Antigua Augustóbriga romana. Foto: Otto Wunderlich (c. 1920-1930)

Aprendiendo de mi abuela (acerca del veganismo)

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(Artículo previamente publicado en la revista Soberanía alimentaria, biodiversidad y culturas, nº 38. Reproducido con permiso.)

¿Qué hubiera dicho mi abuela María del actual exceso de consumo de carne y los destrozos planetarios que provoca o del cambio al vegetarianismo o veganismo para solucionar el problema? Seguramente aquello de “ni tanto ni tan calvo que se le vean los sesos”.

AbuelaDespués de años de reflexión y de haber fallecido mi abuela, he llegado a la conclusión de que si hay alguien que se hubiese merecido el premio Goldman, que es el equivalente al premio Nobel de Ecología, esa sería mi abuela. Vivió y murió analfabeta, a pesar de mis intentos —con ella ya muy mayor— para alfabetizarla, cuando tomaba conciencia de la importancia de que supiese leer.

Sin embargo, mi abuela era la persona más sabia, y la más ilustrada que jamás he llegado a conocer. Sus conocimientos y sabiduría eran de otro mundo, de otro ámbito muy distinto al que solemos valorar hoy día en la sociedad moderna. Mi abuela sabía criar hijos (tuvo cinco) y lo hizo ella sola, pues su marido murió un año antes de la guerra civil, con cuarenta y pocos años, con la espalda doblada como mozo de carga de los almacenes Prats en Madrid y antes como agricultor pobre y sin tierra en su pueblo natal en Extremadura.

Para esa época, mi abuela estaba licenciada en coser y remendar la poca ropa que había, cuando se rompía. Tenía másters en bordar, zurcir, hacer ganchillo, en hilar lana y algodón y hacer ovillos, hacer encaje de bolillos… Todavía andan por casa sus primorosos manteles y cortinas hechas a mano. Se había doctorado cum laude en arreglar estreñimientos, cortar diarreas, curar muchas enfermedades comunes con elementos tan locales, baratos y accesibles como el aceite. Sabía dar friegas, componer un tobillo torcido, arreglar un dedo dislocado y hasta enderezar un hueso roto y entablillarlo, si no era muy complicado. Aliviaba quemaduras con emplastes y reducía hinchazones y eliminaba eccemas en la cara con ciertos apósitos o ungüentos con hierbas del campo. Conocía todo tipo de plantas silvestres comestibles o utilizables como aromáticas y medicinales y sabía dónde encontrarlas, fuese en la orilla de un arroyo o en unos riscos escarpados. Psicóloga natural, sabía escuchar a los demás y entender y compartir sus problemas y sólo daba consejos si se los pedían.

Sincronizada con las estaciones

La abuela hubiera ganado un Masterchef con ventaja, si se hubiese tratado de aprovechar cada átomo de alimento que la temporada ofrecía y hacer conservas de frutas en embotados al baño María, con almíbar, como los melocotones, o secándolos al aire, haciendo embutidos con la carne, salazones, escabeches o conservando quesos en aceite y demás. Así había siempre provisión de higos en la troje, u orejones (albaricoques desecados) o ciruelas pasas todo el año, al igual que almendras y nueces. El tomate y el pimiento que no se consumían en temporada, quedaban embotados, y parte del pimiento y los ajos se enristraban para utilizarlos secos, según necesidades aprendidas y bien calculadas. Los garbanzos se tostaban y rebozaban en harina (torraos, los llamaba) y servían para todo el año. Con sosa cáustica y la grasa sobrante de cocinar, hacía jabón.

Preparaba trampas para moscas en verano, limpiaba y barría con primor su casa de suelo de arcilla comprimida y regaba el suelo con golpes sabios de mano sobre un cubo de agua, para evitar el polvo. En invierno se pasaba una piedra caliente envuelta en un trapo entre las sábanas, antes de irse a la cama entre mantas de buen abrigo. Andaba descalza por el pueblo en verano, como muchas mujeres de su edad. Aprovechaba al máximo la poca agua de que disponía en cántaros (su humilde casa no tenía agua corriente cuando yo era un niño) para cocinar, lavar el máximo de piezas de vajilla y para su propio aseo personal, pues se lavaba con trapos y por partes y así nos lavaba a los nietos. Nunca olía mal.

Su casita no tendría más allá de los treinta metros cuadrados, para cuando sus cuatro hijas e hijo se habían independizado y ella vivía sola. La electricidad había llegado al pueblo poco antes de que yo fuese a su casa como niño, pero ella siempre se resistió a poner luz eléctrica, pues la encontraba innecesaria. Se adaptaba perfectamente a los ritmos circadianos y en invierno se comprimía vitalmente lo que se expandía en verano, como hacen todos los animales y se levantaba siempre con la luz del sol y se acostaba poco después de que se hubiese ido éste.

Mi abuela, que nunca llegó a saber lo que era el feminismo, destacaba en su perfecta gestión de la energía, con un manejo tan eficiente como jamás he visto. Hoy recuerdo especialmente la forma en la que criaba animales domésticos en su pequeño corral. Aquella mujer heroica a la que sus gallinas seguían a ciegas, los conejos se le acercaban en busca de alimento y la cabra agradecía su ordeño periódico, tenía mucho más presente que muchas personas urbanas vegetarianas, que sus animales eran sintientes. Los quería, los cuidaba, los curaba cuando era necesario, les hablaba, los acariciaba, pero no dudaba ni un ápice en sacrificarlos cuando llegaba su momento. Sabía, desde luego, que el animal sufría al morir, ¡cómo no lo iba a saber!

De hecho, era una experta matarife, capaz de sacrificar limpia y rápidamente cualquier animal y aprovechar hasta su sangre como alimento. Desollaba o desplumaba con rapidez y eficacia y aprovechaba cada átomo del animal sacrificado, desde la piel en los conejos (de ahí salieron algunas zambombas y tambores), hasta las patas de las gallinas o el gallo y desde luego, las cabezas y las vísceras o la casquería tradicional, que se podían comer con toda tranquilidad. La ganadería intensiva de hoy desecha muchas partes comestibles de los animales, intensamente inyectadas de antibióticos y hormonas, aunque seguramente esos despojos irán a hacer harinas para alimentar a otros animales o para las piscifactorías, vaya usted a saber.

Animales sintientes

Creo que uno de los graves errores de este mundo es comer carne, mucha o poca, sin corresponsabilizarse —en la proporción adecuada— de sacrificar a los animales que nos van a alimentar. Si nos viésemos en la obligación de criar, cuidar y después matar a los animales que nos vamos a comer y sintiésemos chillar a los lechones o los cerdos, cómo mueren en silencio los corderos mientras se les vidrian los ojos o cómo las gallinas aletean cuando se les corta el cuello, seguramente no nos encontraríamos con esa sensiblería vacua de gentes urbanas incapaces de pisar una hormiga, pero que luego se meten en una hamburguesería medio kilo de carne entre pecho y espalda, sin preocuparse de querer saber de dónde procede la misma. Precisamente —y muy seguramente por eso y por el esfuerzo que representaba criarlos, cuidarlos, sacrificarlos y preparar sus carnes y derivados— es por lo que antes se sabía que había que comer muy poca carne. El contenido de proteína animal de una hamburguesa estándar de cualquier multinacional del sector con carne y queso, le hubiese durado a mi abuela una semana para alimentar a todos los suyos. Jamás estuvo gorda, jamás tuvo enfermedades reseñables.

