Demián Morassi

La industria del petróleo está acabada (y la siguiente será la economía)

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(Publicado originalmente en el blog del autor. Texto principal traducido por Txema Isábal, gráficas traducidas por Pedro Prieto y revisión por Manuel Casal Lodeiro. Publicado con permiso.)

Se acabó la partida para la mayoría de la industria petrolera de EE. UU. Los precios se han derrumbado y los almacenamientos están casi completos. La única opción para muchos productores es cerrar sus pozos. Eso significa que no hay ingresos. La mayoría tiene una deuda considerable, así que la bancarrota está próxima.

Peggy Noonan ha escrito recientemente en su columna que “este es un nivel nunca antes visto de calamidad económica nacional; la Gran Historia se termina aquí”. Esa es la visión superficial.

El coronavirus lo ha cambiado todo. Cuanto más dure, menos se parecerá el futuro al pasado.

La mayoría de las personas, incluyendo a las encargadas de formular políticas y a las que se dedican a la economía, son incapaces de ver el papel que juega la energía y, por lo tanto, no pueden comprender del todo la gravedad o las consecuencias de lo que está sucediendo.

La energía es la economía y el petróleo es la porción más importante y productiva de la energía. El consumo de petróleo de EE. UU. está en su nivel más bajo desde 1971, cuando la producción[1] era solo alrededor del 78% de lo que era en 2019. En la misma dirección que va el petróleo, va la economía: hacia abajo.

La vieja industria petrolera y la vieja economía se han terminado. La combinación de energías (mix) que subyace a la economía ahora será diferente. Es poco probable que la producción y el precio del petróleo recuperen los niveles de finales de 2018. Las fuentes renovables se quedarán atrás junto con los esfuerzos para mitigar el cambio climático.

Esto es malo de verdad

La demanda mundial de líquidos en 2020 puede ser en promedio 20 mmb/día menos que en 2019 (Figura 1). Esta estimación es tan solo un experimento mental porque es imposible saber qué oferta y demanda hay en el presente, y mucho menos en el próximo trimestre o más allá. Este es un momento de incertidumbre y cuyo trascurrir resulta inimaginable, porque nadie sabe cuánto tiempo se deprimirá la actividad económica, cuánto tiempo llevará recuperarse o siquiera si se llegará a recuperar.

La estimación de la Figura 1 difiere de la mayoría de los pronósticos de dos maneras importantes. Primero, creo que la oferta caerá mucho más rápido que la mayoría de las otras fuentes. Esto se debe a que los almacenamientos pronto estarán llenos y clausurar la producción será la única opción para muchos productores.

Figura 1
Figura 1. La demanda mundial de petróleo en 2020 puede tener un promedio de 20 millones de barriles por día menos que en 2019. Fuentes: OPEP, IEA, Vitol, Trafigura, Goldman Sachs y Labyrinth Consulting Services, Inc.

Segundo, dudo que haya una recuperación de la demanda en el tercer trimestre a pesar de la reapertura de negocios en el segundo. Eso es porque estamos en una depresión mundial. El desempleo seguirá siendo alto y los consumidores se verán afectados por la falta de ingresos durante los meses de cuarentena. La verdad es que dudo que la demanda se llegue a recuperar alguna vez.

Las economías se reiniciarán lentamente. Una analogía útil es estar en un semáforo detrás de 25 coches parados. La luz cambiará de verde a rojo antes de que nuestro automóvil comience a moverse. Puede llevar varios cambios de luz conseguir cruzar al otro lado de la intersección.

El consumo de Estados Unidos ha caído alrededor del 30%, dese los 20 mmb diarios de enero a los 14 mmb de abril. El consumo de las refinerías ya es un 25% más bajo que en el primer trimestre del año y disminuirá aún más a medida que disminuya el consumo. Habrá refinerías que cerrarán.

La mayoría de las refinerías estadounidenses requieren petróleo crudo intermedio y pesado que debe importarse. Pocas calidades de petróleo de los EE. UU. pueden usarse para producir diésel sin mezclarlos con petróleo importado. Esto se debe a que son demasiado ligeros para contener los compuestos orgánicos que se necesitan para fabricar diésel. Y rediseñar las refinerías no cambiará esto.

