cómo la violencia ecológica, la precariedad urbana, la racialización y el despojo territorial no son fenómenos aislados, sino expresiones articuladas de una misma lógica de acumulación, explotación y dominación global.

Donde Jason Moore propone una teoría metabólica general, Alejandro pone énfasis en casos concretos: la destrucción del paisaje rural en Portugal, el incendio de una torre en Londres, la muerte de trabajadores en Lima. Mientras Andreas Malm llama a la acción directa frente al colapso climático, Pedregal profundiza en las condiciones estructurales que hacen posible el sacrificio cotidiano de las vidas. A diferencia de Joan Martínez Alier, no se limita a señalar conflictos ecológicos distributivos, sino que incorpora una lectura política más amplia sobre la desigualdad global. Frente al cuestionamiento radical de las instituciones modernas por parte de Ivan Illich, Pedregal sitúa este cuestionamiento en contextos históricos concretos, mostrando cómo esas instituciones forman parte del engranaje del capital. Y aunque dialoga con Silvia Federici al reconocer que la reproducción social sostiene el orden capitalista, amplía la mirada integrando otras dimensiones clave como la racialización territorial y la violencia institucional.

Su principal contribución es proponer una crítica dialéctica que ilumina las conexiones profundas entre catástrofes concretas y estructuras históricas. Esta perspectiva permite entender la modernidad capitalista no como un proyecto de progreso, sino como un régimen organizado desde la devastación, la expropiación y la desigualdad. Frente a ello, Pedregal plantea una modernidad transmoderna, una alternativa que supera el marco ilustrado y colonial y recupera la autonomía comunitaria, la solidaridad, la pluralidad epistémica y la democracia radical.

En definitiva, en un momento histórico de emergencia ecosocial y crisis civilizatoria, Incendios no se limita a la denuncia, sino que insiste en la necesidad urgente de una reconstrucción radical desde abajo. Un proyecto político ecosocial que recupere la vida y la ponga en el centro, más allá del horizonte asfixiante del capital. Frente al incendio global, la obra de Alejandro propone pensar y construir otro fuego, una luz alternativa y comunitaria que guíe hacia un futuro distinto y posible. Para quienes sienten preocupación por el rumbo actual del mundo, marcado por crisis encadenadas y un creciente autoritarismo, Incendios ofrece claves esenciales para comprender la profundidad del desastre y para movilizar una imaginación política comprometida con la transformación. Su lectura permite desentrañar las raíces históricas y estructurales de la crisis ecosocial actual, y proporciona una brújula clara para pensar formas concretas y justas de resistencia y emancipación.

Eduardo Gálvez. 'Solastalgia' - Miralibro 2025 - técnica mixta sobre corteza de álamo blanco. 45x25 cm.
Eduardo Gálvez. ‘Solastalgia’ (Miralibro, 2025). Técnica mixta sobre corteza de álamo blanco, 45×25 cm.
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Coordinador del medio asociativo Colectivo Burbuja. Lleva los podcastsRadioactividad (energía y medio ambiente), Debate Directo (política) y Economía Directa (economía y actualidad) desde 2011. Analista de temas medioambientales, económicos y políticos, con numerosos artículos publicados en medios digitales.

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