Ilustración: Meninheira

Marx y Rusia. Epílogo

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(Epílogo del nuevo libro de Carlos Taibo, Marx y Rusia.Un ensayo sobre el Marx tardío, publicado por Libros de la Catarata en enero de 2022.)

Presentación del libro

Marx y Rusia. Carlos Taibo.En los últimos años de su vida Marx abrió el camino a nuevos intereses y teorizaciones. Se acercó, en particular, a un movimiento, el de los naródniki, que había hecho de la comuna rural, en Rusia, un elemento motor principal de una original concepción del socialismo. En ella, y frente a las percepciones anteriores de Marx, correspondía a los campesinos un papel singular. Este libro estudia con vocación pedagógica el derrotero del pensamiento de Marx en sus años postreros y propone una discusión sobre el desarrollo histórico de las formaciones sociales y, más allá de ello, sobre las sociedades precapitalistas.


Epílogo

Si en el prólogo a esta obra ya subrayé que la figura y la obra de Marx me producen sentimientos encontrados, tengo ahora que volver sobre algo que dije, o al menos que sugerí, entonces: la dimensión de rechazo que rezuman algunos de esos sentimientos recula cuando uno se aproxima al Marx tardío, a las ideas que manejó y, más aún, a la actitud que asumió ante realidades que en más de un sentido eran nuevas. Estoy pensando, a la hora de definir esas realidades, en lo que Shanin llama las “tradiciones revolucionarias vernáculas”, producto singular de las sociedades nativas[1]. Ese Marx procuró que sus conceptualizaciones no moldeasen artificial y dogmáticamente un escenario social que era, por fortuna, muy rico y dispar, algo que a la postre permitió que algunos de sus presuntos admiradores concluyesen que sus últimos textos eran el “producto de una mente debilitada”[2]. El Marx tardío estudió realidades que conocía mal y lo hizo con el franco propósito de aprender de ellas y abrir nuevas perspectivas. En el buen entendido de que cuando hablo de realidades estoy pensando, las más de las veces, en luchas por las cuales Marx se dejó contaminar[3]. Fue la suya una actitud admirable, que bien hubiera podido preparar otros horizontes –ya lo he señalado- en caso de que se hubiera hecho valer en relación con muchos los de los procesos revolucionarios registrados en el siglo XX en el Tercer Mundo.

El resultado es que se reveló con fuerza un Marx romántico que, en nombre de valores sociales, morales o culturales premodernos o precapitalistas, protestaba contra la mecanización, contra la racionalización abstracta, contra la reificación, contra la disolución de los lazos comunitarios y contra la cuantificación de las relaciones sociales[4]. Los naródniki rusos plantearon a Marx problemas teóricos y prácticos muy serios[5], que en buena medida –y reitero lo que ya he señalado- remitían, en muchas de sus dimensiones, a los que Marx había despachado, de manera a buen seguro que en exceso rápida, con Proudhon y Bakunin no mucho tiempo antes. Y es que las lecturas de Marx sobre la comuna rural rusa, y en general sobre las comunas rurales, provocaron en el autor de El capital un afortunado desconcierto y una feliz sorpresa[6]. De por medio estaba –lo reitero- la urgencia de establecer un nexo entre sociedades precapitalistas y movimientos anticapitalistas.

El descubrimiento, décadas atrás, del joven Marx provocó una honda convulsión que no ha encontrado una réplica en el caso del Marx tardío. Y eso que parece legítimo sostener la actualidad candente de muchas de las propuestas de este último. Recuperar al Marx tardío es, de cualquier modo, recuperar también el acervo de los naródniki y considerarlo propio, y no una realidad ajena en el tiempo y en el espacio. Semejante empeño aconseja, eso sí, huir de cualquier tentación de convertir a Marx en un dios que ordena todas nuestras ideas y nos saca de todos los atolladeros. No vaya a ser que el olvido de que Marx fue, tal vez muy a su pesar, el inductor de muchas de las lecturas unilineales y dogmáticas de sus textos se acompañe hoy de un nuevo ejercicio de beatificación, y en su caso de santificación, que dibuje un Marx anarquizante inmerso en la lucha por la liberación de los campesinos del Sur.

Ilustración: Meninheira.
Meninheira

Notas

[1] SHANIN, Teodor (1990b): “El marxismo y las tradiciones revolucionarias vernáculas”, en Teodor Shanin, El Marx tardío y la vía rusa. Marx y la periferia del capitalismo. Revolución, Madrid, págs. 305-350: 323.

2] Shanin, 1990b: 350.

[3] TIBLE, Jean (2018): Marx selvagem. Autonomia literária, São Paulo. : epígrafe titulado “Marx transformado: vitalidade das ‘outras’ formas sociais. Leitura de Morgan”.

[4] LÖWY, Michael (2018): “La commune rurale russe: Marx et Engels, communistes romantiques?”, en VVAA, Le dernier Marx, communisme en devenir. Eterotopia France, París, págs. 5-16: 5-6.

[5] WALICKI, Andrzej (1971): Populismo y marxismo en Rusia. Estela, Barcelona: 142.

[6] POGGIO, Pier Paolo (2017): La rivoluzione russa e i contadini. Marx e il populismo rivoluzionario. Jaca, Milán: XXXI.

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Carlos Taibo es profesor de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Autónoma de Madrid. Es miembro del consejo editorial de Sin Permiso, ha publicado artículos en diversos medios y es autor de más de treinta libros en español y en gallego, en su mayoría relativos a las transiciones en la Europa central y oriental contemporánea, así como sobre temas geopolíticos y sobre el Decrecimiento.

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