Ilustración de Pepe Campana
Pepe Campana

La vacuna por principio

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Mientras escribo sobre el brote epidémico de mayor duración, incidencia y extensión de mi ya larga experiencia profesional como epidemióloga, sonrío por primera vez gracias a la entrada de ​Marga Mediavilla​ sobre “esas otras vacunas” que continuamente, más o menos inconscientemente, nos inmunizan frente a “esos otros virus” cuyo mensaje debería reproducirse y correr como la pólvora por la Red.

Las vacunas son una especie de ​bala mágica ​rodeadas de un halo de misterio, nos cuentan dos científicos del Instituto de Salud Carlos III en su libro ​Coronavirus ¿la última pandemia?​, y algo de cierto hay en este ​concepto desarrollado en 1900 por el microbiólogo Paul Ehrlich, premio Nobel de Medicina para referirse a la estrategia de engaño al sistema inmunitario que son las vacunas.

Conocer el virus y su interacción con lo humano para conseguir la inmunidad sin tener que pasar la enfermedad compete a la microbiología y a la inmunología.

Curar la enfermedad corresponde a enfermería y a la medicina asistencial, profesionales que viven en primera línea la ambivalente necesidad de cuidar a la persona y protegerse de la enfermedad simultáneamente. Un medicamento que impidiera la reproducción del virus en las personas expuestas al SARS-CoV-2 funcionalmente se comportaría como una vacuna eficaz, una bala mágica que bloquearía las cadenas de transmisión y la extensión del brote. En este ámbito debemos preguntar por qué no se ha dado a la ivermectina, que in vitroha demostrado su capacidad para reducir la carga viral, la misma oportunidad que a otros fármacos. En el hospital hay especialistas que no atienden enfermedades infecciosas. A ellos les piden los neumólogos, internistas e intensivistas —entre otras especialidades— que lean los artículos que se publican, que no tienen tiempo para hacerlo y es la ayuda que más necesitan: que, ¡por favor!, estudien por ellos.

Una respuesta a esa llamada es, para mí, el texto de Marga Mediavilla y Txema Isábal​ donde se recopilan los buenos resultados terapéuticos de diferentes experiencias clínicas.

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El decrecimiento de la curva epidémica es el ámbito laboral de la epidemiología, donde confluyen los datos del agente y de la gente susceptible a su virulencia con la efectividad de las intervenciones farmacológicas y no farmacológicas diseñadas para controlar la epidemia o simplemente contenerla cuando el reto es pandémico. La encuesta epidemiológica, estructurada por las variables de persona, lugar y tiempo, tanto en la dimensión de la enfermedad como de la exposición al agente que la causa, es el pilar que sostiene la investigación y control de las alertas de Salud Pública. Del análisis epidemiológico de ambas dimensiones a la vez, exposición y enfermedad, emergen los indicadores descriptivos y predictivos que precisa la toma de decisiones y su evaluación, y emerge el conocimiento cuando la Salud Pública se enfrenta a un reto nuevo.

En mayo de 2018, cofundada por el Grupo del Banco Mundial y la OMS nació la Junta de Vigilancia Mundial de la Preparación (en adelante la Junta o GPMB) frente a emergencias sanitarias, copresidida por la Sra. Gro Harlem Brundtland y Sr. Elhadj As Sy. El País enlazaba información sobre ella en un artículo publicado en setiembre de 2019 de título anticipatorio: “​El mundo tiene que prepararse para la próxima gran pandemia letal“.

Tras una rápida lectura de su primer informe anual ​Un mundo en peligro​, publicado en septiembre de 2019, observamos que el horizonte de evaluación de la Junta respecto a los planes nacionales intersectoriales de seguridad sanitaria, centrados por la participación de la comunidad y la investigación interdisciplinar, supervisados por las organizaciones intergubernamentales, financiados de forma sostenible por la OMS y liderados por Naciones Unidas, tuvo un recorrido muy corto.

El informe avisaba sobre “la necesidad de ​herramientas adicionales de evaluación para detectar los puntos débiles de la preparación antes de que se produzca una emergencia sanitaria”. Desconozco si se hicieron, pero de haberse llevado a cabo “los ​ejercicios de simulación multisectoriales para poner en marcha una preparación eficaz y mantenerla”, ​ una de las siete medidas necesarias que la Junta plantea para la preparación, hubiéramos identificado importantes puntos débiles para la contención de la pandemia en puertas. En el sector sanitario yo diría que la pandemia nos ha pillado con el paso cambiado, con un Sistema Sanitario Público hiperespecializado centrado en el hospital y una infradotada Vigilancia Epidemiológica, la inteligencia del sistema, preparada para analizar los casos de infección y sus curvas epidémicas, pero incapaz de analizar la exposición en su doble dimensión, prospectiva y retrospectiva, análisis del que emerge la información necesaria para predecir y contener la transmisión del virus. Y es un doble punto débil también pensar que cualquier profesional, de hoy para mañana, es capaz de realizar una encuesta epidemiológica que identifique la exposición y cualquier empresa el soporte informático que el procesamiento inteligente de los datos de la encuesta precisa.