Porque los platos de mi abuela —que recuerdo como los más sabrosos— no tenían carne o tenían muy poca. La combinaban con mucha verdura, tubérculos, cereales o legumbres, y calmaban el estómago y reponían las necesarias fuerzas físicas exigidas en un mundo preindustrial, rural y agrario, que no concebía tener que eliminar grasas corporales en un gimnasio.

Todavía quedan imborrables en mi memoria de cuando era niño, los sabores y olores de los excelentes guisos de mi abuela y esto es lo que me ha movido a intentar explicar por qué estoy a favor de cierta ganadería y en contra del exceso que entiendo supone tratar de eliminar completamente la cría y sacrificio de animales en nuestro provecho, sólo porque son sintientes. Si alguien sabe lo que es un animal sintiente ese es quien lo cría, lo alimenta y lo sacrifica para después nutrirse y nutrir a los suyos.

Sobre todo, cuando alguien vive en un medio absolutamente preindustrial —como vivió mi abuela en el pueblo— y tiene que realizar a mano todas las tareas y faenas de la vida en el campo y en un pueblo pequeño para vivir, sabe muy bien el esfuerzo que cuesta obtener leña, para cocinar y calentarse, del encinar cercano o sacar los sarmientos de una poda de vides cuando no hay motosierras que valgan y hay que hacerlo con sierra manual o con hacha o partiendo a mano las taramas, para acomodarlas en la albarda del lomo del animal de tiro, sabia y proporcionalmente, para llevarlas a casa.

No hay forma mejor de saber lo preciosa que es el agua potable, que cuando uno tiene que ir con dos cántaros en las aguaderas de la caballería a dos kilómetros del pueblo hasta la fuente, para poder disponer de ella en casa, porque la de los pozos del pueblo es algo salobre y apenas la beben los animales.

Nadie mejor que mi tío para saber lo sintiente que era su burro para mover una noria y sacar el agua en canjilones para regar la huerta. En la ida del pueblo al huerto, al lado del arroyo de Gualija, íbamos los dos montados. Al llegar al huerto, mi tío uncía el burro a la noria y me encargaba atizar al burro con cuidado, pero con diligencia, si se paraba, como solía pasar, pues el burro no era tonto y se resistía a dar vueltas a la noria empujando. Pero mientras, él se descalzaba e iba abriendo y cerrando surcos a mano con el azadón para regar todo el huerto. Cuando acababa la tarea, soltaba al burro para que comiese en el barbecho y de paso eliminase las hierbas y el pasto que competían con las plantas del huerto y para que bebiese en el arroyo, mientras nosotros comíamos una comida sustanciosa, pero frugal y se hacía un gazpacho exquisito con los frutos del huerto, unos trozos de pan y el aliño que venía preparado en un cuerno con tapón de corcho al efecto. Después, una buena siesta a la sombra de algún frutal y por la tarde, arreglo de las plantas y frutales del huerto, recogida de los productos maduros en las alforjas y vuelta andando, para no machacar al burro, que ya había trabajado lo suyo, según mi tío.

Sólo el que tiene animales a su cargo para cría y de tiro, sabe del cuidado que hay que tenerles y de cómo hay que asegurar su vida, porque es asegurar mejor la nuestra. Sabe, por muy cansado que llegue a la cuadra, que hay que cepillar y lavar al animal y echarle una buena carga de paja y pienso.

Sólo la gente que sabe el esfuerzo que cuesta vigilar un rebaño de cabras, para que coma del barbecho y no perderlo de vista para que no se coma una plantación es consciente de lo sintientes que son estos animales y del valor de cada gramo de carne o leche que aportan para nuestra alimentación.

Por eso, estando de acuerdo con que comemos demasiada carne y de mala calidad, me despego, con todos los respetos, de los argumentos de personas vegetarianas y más aún, de las veganas, sobre todo de los que proceden de las insostenibles urbes, que en un país como el nuestro solo podrían vivir mientras funcione un suministro alimenticio vegetal muy variado y con suplementos que solo pueden aportarse desde la sociedad capitalista, industrial y principalmente urbana que es la que está causando los mayores destrozos al planeta y al soporte vital que debe asegurarnos la verdadera sostenibilidad.

Los animales de granja y corral, de ganadería extensiva y algunos animales salvajes en su justa medida, son un aporte necesario y conveniente de proteínas, calorías y grasas que no compite con los cultivos y que ayuda a hacer los mismos más estables, si se revierten los abonos que generan y generamos, debidamente desecados y tratados al sol, a la tierra que nos alimenta. Mi abuela María, en su infinita modestia, controlaba así su pequeño mundo en todo lo que hoy se conoce como la cadena de valor.

Antigua Augustóbriga romana. Foto: Otto Wunderlich (c. 1920-1930)
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Creador y coeditor de CrisisEnergetica.org desde 2003. Miembro del panel de ASPO International desde 2006 y vicepresidente de AEREN (Asociación para el Estudio de los Recursos Energéticos). Algunos de sus ensayos más conocidos son: Kioto o Upsala (Club de Amigos de la UNESCO, 2005), Un cuento de terror-ismo energético (Club de Amigos de la UNESCO, 2003), El libro de la selva. AEREN, 2004. Es coautor junto al profesor Charles A. S. Hall de Spain’s Photovoltaic Revolution: The Energy Return on Investment (Springer, 2013),​ el primer estudio en profundidad de la tasa de retorno energético en sistemas fotovoltaicos de gran escala en un país desarrollado.

58 Comments

  1. Hermosa y pertinente reflexion sobre el equilibrio en la vida humana y su relacion con el medio real. La ausencia de estos conceptos , equilibrio y realidad , esta en el centro de la debacle medioambiental actual y en la genesis de todas las formas de pensamiento alienante tan de moda en la actualidad

  2. Debatible,
    El mito de las proteinas.
    Pues bien, no hay ni una sola proteína en la carne animal que no proceda de las plantas y, por lo tanto, el ser humano puede obtenerlas todas del reino vegetal. Más aún, el comer alimentos procedentes del reino vegetal tiene el beneficio adicional de que se combinan aminoácidos con otras sustancias que son esenciales para la correcta utilización de la proteína: carbohidratos, vitaminas, minerales, enzimas, hormonas, clorofila y otros elementos que sólo las plantas pueden ofrecer. También decir que la carne contiene alrededor de un 25% de proteínas y ocupa un lugar intermedio (junto a frutos secos, legumbres y pescado) en la escala cuantitativa de proteínas.
    ++++++
    Todavía hay muchas personas que tienen dudas de que la dieta vegana BIEN PLANIFICADA esté llena de carencias nutricionales. Estas dudas se magnifican cuando hay niños de por medio. No obstante, hay muchos organismos oficiales que están a favor de una dieta vegetariana o vegana (vegetariana estricta) en cualquier etapa del ciclo vital. A pesar de que algunas personas que trabajan en el ámbito sanitario no están a favor por desconocimiento y falta de reciclaje.
    Este tipo de dietas son totalmente aptos para cualquier persona incluso niños, deportistas o embarazadas.
    ++++
    Reactivé las respectivas entradas en este blog abandonado, y que amplían el tema en esta línea
    https://victorino1963.blogspot.com/

    • Hombre, al final todo procede de los minerales, el agua y el sol. De ahí las plantas y de ahí animales que comen plantas y de ahí, animales que comen animales desde hace varios millones de años.

      Hay evoluciones y capacidad de sintetizar algunos elementos que algunas plantas y animales tienen y otros no. ¿La B12 de dónde la sacan los veganos?