El sistema mundial de extracción, envío y distribución de recursos naturales depende del diésel. A medida que se cierren las refinerías y se produzca menos diésel, habrá menores niveles de extracción de recursos naturales, menos fabricación y menos compra de bienes.

El combustible diésel no se puede producir sin primero producir gasolina. Estados Unidos tiene un superávit de gasolina desde finales de 2014 y el superávit actual es el más alto de los últimos 5 años.

Figura 2
Figura 2. El inventario comparativo de gasolina de EE. UU. Ha aumentado 30 millones de barriles desde el 20 de marzo a un nivel récord de 28.4 millones de barriles más que el promedio de cinco años. Fuentes: EIA y Labyrinth Consulting Services, Inc.

La demanda de diésel es menos elástica que la demanda de gasolina debido a su papel crítico en el transporte pesado. ¿Qué pasará con el exceso de gasolina producida si se llenan los depósitos de almacenamiento? ¿Se quemará?

Aquellos que ven una oportunidad para la energía renovable en la desaparición del petróleo necesitan pensárselo mejor. La fabricación de paneles solares, turbinas eólicas y automóviles eléctricos depende del diésel a lo largo de la cadena de suministro, desde la extracción hasta la distribución de productos terminados. Un mundo en depresión económica se pasará por defecto a los combustibles más baratos y productivos. El petróleo será barato y abundante durante mucho tiempo. Habrá poco dinero o ganas para realizar los cambios masivos de equipos que requieren las fuentes renovables. El cambio climático no será una prioridad en la conciencia de las personas que estarán luchando simplemente por sobrevivir.

La Figura 3 es otro experimento mental en el que utilizo el recuento y la producción ajustados de plataformas petrolíferas para estimar los niveles futuros de producción en los EE. UU. La trayectoria normal es una estimación de cómo la producción podría disminuir a medida que las plataformas estén inactivas por falta de inversión de capital. Sugiere que la producción de petróleo de esquisto podría disminuir en aproximadamente un 50% de 7 a 3.5 mmb diarios para julio de 2021.

Figura 3

Figura 3. Experimento de pensamiento basado en el recuento de equipos hasta abril de 2020 y producción retrasada de 12 meses. Fuentes: Baker Hughes, EIA DPR, Información de perforación y Labyrinth Consulting Services, Inc.

La trayectoria de cierre sugiere que la producción de petróleo de esquisto (tight oil) puede caer por debajo de 3 mmb diarios en junio de este año. Dado que este tipo de petróleo representa aproximadamente el 55% de la producción de los EE. UU., la producción total de petróleo crudo y condensado podría disminuir de 12 mmb diarios a 5.5 mmb hacia mediados de 2020. Esta estimación es mucho más agresiva que las previsiones de la EIA porque la EIA no ha modelado adecuadamente la velocidad de cierre en producción cuando se alcanzan niveles de almacenamiento completos.

La energía es la economía

El producto interno bruto (PIB) es proporcional al consumo de petróleo (Figura 4). Eso es porque el petróleo es la economía. Cada aspecto de la producción y del uso de bienes y servicios requiere la quema de energía fósil. Hay aproximadamente 4,5 años de trabajo humano equivalente en un barril de petróleo (Nathan J. Hagens, comunicación personal y The Oil Drum). Ninguna otra fuente de energía se acerca siquiera a ese nivel de densidad energética.

Figura 4
Figura 4. El producto interno bruto (PIB) es proporcional al consumo de petróleo. Fuentes: EIA, Banco Mundial y Labyrinth Consulting Services, Inc.

Aquellos que creen que el mundo funcionará igual a base de fuentes de baja densidad energética como la eólica y la solar deben revisar sus viejos libros de texto de Física. No puedes meter 4,5 años de trabajo procedente de la luz solar o del viento en el espacio de casi 160 litros de un barril de petróleo.

Diecisiete analistas de inversiones estimaron recientemente que el PIB de EE. UU. Se contraería en un promedio de 30-35% en 2020 (Figura 5) dentro de un rango de 9-50%. La correlación que se muestra en la Figura 4 sugiere que disminuirá en aproximadamente un 20-25% según la disminución estimada en el consumo de petróleo de los EE. UU. Cualquier valor dentro de este espectro es catastrófico.

Figura 5

Figura 5. El PIB de EE. UU. Se contraerá 30-35% en 2020 según las estimaciones de diecisiete analistas de inversiones. Fuentes: Charles Schwab y Labyrinth Consulting Services, Inc.

