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Biofilia, Fluminismo, Simbioceno: una entrevista a Ginny Battson

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(Respuestas de Ginny Battson traducidas del inglés por Gracie Battson.)

(Nota de la entrevistadora: Quiero expresarle aquí mi agradecimiento a Ginny Battson por su tiempo, esfuerzo y amabilidad. Ha sido un privilegio haber estado en contacto con ella, profundizando más en su pensamiento con ocasión de mi Trabajo de Fin de Grado El Fluminismo de Ginny Battson: una Ecoética para el Siglo XXI, defendido en el Departamento de Filosofía de la UAM en junio de 2022. Las respuestas fueron recibidas el 30 de mayo.)


Laura Muñoz: En tu texto Fluminismo[1] señalas que ese amor al que te refieres “no es el Dios de Spinoza ni el naturalismo de Hume, sino las interconexiones materiales entre todas las cosas” (p. 21). También escribes que “el amor es, en gran medida, una elección” (p. 22). El amor sería un elegir ayudar a otros seres, humanos o no humanos, en sus procesos vitales, elección que, a su vez, mejorará la vida propia de cada cual. Entonces ¿el amor es una opción que se puede elegir libremente? ¿Pertenece a todos los seres vivos, a toda la vida, o sólo el ser humano puede elegir entre seguir o no ese camino?

¿Crees que el amor es un acto “instintivo”? De ser así, en nuestras sociedades capitalistas, desprovistas, al parecer, de este amor natural, ¿se estarían desviando de ese instinto o el amor debe aprenderse? En caso de que el amor sea una elección, ¿debe precederle una educación en el mismo, basada en el respeto y en una reestructuración de nuestras relaciones con la naturaleza, las cuales ahora están jerarquizadas por intereses humanos?

Ginny Battson
Ginny Battson
Ginny Battson: Siguiendo la trayectoria de pensamiento simbiótico de Lynn Margulis, veo todas las interconexiones o uniones como fuerza dinámica de inteligencia con la que toda vida porosa participa en flujos en diversos grados. Para mí, el grado de compromiso está en una escala móvil de conciencia. Incluso los actos aleatorios de supuesta unión subconsciente (imagino que algunos podrían argumentar que estos incluyen cualquier establecimiento mitocondrial original dentro de las células) luego se repiten de forma más consciente cuando las uniones conducen consecuentemente hacia el florecimiento de la vida.

Seguramente este proceso es, en su esencia, una poderosa forma de amor, cuando amar es un verbo favorable para una vida buena (incluso la muerte ecológica). Todos los seres pueden participar. Yo lo llamo fluminismo. Biofilia (E.O. Wilson) describe bien una atracción innata, quizás menos consciente; pero en algunos humanos tristemente poderosos e influyentes, sobre todo en los capitalistas/colonialistas industriales occidentales, es claramente débil. Esto ha resultado en el Antropoceno. Al fomentar activamente el entendimiento, la imaginación y la participación en los flujos de la vida, en múltiples direcciones, el fluminismo es más que innato. Es un proceso; una serie interminable de elecciones y ajustes (en las relaciones, adquiriendo conocimiento, alimentando la imaginación, resistiendo, admitiendo que hay un misterio), que finalmente conducen al «bien» (VIDA). Sí, compartir conocimientos (observacionales, empíricos, indígenas, etc.) es muy importante, al igual que las elecciones sobre la mejor manera de hacerlo.

L.M.: ¿Te has planteado la viabilidad de tu teoría en un mundo dominado por el interés económico, la mercantilización de la vida en general y la indiferencia ante la crisis ecosocial? ¿Sería posible convertir dicha teoría en una ética universal, o tiene que ver más bien con una visión personal? ¿Podríamos ser todos fluministas?

Portada de FluminismoG.B.: a) Sí. Mi tesis original plantea el fluminismo como resistencia a la mercantilización y, en gran medida, al capitalismo y su inequidad y desperdicios, et al …una forma nueva/antigua de percibir el significado de la VIDA.

b) Habría algo en común en la inclusión para todos, pero los universalismos son problemáticos porque son dictados y minan la elección. Veo el fluminismo más como una “ética del cuidado” (véase Carol Gilligan).

c) Sí, todos podemos ser fluministas en mayor o menor grado, dado que somos “libres” de hacerlo. Esto implica críticamente la liberación de la inequidad, sus toxicidades y traumas repetitivos (también un acto de amor). Un proceso como respirar aire no contaminado.

L.M.: En tu texto también escribes: “La naturaleza está intensamente interconectada, ninguna especie resulta más importante que cualquier otra para la perspectiva de conjunto” (p. 36). ¿Podemos vivir sin jerarquizar mínimamente? ¿Cómo? ¿Se puede tener esa perspectiva de conjunto sin dejar atrás nuestro punto de partida antropocéntrico?

G.B.: Creo que muchas culturas indígenas demuestran una nivelación, digamos, por ejemplo, basada en la reciprocidad (Wall Kimmerer) o el kincentrismo (Salmon). Creo que es posible vivir con, al menos, mucha menos jerarquía entre especies. Los valores comunitarios se deben basar en la necesidad, en vez del deseo excesivo. Un cambio clave de valores para impulsar la toma de decisiones seguramente debe ser valorar «nosotros» sobre «yo». Una vez más, esto es un proceso. ¿Vivir sin jerarquizar mínimamente? Podemos, al menos, esforzarnos, y hay algo bueno en eso. Pero los humanos somos imperfectos, con certeza. ¡El ego!

L.M.: ¿Estamos todavía a tiempo de salvar nuestra relación con la naturaleza? ¿Cómo crees que puede contribuir a ello la creación de neologismos? ¿Qué otras estrategias serían necesarias?

G.B.: Sí, siempre hay tiempo para salvar nuestra relación con la naturaleza, pero el Antropoceno está cambiando rápidamente esa naturaleza (incluso nosotros mismos) y algunas de esas relaciones. Esto se debe, sobre todo, a la pérdida de especies y a las enormes fuerzas migratorias. Los cambios de valor y la comprensión compartida son fundamentales. Es clave considerar que todo es un proceso de alejamiento del Antropoceno hacia una VIDA compartida mucho más equitativa y amorosa. Albrecht llama a esto el Simbioceno.

Sostengo que tales neologismos tienen mucho propósito, pero con limitaciones obvias de idioma.

Ginny Battson- natación salvaje en el río Wye
‘Natación salvaje en el río Wye’. Foto © Ginny Battson utilizada para la portada de la edición española de su libro.

Notas

[1] Ginny Battson: Fluminismo. El amor y la ecología como fuerza integradora para el bien y como resistencia para la mercantilización de la naturaleza y los daños planetarios, trad. de Roberto Álava y vv.aa., Ediciones del Genal, Málaga, 2020. Cabe destacar que esta edición es fruto del esfuerzo desinteresado de un grupo de estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la UAM (la mayoría, estudiantes del Grado en Filosofía en el curso 2018-19), quienes llevaron a cabo la traducción colaborativa de la obra bajo la dirección de Jorge Riechmann. Los números de las páginas refieren a la edición traducida.

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Graduada en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid. Colaboradora en la revista Filosofía en la Red.

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