      Y alguna duda o cuestión más. ¿Quien podía planificar bien una dieta vegana en la era preindustrial en un sitio de riqueza de suelo mediana o baja y estacional? ¿Había veganos cuando no había sistemas de transporte de productos vegetales a grandes distancias y medios de conservación de los mismos, propios de una sociedad tecnológica e industrial desarrollada que es la que realmente se está cargando el planeta?

  3. Una fantástica revisión de la sostenibilidad pérdida, el ritmo pausado pero intenso de la vida y la sencilla felicidad de un modo de vida integrado con los ritmos de la vida

  4. Don Pedro
    Valorable relato, que muy bien describe una vida absolutamente olvidada, desconocida para una gran mayoría del mundo desarrollado de hoy y/o del que pretende estar en tránsito hacia él. Personalmente, el mundo que describe no me resulta tan distante a pesar de todo, tal vez porque el “progreso” llegó más tarde a mi país (Chile) y/o tal vez porque no tenemos tanta diferencia de edad. Me tocó vivir muchas de las situaciones relatadas.
    Lo que quería meditar al respecto es que este tipo de vida ciertamente no puede volver, ya que ella refleja y corresponde a una etapa de un proceso permanente de cambio hacia “algo mejor” (ciertamente visto desde un punto de vista muy antropocentrista e individualista), y en ese proceso no se vuelve atrás. Su abuela y mi abuela son resultado de sus tiempos, tiempos en que, a pesar de todo, la vida era más cómoda que décadas antes; con mucha seguridad más fácil que la vida de las abuelas de nuestras abuelas. Si su abuela (y mi abuela) hubieran nacido en nuestro tiempo, habrían vivido de otra manera (muy como usted o yo hoy), de hecho mi madre, no vivió como mi abuela. Cada generación parte con un piso diferente, que corresponde a lo que es “normal” en su tiempo, en todo orden de cosas.
    Este ir hacia “algo mejor” es en realidad un proceso de “maduración”, tomando la expresión en un sentido muy amplio, que forma parte de la naturaleza de la Humanidad, por lo que al igual que, como individuos, no volveremos a actuar como lo hicimos hace 20 años, la Humanidad tampoco volverá atrás en su propio proceso de cambio.
    De hecho, como sociedad nunca volveremos atrás (al igual que como individuos tampoco volvemos atrás), a lo más cambiaremos nuestro punto de vista y haremos cambios en nuestras vidas, pero ellos serán por y para otras razones, nunca porque el pasado fue mejor en ciertos aspectos, pues en términos de calidad de vida actual, nunca lo fue (algo discutible desde otros puntos de vista ciertamente).
    El desafío de nuestra sociedad moderna es precisamente darle el espacio adecuado a las señales potentes que nos indica que este “algo mejor” actual, en realidad no lo es en demasiados aspectos, aspectos que ya no podemos ignorar. El concepto para definir ese “algo mejor” es lo que debe cambiar, debe dejar de ser tan antropocentrista e individualista.
    Todo lo anterior me lleva a concluir que nuestros problemas actuales no se resuelven con veganismo, ni tampoco con decrecimiento, ni con menos de muchas cosas (con la excepción de menos humanos), no mientras la esencia del sistema, la razón del sistema para existir, no cambie. De hecho, esa razón no ha cambiado en miles de años. Nuestros problemas actuales solo se pueden resolver con un cambio radical de las razones por y para qué nos levantamos cada día (algo que ya he planteado antes en otros comentarios). La razón del sistema para ser y existir es la que debe cambiar. Algo que veo imposible ocurra dentro y desde el sistema. Tal vez pueda ocurrir, cuando éste, se acabe. Tal vez no. Por ahora solo podemos ser testigos y actores de un proceso de decadencia lento pero imparable que no me atrevo a imaginar, a dónde nos llevará ni cómo. Ni a qué costo. Sólo intuyo que tenemos tiempos difíciles hacia adelante.

    • Totalmente de acuerdo. Además no era una vida tan idílica como lo que se describe. También había hambre y abusos de poder, buena parte de la tierra estaba en manos de terratenientes. Hay que regresar Al campo, sin duda, pero de otra manera a como vivían nuestros antepasados, aunque Sean muy honorables. Renunciar a leer, a internet, a la filosofía, a saber qué pasa en él mundo en él que habitamos y fuera de él?

  5. Me ha encantado. Muy bueno para reflexionar lo cerca y posible que tenemos una vida sostenible y, aunque claramente menos cómoda, también claramente más equilibrada. Gracias

  6. Entiendo la valoración y adulación a la abuela como ser sabia, ya que así lo fue, y entiendo la crítica a algunos Veganos que vivan dentro de ciudades inconscientes e incoherentes respecto al impacto medioambiental y sibre la vida de todas las especies de vivir en ella, pero de ahi a decir que «nadie como mi abuela (que mataba a los animales» para saber lo sintientes que son los animales, hay un gran trecho.
    Comprendo que con el conocimiento y medios de entonces, ese modo de vida era lo conocido,
    y me uno al interés de ver cómo con agricultura local que no mata a seres sintientes (que ademas se mueven) es posible vivir sano toda una vida.

    • Me temo que no has leído bien el texto. Jamás he dicho que m abuela matase a los animales para saber lo sonrientes que son. En absoluto. Mi abuela sacrificaba a sus animales por necesidad alimenticia, no por el morbo de verificar que fuesen sintientes. Y sabía que en sintientes mucho mejor que la mayoría de vegetarianos y veganos que no viven con ellos, porque ella sí vivía con esos animales y sabía que eran sintientes desde la eclosión de un huevo con un polluelo hasta asistiendo al parto de una oveja. Y viendo como crecían sanos y curándolos cuando lo necesitaban. Y desde luego, también cuando le tocaba el trance de poner fin a sus vidas para alimentar a ls suyos. No es adulación de mi abuela; es admiración por su forma de vida.

      Creo que el problema de nuestro mundo no lo ha creado la BIOLOGIA de los 20 últimos millones de años de nuestros antecesores los salvajes primates. Ni siquiera la posterior naturaleza BIOLÓGICA evolutiva de los salvajes hominidos de los dos últimos millones de años; tanto los primates, como los hominidos hasta nuestros días, como BIOLÓGICAMENTE omnívoros, como los naturalistas verifican cuando ven nuestros colmillos especializados en desgarrar fibra de carne animal.

      No. Creo que las desgracias y los mayores peligros que acechan a nuestro mundo son causa y producto de la avanzada y «civilizada» IDEOLOGÍA capitalista de los apenas últimos 500 años, basada en na indecente y enfermiza obsesión por acumular recursos y riquezas mucho más allá de nuestras necesidades biológicas. Es a partir de esta ansia desquiciada de acumular bienes sin tasa, cuando se ha hecho desaparecer más de un tercio de las especies animales y vegetales para beneficiar la acumulación de enormes cantidades de recursos en manos de unos pocos.

      El comunismo cerril y el socialismo pidridamente real, apenas intentaron evitar esa ansia productiva con fines de acumulación individual, intentando repartos igualitarios de los bienes, pero apenas intentando transferir los medios de producción de individuos particulares hacia el todopoderoso Estdo, pero sin entender tampoco que ni el Estado puede crecer de forma infinita en un mundo finito y hacer igualmente ricos a todos ls ciudadanos sin diferencias..