El economista Lawrence Summers advirtió que el sistema financiero de Estados Unidos puede colapsar debido una cascada de impagos. Aproximadamente el 25% de los inquilinos estadounidenses no han apgado a sus caseros y el 23% de los estadounidenses no pagaron las cuotas de su hipoteca en abril. Cuando las personas no pagan a sus acreedores, los acreedores a su vez no pueden pagar a sus propios acreedores. A modo de comparación, una tasa de incumplimiento hipotecario del 28% contribuyó al colapso financiero de 2008.

Joseph Stiglitz ha explicado recientemente que la pandemia actual afectará de manera más acusada al mundo en desarrollo que a los países desarrollados. Podría conducir a problemas de migración masiva que agravarían los flujos de los últimos seis años procedentes de África y Oriente Medio.

Arrastrándonos hacia Belén[2]

Mucha gente probablemente juzgará mi análisis como resulta demasiado pesimista. Pero los mercados de petróleo crudo no opinan así. Los precios negativos de futuros del [petróleo] WTI de la semana pasada [la semana anterior al 27 de abril, fecha de publicación del artículo original] no pudieron haber enviado una señal más fuerte para que los productores cesaran y desistieran.

Habrá que nacionalizar grandes segmentos de la industria petrolera de EE. UU. antes de que termine el año. El precio del petróleo es demasiado bajo para justificar el costo de extracción, incluso si hubiese almacenamiento disponible. Sin embargo, el valor de un barril de petróleo es de 4,5 años-hombre de trabajo y ese multiplicador de productividad será esencial si la economía de EE. UU. quiere evitar el colapso, o para recuperarse de él si este resulta inevitable.

Estados Unidos se ha embarcado en la estúpida práctica de drenar primero su propio petróleo desde el comienzo de la producción de petróleo de esquisto hace una década. Tenía valor para que el petróleo nacional sustituyese al petróleo ligero importado, pero exportar más fue una idiotez. Eso es cierto especialmente ahora que el petróleo ajeno va a ser barato durante años.

Hay pocos momentos en los que realmente podemos decir que las cosas han cambiado de verdad. Este es uno de esos momentos. No sabemos qué forma horrible puede tomar el futuro, qué tosca bestia se arrastra hacia Belén para nacer.

La partida se ha terminado para el petróleo. Ahora deberíamos centrar toda nuestra atención en salvar la economía.

Espero que sepamos ver lo que está sucediendo como una oportunidad para simplificar y aprender a estar satisfechos simplemente con lo que necesitamos. Es poco probable que vayamos a tener otra opción.

Demián Morassi

Notas

[1] N. del E.: Hemos respetado en la traducción la terminología de producción utilizada por el autor, pero, en rigor, deberíamos hablar de extracción.

[2] N. del E.: Slouching Toward Bethlehem en el original, referencia al último verso de uno de los poemas más conocidos de William B. Yeats (The Second Coming), un texto apocalíptico. En alguna traducción del poema se ha traducido slouch como caminar cabizbajo, pero aquí hemos preferido utilizar una traducción libre basada en el significado de caminar arrastrando los pies.

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Geólogo con más de 40 años de experiencia en los sectores del petróleo y del gas, y experto en el área de los esquistos en los EE. UU. Trabaja de consultor de inversiones en la industria del petróleo y para varias empresas petrolíferas. Es asiduo conferenciante sobre cuestiones energéticas, sobre las que también ha participado como experto en entrevistas para medios de comunicación como CBS, CNBC, CNN, CBC, Platt’s Energy Week, BNN, Bloomberg, Platt’s, The Financial Times, The Wall Street Journal, Rolling Stone y The New York Times. Es editor asociado del American Association of Petroleum Geologists Bulletin y forma o ha formado parte de la directiva de organizaciones como ASPO (Association for the Study of Peak Oil), The Houston Geological Society y The Society of Independent Professional Earth Scientists. También es licenciado en historia de Oriente Medio.

2 Comments

  1. Hola. Me surge una duda que no sé si se podría esbozar una respuesta más o menos realista:
    “El petróleo será barato y abundante durante mucho tiempo.”. ¿A cuánto tiempo se refiere?
    Muchas gracias por el artículo y por atender esta duda de ignorante del asunto.
    Un saludo.

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