Selección de poemas de «En mi tierra de nadie»

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2019-04-17

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(Cuatro poemas escogidos por la propia autora, extraídos del poemario En mi tierra de nadie (2018) por su carácter marcadamente anticapitalista. Las fotografías que acompañan esta publicación en 15/15\15 son obra de Martiño Picallo, Luscofusco.)

Mi tierra de nadie

(primer poema del libro)
Soneto encadenado a libres

No me quito el tiro de la cabeza.
Algo ha muerto en los nombres de la cosas,
en los nombres de tantas sabias muertas
que es preciso besarlas, saber todas

de golpe y con la única urgencia
de todos nuestros danubios hundidos,
desde el primer mundo, hasta mis orillas
liberadas, con estos cabritillos

despeñados entre mis pechos salados,
en esta hecatombe inútil, efímera,
juntos en este barco cuesta abajo
amarnos hondo hasta la última mueca.
¡Fuera toda mi voluntad de abismo:
a todo amor, corazón destruido!

No me quito el tiro de la cabeza.
Desde ahora tú
quien sea que silabea al otro lado

eres yo
Yo soy tú
Tú eres el miedo por el mundo
Yo soy el descalabro de Occidente
Tú eres el cazador de brujas y brujos
Yo un barril de petróleo en cada ojo perforado
¿Tú y yo hemos pulsado el botón de un mar que huele a cerrado;
somos nosotros de verdad
quienes hacen posible
los inventarios de las jaulas
estadounidenses, zoológicas, sionistas…
hemos parido tú y yo la patente de Emma Read en 1922?
¿Somos parte del catálogo de la escoria primermundista?
Los verdaderos verdugos,
los dueños de la miga de pan
los dueños de toda la grasa
los envenenadores de pájaros
Esos no rostros, sin nombres ni apellidos
Esos trescientas piscinas,
esos amos de trescientos mayordomos tristes
van ganando con las fábricas de hambre
en el laberinto del sebo
Y nos dieron el papel de lictores del inconsciente
ejercemos de carnifex sonámbulos
ahora mismo
 yo que soy tú
 tecleo sobre las yemas de los dedos de los niños del Coltán
Tú que eres yo
entierras mineros vivos cada mañana
Somos la consciencia y el asco
Somos sólo las legañas de los verdaderos verdugos
Somos víctimas
consagradas
a nuestra verduguicidad, a nuestra verduguez
a nuestro verduguear

En la distancia sólo existe lo que se dice:
me niego a los minutos de silencio
me niego al humor blanco y las banderas
me niego a los lacitos de colores
me niego a callar
sólo enmudezco en el contacto
Admito el sigilo para ocupar-nos
pero
para pre-ocupar-me
mi palabra en la distancia ametralla
a la muerte perenne por los hijos
 de los hijos de los siglos tan quietos
como el contar

Algo ha muerto en los nombres de la cosas:
me subo la falda, enseño las bragas,
lo enseño todo a ver si me fusilan hoy
por ser clásica
por no ser clásica
porque la vanguardia hoy
tal vez es no ser vanguardia sino clásica y arrebatada hasta el suicidio…

los nombres de las cosas se han perdido
los ciclos se han roto
el verano miente
el invierno abrasa
la primavera ha muerto
y el otoño es mi gran gozo de notar
llover
en todas las temperaturas del rojo
otra vez …
he visto mi mano arder
en los nombres de tantas savias sabias muertas
que mi hablar tiene acento de náusea
y el paisaje me vertebra como a un pez
yo que soy tú
echo las redes
 y arrastro
vacío
el mar
lo hago viajar como un óvulo

el mar te espera allí agotándose
está en las paredes de mi útero enfermo
y el mar
 el mar no se va a despedir
porque el arte de despedirse consiste
en no despedirse
yo que soy el mar
estoy enferma de sola
 estoy enferma de ignorancia
estoy enferma de deseo
de nostalgia, de melancolía        DE REALIDAD
estoy enferma de animales muertos y de olores a cerrado que suben desde el fondo
del mar
pero al fin
¡ya soy una niña!
acabo de nacer en estas ventanas
pintadas en la pared y
que es preciso besarlas, saber todas
hasta dentro
abrámoslas
hasta el trueno
rompámoslas
hasta lanzar nuestras siluetas de abrazos por todo este aire inmundo
de golpe y con la única urgencia
de besar a cualquiera por las calles
de llenarse la boca de árboles,
 de montañas
y de silencio tejido con aleteos de mariposas ebrias
que salen por mi boca muerta
mientras canto
que no voy a esperar
que no pediré permiso
para correr contra el cénit de nuestras lágrimas de sangre
que no pediré perdón
por mis pecados contra el cosmos y el tiempo
que no dejaré de pedir justicia
para las madres de los héroes
        los héroes son los hijos de mujeres violadas
 por Zeus
cisne, toro o lluvia en una torre de bronce sedienta,
todas violadas, vendidas, engañadas, ignoradas, asesinadas
No
No pediré perdón por ver mejor con los ojos cerrados
No cejaré
 buscaré sin descanso juntarme
con soledades como la tuya,