      Así pues, en apenas los últimos 500 años de ls 2 millones de años de nuestra historia común de mamíferos omnívoros y muy especialmente en los últimos 50 años, hemos asistido a la desaparición de miles de especies animales salvajes, en favor de una selección de apenas un puñado de especies animales domesticadas que se crían intensivamente de forma horrible hacinados en granjas gigantescas, para lucro infecto de unos pocos y engorde de seres humanos muy inconscientes.

      Pero ese destrozo y forma desquiciada de entender la vida, no se limita al mundo animal, sino que se extiende al mundo vegetal y al mineral.

      En el mundo vegetal, el «civilizado» y «avanzado» capitalismo arrasa con monocultivos de pocas especies vegetales, degradando suelos y aguas. En el mundo mineral devastando la naturaleza con minas y perforaciones de todo tipo. Solo busca beneficio y dinero, que es la forma más perversa de acumulación de riqueza.

      Así que el consumo de solo vegetales bajo este sistema, también destroza al planeta y a los pocos animales que van quedando en el.

      No son nuestros inevitables colmillos de omnívoros los culpables d este destrozo, estimados vegetarianos y veganos. Es un sistema podrido y perverso cono el capitalismo salvaje, obsesionado con el crecimiento infinito en un mundo finito, sea criando vacas o solo lechugas y zanahorias.

      • Siendo cierto que «el consumo de solo vegetales bajo este sistema, también destroza al planeta y a los pocos animales que van quedando en el», no es cierto que este destrozo se cause de igual manera criando vacas que lechugas y zanahorias. Como seguro sabes, la producción ganadera intensiva causa gran parte de los GEI y cuanta menos carne se consuma, mas población podrá soportar la Tierra.

        Otro tema es que se esté en contra de el consumo exclusivo de vegetales, y se defienda una ingesta muy pequeña de carne al estilo tradicional, especialmente teniendo en cuenta esta pregunta, que yo opino que es la más pertinente : » ¿Quien podía planificar bien una dieta vegana en la era preindustrial en un sitio de riqueza de suelo mediana o baja y estacional?» –> Lo cual entronca con la idea de Jorge Riechman de que (Además del comunismo o el socialismo) quizás se haya podido pensar el anti-especismo de manera fosilista, sin tener en cuenta la necesidad que igual tendremos de esos animales no ya como alimento (que quizá también como se plantea en la pregunta, aunque en eso no me meteré pues no tengo ninguna idea de nutrición) sino también como animales de carga.

        • Es que no creo haber dicho que el destrozo planeo sea igual si se planta una lechuga que si se cría una vaca en un establo infame en ganadería intensiva con piensos compuestos terribles, quizá hechos hasta con harinas de restos de peces, obligando a estos hervíboros a hacerse onmívoros.

          La producción ganadera intensiva causa gran parte de los gases de efecto invernadero (aunque seguramente muchos más la sociedad industrial), claro que si. Pero una buena parte de esa actividad ganadera es posible, por un lado, por la intensificación de la producción agrícola para alimentar tanto animal innecesario. Por otro lado, si se elimina la producción de cualquier tipo de ganado para alimentación humana, por poco que sea, y no se eliminan los factores de nuestra sociedad industrial y capitalistas y, por ejemplo, se siguen produciendo más coches que vacas (en estos momentos, unos 1.200 millones de coches de turismo o privados y una cantidad similar de vacas), pues no estamos haciendo nada bueno, por muy vegetarianos que seamos, si seguimos yendo en coche a trabajar.

          En cuanto al consumo exclusivo de vegetales, tampoco creo haber dicho que esté en contra de él. Si alguien quiere ser vegetariano o vegano, allá él o ella. Solo digo que no se puede criminalizar a un omnívoro que come carne animal de forma muy moderada (por otra parte, como siempre se había hechos desde que somos primates y luego homínidos)

          en cuanto al resto, estoy totalmente de acuerdo con tu afirmación sobre la idea de Riechmann: quizá nos haga falta repensar otro poco el asunto de cómo quedaría una sociedad posfosilista y si no necesitaremos de nuevo una estrecha alianza entre especies, entre otras cosas para que nos ayuden, no sólo a tareas de carga y transporte, sino quizá también a prestarnos sus proteínas grasas (ácidos grasos) y a darnos calorías cuando el mundo sea muy diferente al actual.

  7. Hay una cosa que la abuela desconocía, en realidad, todas las abuelas y, creo muchas personas hoy en día. Lo importante de la carne no son, en realidad, las proteínas sinó los ácidos grasos de origen aninal, especialmente en los primeros años del desarrolllo, en este caso, humano. Eso permite que el cerebro alcance determinado tamaño y complejidad. Es decir nuestro cerebro es el producto de cientos de miles de años comiendo ácidos grasos de origen animal

      • Obviamente hasta pasada la adolescencia … momento al que no llega la lactancia materna, ni nunca llegó, claro está 😉

        • Sí, entonces está claro. Creo recordar que a partir de los 11 años ya nuestro estómago deja de aceptar bien la leche, incluso la humana. Pero eso sería otro tema, el de consumo de lácteos de otros mamíferos…

          ¿Podrías concretarnos cuáles son esos ácidos grasos, para quien quiera buscar más información sobre en qué alimentos encontrarlos y en qué proporción? Gracias por enriquecer el debate con estos datos.

          Apertas! 🙂

    • Estoy de acuerdo, Xavier. Pero además, nuestro cuerpo es producto de millones de años de evolución, desde los primates hace unos 20 millones de años, por no irme hasta los seres unicelulares, hasta los hominidos de los dos últimos millones de años.

      Esa evolución nos ha dotado de una estructura corporal, que, aparte del cerebro, incluye, como decía en otro comentario anterior, por ejemplo, colmillos de omnívoro, que nos diferencian de los hervíboros que no los tienen.

      Los biólogos y naturalistas saben de la función de los colmillos de carnívoros y omnívoros; sirven para desgarrar mejor la fibra de la carne animal.

      Por supuesto podemos renunciar a la carne animal, puesto que somos omnívoros, no carnívoros, pero eso no necesariamente ayuda a evitar la destrucción del planeta, que nunca, desde que existen carnívoros y omnívoros sobre el planeta, había estado tan en peligro de extinción. Nunca carnívoros y omnívoros habían hecho extinguirse las especies animales de las que se alimentaban para vivir.

      Porque creo que lo que está destruyendo el planeta y extinguiendo por miles o centenares de miles a las especies animales y vegetales no es nuestra condición de carnívoros u omnívoros, sino nuestra condición de capitalistas depredadores, explotadores sin tasa y especuladores, sean con productos animales, vegetales o incluso minerales. Los vegetarianos y veganos harían bien en centrar sus críticas más al sistema de producción (animal, vegetal y mineral) que a los hábitos de comer carne de los omnívoros, hace más daño un vegano director de Monsanto en un segundo de su accionar, que el que pudo hacer mi fundamentalmente vegetariana y muy ocasionalmente carnivora abuela en toda su vida.

      • Muchísimas gracias por tus comentarios que complementan de manera «política» y antropológica el debate, Pedro.

        Efectivamente, la imagen de comparar los colmillos en nuestras bocas con los «colmillos» del capitalismo es muy potente y clarificadora.

        Hablando sobre lo primero, recientemente Paul Ehrlich ha publicado junto a la doctora Sandra Kahn un libro acerca de lo que describe como «epidemia» mundial de problemas maxilares, de dentición, e incluso respiratorios derivados de que masticamos mucho menos que en todo el pasdo de nuestra especie: https://news.stanford.edu/2018/04/10/paul-ehrlich-problems-modern-jaw/

      • bueno, en realidad toda la megafauna extinguida en todos los continentes e islas tanto grandes como pequeñas ha sido extinguida por el ser humano secuencialmente a medida que se dispersó por el planeta. Pero me parece que ya no tiene que ver con el debate este moderno. En realidad, el veganismo es un producto más del capitalismo, es decir una salida irrelevante hacia la nada para no cuestionar el sistema.