Sobre las dificultades para construir “sistemas eficaces”, ​ el informe hace referencia a la “integración entre la preparación y las necesidades sanitarias cotidianas”​. En mi opinión profesional significa que la respuesta de Salud Pública tiene que estar integrada dentro del sistema de asistencia sanitaria, y esto dista mucho de ser una realidad en todos y cada uno de los Servicios de Salud de nuestro Sistema Sanitario Público. Hasta donde yo conozco, solo Andalucía tiene categorías profesionales de Salud Pública dentro del Servicio Andaluz de Salud, entre ellas la de Epidemiología de Atención Primaria. Esta integración de partida ha permitido balancear la rutina de la atención sanitaria para reforzar la vigilancia de la pandemia desde dentro del propio sistema asistencial.

Solo me queda añadir a este resumen rápido del primer informe de la GPMB lo que serían, para mí, los pilares básicos de la preparación, la necesidad de incorporar la evaluación de la comunicación del riesgo y la participación sistemática de la comunidad en la planificación de las actividades de respuesta, siempre vinculadas al análisis de los impactos económicos. Sin embargo, a nadie se le escapa que la preparación de una respuesta eficaz, mientras el horizonte de análisis de los poderes políticos sea el crecimiento económico, sería peor valorada que la propia pandemia, de la que, después de todo, emergen las oportunidades de negocio del ​necrocapitalismo​.

Ya en el prólogo del segundo informe de septiembre de 2020, ​Un mundo desorganizado​, la Junta vincula la “vulnerabilidad sin precedentes a la aparición y rápida propagación de brotes de enfermedades infecciosas”​ con muchas de esas externalidades a las que el desarrollo humano impulsado por el crecimiento económico no ha prestado atención suficiente y han derivado hacia, por un lado, un aumento de la destrucción de las “pluviselvas tropicales​”, que ha facilitado el salto pandémico de virus animales a la especie humana, y por otro, hacia un aumento de la desigualdad, que ha disminuido la efectividad de las intervenciones de contención de la pandemia.

El salto pandémico del virus, hasta donde yo sé, sigue siendo una hipótesis plausible, ya que ​“la fuente de infección es desconocida y aún podría estar activa”​, no así la certeza de que la pandemia, y así consta en el último informe de la Junta, ​se ha beneficiado de las desigualdades y ha sido un claro recordatorio de que “es imposible contar con seguridad sanitaria si no se dispone de seguridad social”.

El enfoque de preparación de la pandemia, y tampoco a nadie se le escapa, comparte grandes espacios con el enfoque de preparación del colapso; para mí el más significativo es esa especie de distanciamiento apaciguador que, instalado entre el pensamiento y la amenaza que los hechos le presentan, bloquea por defecto cualquier respuesta colectiva. Una vez más, Pepe Campana nos ayuda a identificar el proceso de instalación del bloqueo que nos aleja de la política, del debate sobre los hechos en los medios y en la calle, de la política que, a la postre, es siempre una respuesta colectiva. En la pandemia, investigar antes la vacuna, que no después del tratamiento, es en mi opinión uno de tantos hechos, con sus consecuencias, que escapan al debate.

El beneficio económico, cual encantador de serpientes, configura la opinión de los expertos para que los gobiernos decidan —y a todos nos encanta— por consenso; una danza encantada que cada bailarín experimenta como propia de su talento, y que puede ser un claro ejemplo de lo que Castoriadis, una de las puertas al campo que Pepe abre para dar lucidez al relato del poder, llamaba “privatización de las personas”.

Y para terminar lo que iniciaron esas otras vacunas de Marga que nos inmunizan contra el pensamiento único, y esos otros virus que contagian la creatividad y las ganas de compartir y debatir con sosiego, vamos a pensar lo que nos pasa de otra manera, vamos a prepararnos para cuando un ARN mensajero, dormido en el corazón del hielo de un planeta que se calienta, despierte. Vamos a preparar la visita de un huésped coronado acostumbrado al equilibrio endémico con su especie hospedadora natural que busca la hospitalidad ancestral del humano que su genoma recuerda.

Pero espera, esa será nuestra próxima entrega.

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Pepe Campana
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1 Comment

  1. Sin duda un trabajo que descubre nuevas líneas de reflexión cuando pensábamos que de la pandemia ya se ha analizado todo

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