 como la tuya que es la mía
como la tuya porque si permaneces aquí es por algo
con toda la cal y toda la arena
de todos nuestros danubios hundidos.
Yo que soy tú
me acurruco en el pecho de mi madre
recompongo el mortero de mi corazón destruido
y me adentro en tus ojos de nuevo
así sé que no tengo casa
quédate un momento
 inmóvil como los nombres del tiempo
abrázame
quítame de un tirón esta tristeza de televisiones encendidas
yo te lijaré y decaparé hasta que te quedes en eso
que hay en ti que es mejor que tú
tú que eres yo…
ya sabemos que estar aquí
ahora
es un privilegio
desde el primer mundo, hasta mis orillas
de ojeras, atravesando la niebla
con toda mi voluntad de oasis propagado
avanza el amor total como único estado
posible

 vamos a colonizar el odio
con las mariquitas y los amores de los hormigueros
huerto a huerto
mano a mano
sueño a sueño por todo el desierto…
y sé que no hay remedio:
la bola está lanzada,
tengo un borrón de datos en el corazón
tengo una certeza, un sólo rumbo 
como todos
así sé que
no nos va a dar tiempo a entregar
el mundo nuevo que traemos en nuestros corazones,
yo que soy tú, lo sé
pero vamos a morir amando
liberadas, con estos cabritillos
despeñados entre mis pechos salados,
en esta
hecatombe inútil, efímera,
juntos en este barco cuesta abajo
amando hondo hasta la última mueca.

¡Fuera toda mi voluntad de abismo:
a todo amor corazón destruido!

Martiño Picallo (Luscofusco)


(poema número 18 página 69)

Para las personas del Grupo de surrealistas de Madrid, que no me estarán leyendo.

Inventario o Mi museo de la exterioridad

Sólo nos queda
la pureza de las flores de plástico
sobre cada tumba.
 Me rapta esta palabra
que es una pompa de jabón sobre tu hombro bajo el sol:
E   X   T   E   R   I   O   R   I   D   A   D
todo tocado por la mano idiota de un dios idiota:
nuestra civilización
de goma y servidumbre
El fundamentalismo mercantil
El absolutismo económico
El ne cro ca pi ta lis mo!

LOS DUEÑOS DEL MUNDO MANDAN SOBRE LA MUERTE
PERO EN NOSOTROS ANDA LA VIDA

     de recién nacido a recién muerto
     con nuestra elevada dialéctica del privilegio,
     sólo estoy fundando un museo:
     escribo exterioridad pero no sé amar
     si no me entrego a la extrañeza del otro,
       sin domesticarlo,
      sin mercadear con mi bondad cristiana…
       si no me entrego al otro como un alud
       si no me doy a la humanidad entera en cada
acto
no sé amar

sólo sé escribir
y vencer
     como esta civilización de ganadores me ha enseñado…

La exterioridad se derrite ante la presencia humana… hasta el silencio,
que es el fin de la literatura, el fin de la filosofía,
el fin de producir, el fin de la distancia,

        el fin
de los principios
     incluso donde un ser humano calla
       se deshace la exterioridad
Sólo nos va a socorrer el deseo
 de exterioridad:
quedarnos en silencio en medio de la ciudad
     encontrar en lo imposible ya un aliciente líquido
     para parir
    exterioridad
    comulgar en la idea para hermanarnos
    y sentirnos algo
            acompañados por otros testigos
de la soledad imantada que nos protege,
frente a la traba gigante que soy yo y que eres tú,
    como naturales de este progreso basura,
la terquedad fraternal en conseguir alcanzar
soplos, relámpagos, lugares, esferas de relojes muertos
y hasta tener un corazón
incluso mi desclasado privilegio anarcoburgués de pensar todo esto
es un privilegio
escapar al tiempo contante y sonante,
    al tiempo concebido para fichar en los empleos de la paciencia
    al tiempo de los relojes del odio y de la puntualidad inventada por las estaciones de tren
     al tiempo del aguante y de la vida hecha

¿ Quien se ha salvado del interioricidio, de ese cataclismo
en las entrañas de CADA criatura,
    demediada por el crecimiento exponencial de la indigencia
    de los billetes falsos
    en todos los lujosos palacios de la miseria
    ?
        ¿Quién se ha salvado de las farolas encendidas,
    quién de la infamia mineral
    quien del glifosato y de la ley
    quién de los ministerios del hambre y de la nada,

    quién de la sed y la sepultura
    quién del deporte y del letargo?
    ¿quien se salvará de los bosques ordenados
    bajo el fuego y el subsidio?
    ¿quién se salva de la belleza     del ocaso nuclear,
    quien se salva de la resaca de la Escuela
    de este oleaje de Coltán y Litio
    quien escapará del negocio de la sangre
    a dónde… si hasta agonizar está tomado
    por normas y lápidas que nos roban la muerte

permanece el cuerpo, el último templo. NO. El primero
el cuerpo es verdad
nos lleva en volandas a todos los sitios de mi museo de cera:
    NubesDescalzaDesnudoLatidoSangreLágrimasSemillas
    ÁrbolesSilencioSalivaFuegoRocasRioMarOscuridadAmor     NACERErotismoOrgasmoDolorfísicoPeloDesnudezRAbiaR
    omper     eltiempoAromasdeplantasLuzsolarSemenRespiraciónAmorTernuraLuzSolarSudorOscuridadLogratis Lofeliz La garganta abierta de melodíasEl susurro Dejarse caer en el pozo de un irisCaricia SobriedadSaviaFracaso
    pero