    • Hola Xabier, sólo decirte que aprovechando que escribo un review sobre alimentación y lo que los psiquiatras llaman «desórdenes psiquiátricos» pero que muchos llamamos enfermedades, por ejemplo esquizofrenia, depresión mayor, autismo, todos losbipolares- obsesivos,compulsivos… y los trastronos de personalidad, pues hay suficientes referencias en la bibliografía que los relacionan directamente a una alimentación insuficiente y mala, en los primeros años de vida. Desde que nacemos hasta pasada la adolescencia ( 20 años) es cuando se desarrollan completamente tanto el sistema inmune como el cerebro ( todas las conexiones cerebrales están desarrollandose a la vez que nuestro cuerpo alcanza la madurez) y hay déficits de aminoácidos y ácidos grasos esenciales. Para no enrrollarme mucho diré que hablando de los ácidos grasos esenciales, realmente sólo dos necesitamos tomarlos desde fuera porque no los sintetizamos, el linoleico y el linolénico.Lo que pasa es que en los primeros años de vida.. y los siguientes, si no tomamos suficiente cantidad de éstos dos, no sintetizamos EPA Y DHA – igual por eso dices lo de los animales) que son esenciales para el desarrollo del cerebro. Obviamente que tomamos – como mamíferos que somos leche materna- que nos va a suplir de esos ác grasos insaturados hasta que nosotros los fabricamos,ya digo a partir de los dos primeros de plantas. Así es que teóricamente y también en la práctica si tuvieramos una dieta enriquecida en los 10 aminoácidos esenciales ( de plantas todas) y en los ácidos grasos esenciales ( en semillas sobretodo) no necesitamos para nada derivados de origen animal. Puesto que las grasas animales son todas saturadas y esos acidos grasos saturados los sintetizamos, como animales que tb somos nosotros, por síntesis de novo para la que precisamente son imprescindibles todas las vitaminas y coenzimas derivados. Hay realmente una gran desinformación de la bioquímica de la vida porque los alumnos no la estudian en la secundaria y ni siquiera los médicos tienen una buena base ( sólo un año),por tanto aquí y allá se manipula la información según los intereses tanto de las compañías que venden suplementos como de las farmacéuticas. Yo tomo leche queso y huevos,pero sólo cuando los encuentro fiables, a veces algún molusco y en realidad lo que creo que es muy importante es observarse pues en cada momento de la vida, en cada estación en picos de estrés, o según el esfuerzo que realizamos, necesitamos aumentar en un tipo de nutrientes. Esto se que no es fácil, pues a mi misma me cuesta, pero es así.

  8. Por otro lado, aparte de las cuestiones ya comentadas, me gustaría traer a colación un dato: escuché hace unos días en la radio que en España se come un ¡70% menos! de legumbres que hace 40 años. Creo que esto tiene mucho que ver con el cambio de dieta, que no sólo se está produciendo aquí sino en todo el mundo (China puede ser el caso más notorio). Estamos abandonando la proteína vegetal, que era la principal en nuestra dieta, por la cárnica, porque eso es propio de «ricos» y todos queremos serlo. Rico = comer mucha carne. Otro de los perversos mitos de la Modernidad Capitalista, imagino.

    Yo personalmente llevo años intentanto volver a ese balance legumbres/carne más propio de nuestro pasado más sostenible, complementado con lo que también era habitual en el pasado, al menos en ciertas culturas y momentos históricos, que es el aprovechamiento de las plantas silvestres comestibles.

    Por otro lado, las dietas ovo-lácteo-vegetarianas me parecen mucho más razonables y un punto de equilibrio entre el no-matar animales y el poder aprovechar sus proteínas y -Xabier dixit- ácidos grasos.

  9. Gracias Pedro. Una brillante economía de subsistencia anclada en una cultura rural de cuyas raíces todavía pueden brotar nuevas ramas.
    La «calidad» de la alimentación es una de las variables que incluyen diferentes hipótesis que intentan explicar el gran desarrollo del cerebro en la evolución de la especie humana. En uno de esos textos se preguntaba algo quizás marginal a este debate sobre el tipo de alimentación; se preguntaba si podíamos confiar tan ciegamente en un órgano que se había expandido tanto y cuyo consumo metabólico era tan alto.
    Aunque me identifico con la abuela de Pedro, y con todas las abuelas – y algún abuelo- de las clases populares de Andalucía, de cuya cultura brota la sabrosa y saludable dieta mediterránea, quitaría la carne y me quedaría con el cerebro humano evolucionado desde una alimentación de origen vegetal.

    • Gracias a ti, Marian.

      Por supuesto que eres muy libre de quitar la carne a tu dieta y estoy convencido de qué se puede vivir bien con ella, según seas ovo-lacto-vegetariana. como vegana seguramente necesitarías B12 de otra vía.

      Pero yo no me plantearía dudas sobre si nuestro cerebro es de poco fiar, por haberse desarrollado tanto.

      Si no confiamos en nuestro propio ser y en nuestra propia naturaleza y sospechamos que está desviada, me temo que vamos mal. El consumo metabólico del ser humano es de apenas 2.800 Kcal/día, equivalentes a una bombilla incandescente de 100 vatios encendida las 24 horas del día. No creo que ese sea el problema del mundo.

      Me temo que el problema es que nuestro mundo de 7.500 millones de congéneres está consumiendo hoy, en promedio unos 2.500 vatios por persona; es decir, unas 25 veces nuestra propia necesidad metabólica. Los españoles andamos por las 50 veces más que nuestro metabolisno y los norteamericanos unas 100 veces más que su metabolismo.

      El problema creo que no está en nuestro cerebro y su constitución, si es que ha ido aumentando de tamaño en unos 20 o quizá 50 o 100 millones de años. Creo que el problema es lo que nos han metido en el cerebro en los últimos 150 años y muy especialmente los últimos 50 años: la creencia en que la sociedad capitalista era irrefrenable, deseable y sostenible, porque siempre habría para seguir creciendo.

      Pero adelante, si piensas que si te quitas la carne (aunque sea muy poca, como siempre ha sido), tu cerebro va a evolucionar positivamente, con alimentación exclusivamente vegetal.

      Este tipo de evoluciones sabemos por los antropólogos y naturalistas como Darwin, que a veces llevan miles de años como mínimo y a veces millones, no son cosa de un día ni de una generación. Lo que sí podría cambiar en una generación, si se piensa, el el sistema económico impuesto en la actualidad; es decir, la ideología puede cambiar muy rápida y radicalmente; a la biología, ya le lleva unos miles de años más.

  10. Gracias Pedro. Muy buena analogía metabólica la bombilla.
    No soy vegetariana. Los ingredientes de la alimentación que practico llevan tiempo, no demasiado dinero, conocimiento sobre los productos que cada día llegan al mercado, sobre la combinación tradicional de los mismos en la cocina, alguna innovación y mucho amor.
    Me siento privilegiada y agradecida en este tema. Pero también me pregunto a dónde habría llegado otra humanidad que no hubiera necesitado pensar en trampas y estrategias de caza y sacrificio de otros seres vivos para alimentarse.

    • Gracias a ti Marian.

      Tu pregunta de adónde hubiera llegado la humanidad sin cazar animales para comer es de una respuesta imposible, desde el punto de vista antropologico y evolutivo.
      Si no hubiésemos hecho eso, habríamos derivado por otras ramas de la evolución y quizá fuesemos un tipo de herbívoros sin colmillos y quedándonos un punto por debajo de los carnívoros de la pirámide trófica, siendo quiza pasto de los carnivoros existentes. Quien sabe.

  11. Excelente relato y reflexión, le felicito, por poner en alza las experiencias de nuestras abuelas y abuelos en cuento a su relación y vínculo con la naturaleza. Comparto esta visión y esta necesidad de cambio en nuestra dieta. Menos carne y mayor bienestar animal. Gracias por aportar con este artículo una mayor conciencia sobre la vida de todos los seres animales, que permita reflexionar sobre nuestra dieta de abuso y poner en alza otro tipo de producción más eficiente, ecológica, justa y sana.

  12. Compañero Pedro Prieto
    Como siempre agradecerle sus escritos, pero lo que ocurre es que su abuela no estaba directamente insertada en el sistema-mundo capitalista/moderno.
    Hoy (casi planetariamente) entre las decisiones de los hombres, por un lado, y los contenidos concretos, sensibles y materiales de su producción (en sentido amplio), por el otro, siempre se interpone una forma social (fetichista) que hace que los miembros de la sociedad sigan reglas que son el resultado inconsciente de sus propias acciones, pero que se presentan como potencias exteriores y superiores a los hombres, y en la que el sujeto no es más que el simple ejecutor de dichas reglas que deciden el destino de esos contenidos concretos. Esta forma social inconsciente actúa como un código que da su forma a los actos y crea las leyes ciegas, pero aparentemente objetivas o naturales, que regulan la vida humana. Hoy son las exigencias de rentabilidad, los imperativos tecnológicos o la necesidad del crecimiento, etc. Son leyes que, visiblemente no pertenecen a la primera naturaleza (bilógica), sino a la segunda naturaleza, al entorno social que ha forjado el hombre mismo en el curso de su evolución: estas leyes, en consecuencia, son innegablemente obra del hombre y, sin embargo, nadie las ha decretado en su forma actual (¡que contradicción más bella!). Desde hace tiempo predomina la impresión (sus denuncias son ejemplo de ello) de que la sociedad capitalista se ve arrastrada a una deriva suicida que nadie quiere conscientemente, pero (y aquí está el problema) a la que todo el mundo contribuye. Lamentablemente si su abuela viviera hoy, casi seguramente funcionaría como todos los hacemos “sujetos automáticos” del capital. La gran pregunta es cómo deshacernos de ese gran nudo gordiano. No veo muchas esperanzas.
    Un saludo y abrazo cordial.
    Rodolfo Crespo

    • Ana y Rodolfo:

      Muchas gracias por vuestros comentarios. Seguramente Rodolfo tiene razón y si mi abuela hubiese vivido en este tiempo y en zona urbana, el sistema la hubiese moldeado de forma diferente.

  13. Gracias, Pedro, por otro excelente artículo lleno de tu siempre preciso análisis holístico del principal problema que afrontamos en nuestro futuro caminar por el decrecimiento. Aunque tenga alrededor de 20 años menos de experiencia que tú, mi abuela vivió de modo muy similar a la tuya hasta que emigró a la ciudad en su juventud. Recuerdo hablar con ella de aquella vida austera, de supervivencia, donde no se tiraba nada porque había muy poco, y lo poco que había se arreglaba y remendaba hasta que ya solo servía para trapos (nadie compraba trapos, se reusaban las prendas más desgastadas). Su padre era transportista (de carro con dos mulas) y en el patio de la casa del pueblo estaban las mulas (cuanto más malas mejor tiraban, decía mi abuela), las gallinas y la pocilga con los dos cerdos. Gallinas para huevos y caldo, cerdos para el resto de la carne para todo el resto del año, para una familia de dos adultos y cinco hijos (más uno que murió de niño). La carne se estiraba lo máximo posible a base de legumbres, verduras y pan (pan que se cocía una vez a la semana en el horno de leña de la panadería del pueblo, pagando con harina, y donde en ocasiones especiales también se cocinaba un asado de carne).
    Mi abuela, y más aún sus padres, no tenían mucho pero no pasaron hambre ni durante la guerra civil ni en la postguerra. El hambre se sufrió principalmente en las ciudades, como posiblemente pasará en el futuro próximo salvo que nos replanteemos cómo hacer las cosas en un mundo de recursos energéticos decrecientes.
    Gracias otra vez por tu claridad y perspectiva.

    • Gracias, Pablo. Estos recuerdos nos hacen pensar que en el fondo, hace alguna generación más o menos, todos venimos de entornos rurales en nuestro origen y esos entornos erran más amigables con el medio y con la naturaleza. Tu relato me recuerda lo común que era esa situación en las zonas rurales.