TODO ESO
también está tomado,

el viento, el sol, mi sangre y hasta las piedras
mi museo de cera se derrite
no sirve para nada
salvo
a mi conciencia
como cuando ignoro el calendario y no sé en qué día
dice el mundo que vivo
como cuando rompo cosas

o cuando me saboteo para perder
fracasar es el único argumento de exterioridad
pierdo cuando te amo con toda mi alma que no existe
y digo que seré dócil y de leche
sólo porque tú me lo pides
pierdo casi cristianamente

voy contra mi ventaja
y eso es lo único que queda en mí de exterioridad
la desventaja:
dar la vida por cualquiera
lavarle los pies a mil Magdalenas
correr hacia esa fosa común marina
clavarme un astro en cada ojo
ofreceros la sangre mansa de mi vientre
y dejar mi cuerpo reposar
tumbarme a dormir en las aceras
aplastar mi orgullo bajo nubes
discutir con desconocidos sobre lechos y semáforos
el desorden de mi voz
el caos de mi pelo o el de mi mesa constelada
y sobre todo saber que soy hija de un sepulcro
en mi TIERRA DE NADIE

Martiño Picallo (Luscofusco)


Altozano

(página 84)

Creí que estaba muerta pues ya nada temía
entonces vi los ojos por la tierra esparcidos
como semillas de oro de un cielo ennegrecido:
el firmamento apesta, el azul huele a algún sólido
en descomposición lenta, bolsas de gaviotas
por la montaña arriba, los buitres ni se asustan
con lo devastadora que es mi presencia-sombra,
mi rostro que hoy encierra tanto cobre y miseria
que se va derritiendo por las oscuridades…

mientras, todos los buitres vivos me están mirando:
se han plantado en el cerro tan alto de inmundicias
como una luna llena de todas las paciencias

yo me he quedado inerte, perdida la mirada,
como un recién nacido que apenas ve unas manchas
abro tanto los ojos que ya no veo nada
y siento que sus alas me arropan y me estallan.

Sé que todo está prendiendo con la lentitud
estúpida y sacrificial de saber lo que arde…


(poema número 20 página 77)

La nada avanza alejandrinos

Un día caminé largo rato entre tinieblas.
En todo espacio veía pies que se agolpaban,
manos creciendo, como paraísos perversos
disfrazados de dioses y de ratas muy suaves.
En el infierno un niño olía un limón diciendo,
eléctrico, pletórico, al borde del llanto
_Huele a lavaplatos. Y otro a su lado clamando
_Mira mamá que flores tan perfectas, parecen
de plástico, igual que esos ángeles de fango.

Puedes hablar conmigo como si fuera un muerto…
o una muerta!, un cadáver de agua, o como si
yo misma me muriera en cada uno de esos
mil reflejos indecisos flotando en los cristales:
allí mi cuerpo es otro, vestido y alargado,
un desfile de rencor en cada poro avanza,
un odio que ha venido de la Escuela sin tregua
de una ceguera larga como el progreso

lo envuelvo en celofán, lo tiro por el wáter y
no se va. Lo desdoblo, lo introduzco en mi boca,
me desnudo delante de los escaparates
y me hinco allí a rezar vomitando las ventajas
no quiero ser mejor, ni quiero nada de aquí:
aquí no existe sin el cementerio marino,
mira que inmensa ola de tela y zapatillas
con todas esas marcas dispersas en los cuerpos
y su carne de agua

allí es el infierno en la tierra exprimida
donde amamantan madres con dolor entre basura
rodeadas del plástico adiestrado en Europa

allí es Burkina Faso, es Yemen India y Huelva
es la África perpetua del dolor y la sangre,
Río de Oro en el limbo , ríos de niños muertos,

Tú que eres yo:
¿puedes imaginar cuatro mil quinientas TorresEiffeles amontonadas?
Van ya más de cuarenta millones de toneladas
al año de basura electrónica que llega
ASPIRADORAS, MICROONDAS, RADIOCASETES, JUGUETES ELECTRÓNICOS ,
EQUIPOS DE FRÍO Y CALOR, IMPRESORAS, PANTALLAS
MÓVILES, TABLETAS

Plomo, cadmio y bromo 

Ghana siempre pierde
Y yo, yo
que ahora sé que nadie va a tomar Manhattan ni Berlín
yo no sé terminar estos versos
………………..

Martiño Picallo (Luscofusco)


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Laura de la Fuente

Actriz, cantante y docente en enseñanzas no regladas. Poeta, pensadora y madre. Es rara, como todo el mundo.

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