  14. Decía el otro día Vandana, y también lo decía la brasileña de la Vía campesina y el movimiento sin tierra…. que hay que entender los contextos en su totalidad.
    Me uno a éste debate, que en lo más profundo podría compartir con el autor, Pedro, pero también decirte, señor, que estamos lejos de los tiempos de tu abuela, y de la mía… y también lejos de los tiempos de los abuelos de mis hijos. Todo ha cambiado con tal rapidez que tenemos que adaptarnos a escenarios de futuro nuevos, con varias características indeseables.
    1.- La mayoría de las tierras ( aires, lluvias, estaciones, agua, polinizadores, tierrinas pequeñas pero propias…formas de sentir con sentido común) ya no existen.
    2.-La PAC ha hecho polvo todas nuestras economías tradicionales,ha hecho polvo nuestra cultura profunda de unir formas de alimentarnos, con formas de convivencia, con formas de cultura y adoración de la tierra, con formas de sentir que un día, con un motivo de sacrificio sagrado, matábamos a esa gallina que tantos huevos nos había dado, o a ese cerdo, alimentado con amor con todas las frutas y verduras y cereales de aquella pequeña proporción de tierra, y queríamos celebrar que la familia estaba toda junta…. porque era navidad, porque era lo que sea… todo eso ya NO ES.
    Ahora tenemos en las mejores vegas, en las tierras que antaño eran las más fértiles, las peores estadísticas de cancer por contaminación de aguas, por millones de pesticidadas rociados desde abajo y desde arriba que han acabado con la ferticlidad de las mejores tierras y con la pureza del agua de los mejores ríos.
    3.- Ahora, el clima está también influido de forma consciente por las políticas de esa europa protestante y envidiosa, envidiosa porque ya – incluso antes de las caídas de los muros se sabía contaminada de lluvia ácida de su industria pesada y con la alevosía de que todo el dinero negro toda la deuda que nos han impuesto era para determinar sus políticas neoliberales, recuperarse de sus deudas, invertir en energías renovables a costa de crear un neocolonialismo hacia los países del sur, ( Grecia debería habernos servido de ejemplo pero no caemos del burro)
    Y entonces, querido señor Pedro Prieto, le pido que además de mirarse nuestros pasados recientes, como yo me miro los míos y muchos aquí, por favor hay algunas cosas con respecto a la alimentación con las que no concuerdo con los miles de mensajes que en vez de aclararnos nos desvían.
    -La dieta vegana—pura- sin proteína animal de ninguna clase- es posible, es sana puede darse desde el minuto cero de la vida de un humano,sólo que no es asequible a cai nadie, porque no disponemos de los ácidos grasos esenciales vitaminas y aminoácidos esenciales en los productos de origen vegetal que tenemos a nuestra disposición.Pero podríamos hacerlo.
    Lavitamina B12– pobre de ella, que parece que tenemos sí o sí que tomarla de bote.. pues no, siempre que con verduras, hortalizas, legumbres, frutas, – incluso sin lácteos ni levaduras, consigamos tener un microbioma sano, serían nuestras bacterias (las levaduras ya están en elpan que fermentan) serían ellas las que nos las proporcionarían. La vitaminas del grupo B, importantísimas para el cerbro y para miles de reacciones del propio cuerpo, igual que todas las hidrosolubles hay que tomarlas LIMPIAS PRIMERO y luego crudas o semicrudas. Tomarlas combinadas con sus formas de unir el hierro, los folatos por ejemplo, a la vez que el hierro inorganico de laslegumbres y las frutas.
    Esto es complicado? Bueno, es complicado para algunos que os dedicáis a los picos del petróleo, y a otras energías, estas también son energías, energías cuyos ciclos están rotos. Rotos los ciclos del nitrógeno, el fósforo, el hierro, el azufre etc.. con lo cual hay que elegir sin ser fundamentalistas, y priorizando el contexto y las posibilidades que tenemos de acceder al alimento ( que no a la comida) y para mí la mejor forma de elegir es posicionarme radicalmente contra la agroindustria, posicionarme a favor de recuperar la soberanía alimentaria, posicionarme a favor de un uso no sólo de aprovechamiento sino de rstauración, de profunda restauración del suelo, acuíferos, y biodiversidad, y eso choca- frontalmente- lo siento, con las supuestas energías renovables.
    No creo como algunos de los que admiro y que también lanzan sus reflexiones aquí que podamos agotarnos en luchas a varios bandos entre eso » de los municipalismos» y lo que nos queda por delante, porque lo que nos queda pro delante es unirnos fuera de todo el sistema, también pornuestra saldud mental e ir orgaizando espacios donde sea posible empezar a unir los cuadritos de las colchas de croché del futuro, yo diría ganchillo, los americanos dicen otras historias, un cuadradito, ( yo siembro verduras) otro cuadradito ( tu tienes especies de frutales autóctonos) otro cuadradito ( tu llevas 5 años con una tierra en donde has hecho agrcultura natural sin tanta parafernalia de cursos y de montones elevados y de redondeles e historias) sólo has mezclado aromáticas, cereales, has acolchado con materia orgánica tienes por ahí pululando gallinas, no necesitas ni siquiera compost… y en 4 años donde tenías un erial tienes un vergel… y vuelven las lombrices, y los insectos y se van las plagas y la tierra aguanta sin agua….
    Y ya, me he perdido, como me suele pasar,pero quería darle las gracias por lo que nos mueve al decir cosas,,, aprentemente inconexas

  15. Manu, si quieres información más detallada ya te escribo por correo, ésto así porque es parte de la bibliografía que preparamos son tres citas de la importancia de los ácidos grasos para el cerebro:
    dónde encontrarlos?es fácil semillas vegetales, linoleico y linolénico se ve por el nombre de dónde vienen pero todos los aceites líquidos a temperatura ambiente tienen ácidos grasos insaturados , tomate, zanahorias, batatas y boniatos de toda clase, frutos secos que hay muchos todos tienen componentes lipídicos, a partir de esos fabricamos nosotras, con ayuda de nuestras bacterias simbiontes, todo lo demás. Uno de los problemas más importantes es el aumento de intolerancias alimentarias que los médicos confunden con alergias y con autoinmunidades, pero que son reversibles, que se producen en los intestinos de los bebés y niños que han comido productos contaminados desde la agroindustria e incluido los yogures esos de bebés «enriquecidos» y las fórmulas de leches artificiales…. Bueno las citas:
    1.-Yehuda, S. , Rabinovitz, S. and Mostofsky, D. I. (1999), Essential fatty acids are mediators of brain biochemistry and cognitive functions. J. Neurosci. Res., 56: 565-570.
    2.- Taha AY, Chang L, Chen M. Threshold changes in rat brain docosahexaenoic acid incorporation and concentration following graded reductions in dietary alpha-linolenic acid. Prostaglandins Leukot Essent Fatty Acids. 2015;105:26-34.
    3.-Messamore E, McNamara RK. Detection and treatment of omega-3 fatty acid deficiency in psychiatric practice: Rationale and implementation. Lipids Health Dis. 2016;15:25. Published 2016 Feb 10. doi:10.1186/s12944-016-0196-5

  16. Sigo,pues hoy tengo presente más que nunca un debate muy enriquecedor que , por casualidad, hemos tenido también compañeros del grupo de agroecología sobre estos mismos temas, sobre agricultura, ganaderia veganismo y animalismo y claro «carne artificial » y como todos nosotros tenemos amigos animalistas y por lo tanto veganos por ética animal pues hemos hablado en los mismos términos -mucho menos poéticos- que hablas tú Pedro. Hemos llegado a algunas conclusiones. Primero, que hay que considerar que una gran parte de la ética en contra de lamuerte de otros seres sintientes está my arraigada en nuestras compañeras animalistas,pero que eso por supuesto hay que respetarlo. Segundo, todo loque dices era mayoritariamnete compartido por la mayor parte del grupo de agroecología, puesto que hay mucha gente defendiendo la ganadería extensiva. Tercero, que el veganismo sólo como respuesta al maltrato animal sin una conciencia de todos los contextos, supone comer productos que son monocltivos ( aguacate, anacardos, slachichas vegetales, tofú de soja transgénica…) e incluso la aceptación de lo de la carne de cultivo que ya es de psiquiatra, pero creo que por desconocimiento que qué suponen éstos lobies, y qué mueve esta industria completamente capitalista. Y por último, que tenemos que estar todas juntas para diseñar un modelo basado en la recuperación de las tierras comunales y en diseñar otro tipo de economía porque ya se nos ha pasado el tiempo y para eso también las necesitamos a ellas,a las de la conciencia ética que no quiere lamuerte animal y elsufirmiento. Y ambas cosas son posibles, siempre que las animalistas y las veganas vayan al campo y vean de dónde vienen los suplementos y los alimentos que consumen ,marca eco pero que de eco nada. Pues sufren los animales a los que se les rebana el entorno para que ellas se coman su soja… o sus semillas delarbol no se cuantos… o sus aditivos o complementos. Propongo que en vez de ser pastoras de rebaños de vacas, seamos pastoras de conservar las razas autóctonas de animales de nuestro entorno, y sobretodo pastoras de insectos y hongos y bacterias de suelo, que con su ayuda y la simple observación nuestra, podamos poco a poco tener de nuevo de vuelta a todo un subsuelo vivo, que nos haga suelo, que nos de alimento, que vengan las abejas, que canten los pájaros y que sanen los árboles. Hay para todos, en elmedio, miles de variedades de hortalizas y verduras ( que no necesitamos tanto….) que la mayor parte de nuestro alimento sigue viniendo del aire y de cuatro setas.. pero si el aire no es puro y no llueve, hasta el ganado se enferma

  17. No creo que el animalista, el vegano o el vegetariano sea la persona contra la que debáis dedicar vuestros esfuerzos.

    Yo soy vegano desde hace 4 meses y ha sido un proceso que me ha llevado 1 año. He leido muchísimo sobre el tema y os podría «sepultar» en artículos que justifican nutricionalmente el veganismo. Mi alimentación básica se compone de legumbres y frutos secos ( proteinas) , verduras , hidratos y algo de lino o nueces (para obtener los famosos acidos grasos omega 3). Efectivamente , me tomo la B12 . y todo carnivoro intensivo también la toma. A través de los piensos suplementados de B12 que le dan a los animales en cautividad. Salvo los rumiantes, el resto de animales obtenían la B12 de el entorno al comer hierba del suelo.

    Estoy de acuerdo con vosotros en que ser vegano de supermercado, no es la solución, pero una alimentación vegana de producto local es tan o más valida que la ganadería extensiva y es más cercana a la dieta que seguían nuestras abuelas que la actual

    No somos vuestros enemigos. Mis preocupaciones ambientales me han traido hasta aquí buscando soluciones al problema que tenemos y creo que el veganismo atraerá a muchos hacia las ideas de decrecimiento. Una persona que se hace vegana y se preocupa por el sufrimiento animal es una persona empática y concienciada, que facilmente atenderá a vuestros discursos, como hago yo. Somos vuestros aliados y buscamos como aportar algo más a este mundo.

    Tebdamos puentes y no muros.

    • Carlos: mensaje recibido. No veo a ningún vegano como enemigo, salvo que predique la imposición del modo de vida, que claramente no es tu caso. Eremitas y ascetas a los que respeto mucho, están mas cerca de esa posición que la de carnívoros y desde luego, son mucho mas respetuosos con el medio que nos da la vida que un carnívoro u omnívoro exacerbado e inconsecuente. Creo que eso lo dejaba claro en el texto

      Si se trata de tender puentes, también, lo único que pido a vegetarianos y veganos es que, por su parte, eviten también demonizar a los que somos omnívoros de ingesta muy limitada de proteína animal. De esta forma se podría construir el puente por ambas partes.

      Y también concluir acordando contigo que un vegano estricto de supermercado, que vive perfectamente insertado y aceptando o viviendo un modo de vida muy destructivo en nuestra sociedad capitalista y devoradora, no solo de carne, sino de todo tipo de recursos, incluidos los puramente minerales y extractivistas,quizá haga menos daño al medio con su forma de alimentación, pero seguramente lo daña mucho mas que un omnívoro limitado, como m abuela, en un medio rural muy poco o nada depredador.

      La alimentación, desde luego de la carne de producción industrial intensiva, pero también, no nos olvidemos, de la producción de productos vegetales intensivos para un mercado global, es una de las muchas posibles formas de destrozar (o cuidar) el planeta, la casa común.

      Saludos

      • Saludos a todos!

        ¿Cómo volver a casa, a la casa tierra? Cada época tiene sus más y sus menos. A mi me produce escalofríos y lástima la nuestra. Con todos los recursos e información que tenemos de que manera lo estamos gestionando.

        La naturaleza está por encima de toda ley, cultura, pensamiento y conciencia. Ella no nos necesita, se adapta a cada momento y circunstáncia. Es savia, se sabe regenerar, regular, transformar, modificar…

        Si pudieramos entender que nostros formamos parte de ella y que somos nosotros quien la necesitamos a ella, para nuestra supervivencia, quizás nuestros actos serían más concientes y responsables.

        De allí entender el valor profundo del amor y la vida. Que creo, que enterrados, por la ansia que nos caracteriza, se nos olvida que eso es lo que nos mueve.
        Cuando podamos llegar a este nivel de conciencia podran ocurrir cosas hermosas.
        Pero con eso no es suficiente. Deberíamos pasar a la acción, con buenos conocimientos.

        El principal problema es la desconexión que tenemos con nosotros mismos, a raíz de una sociedad capitalista que nos zarandea a gran velocidad constantemente y nos llena de información sin respiro. Haciendonos creer opciones que a menudo y con toda la buena fe son contraproducientes para nuestra supervivencia.

        El problema está en el creer que vamos hacia adelante, sin darnos cuenta que debemos rescatar cosas del pasado tan útiles y necesarias para una vida mejor conjugada.

        ¿Comemos por el hambre que tenemos?
        ¿Compramos por la necesidad real que tenemos?
        ¿Consumimos con responsabilidad?
        ¿Escuchamos nuestras emociones a través del cuerpo?
        ¿Entendemos el ritmo de la naturaleza?
        ¿Sabemos aprovechar los recursos?
        ¿Somos concientes de la sobre explotación a todos los niveles del planteta?
        ¿Somos concientes como nosotros mismos somos nuetro propio enemigo?
        ¿Sabemos parar nuetro ruido interior y hacernos las preguntas correspondientes?
        Qué somos? cuales son nuestros deseo y para qué? De que trata la vida? Qué sentido le queremos dar y para qué? Cúal es nuestro fuero interno? Estamos conectados con nuestros instíntos? Entendemos las emociones? Sabemos comunicarnos de manera próxima, despierta, activa, colaborativa?….

        Volver a la raíz, a un ritmo más acorde y sincronizado con la natura es la clave de muchos males.

        Se necesita valor, conciéncia, entendimiento, curiosidad, respeto y sobretodo mucho amor!!!

        Yo a lo largo del día cometo muchos errores, cosas que sé que no hago bien, pero intento mejorarlo día a día, intentando dentro de ese mundo caótico, hacer las cosas mejor. Abordandome de dentro para fuera y con respeto a mi ignorancia y a menudo egoiso.

        Ser conciente es el primer paso y para ello necesitmos tener esas ganas de no mirar hacia otro lado o pasar la responsabilidad a los demás.

        Si uno es honesto con sus actos y sus posibilidades seguramente estaríamos hablando de otras cosas.

        La globalicación nos está matando, el capitalismo nos está matando, el no escucharnos a nosotros mismos nos está matando…. el egoismo y la envidia nos está matando… la ansia y el poder nos está matando… la posesión y el no conformismo nos está matando… el no dar importancia a las cosas valiosas de la vida nos está matando….
        matando nuestro espíritu y humanidad (en el mejor sentido de la palabra)

        De todos los actos que hacemos a lo largo del día. Cuales son realmente importantes, valiosos y necesarios?

        Salud

        …..

  18. Perdón x transcribirte lo q publiqué en mi muro de Fb al compartir este artículo, pero no tengo tiempo de reescribirlo.
    Como nis amigos y amigas y algunes seguidores q tengo en la vuelta ya se habrán dado cuenta, hace tiempo q no le doy mucha bolilla a mi muro de Fb, y no publico casi nada. No voy a entrar en razones de ello, pero hoy voy a romper ese mutis realizado.
    Les comparto algo q es de lo mejorcito q he leído en los últimos tiempos sobre el tema q plantea, y q tiene muchas puntas para reflexionar. Previamente, algunas aclaraciones.
    La primera. Coincido plenamente con lo esencial de su planteo: «Por eso, estando de acuerdo con que comemos demasiada carne y de mala calidad, me despego, con todos los respetos, de los argumentos de personas vegetarianas y más aún, de las veganas, sobre todo de los que proceden de las insostenibles urbes, que en un país como el nuestro solo podrían vivir mientras funcione un suministro alimenticio vegetal muy variado y con suplementos que solo pueden aportarse desde la sociedad capitalista, industrial y principalmente urbana que es la que está causando los mayores destrozos al planeta y al soporte vital que debe asegurarnos la verdadera sostenibilidad.» Sin embargo, mi principal objeción al veganismo, q es un planteo ético, es justamente de tipo ético: ¡los vegetales son también seres sintientes! Y porfis, no se pasen de ignorantes y me vengan con q no tienen ‘sistema nervioso’.
    Confieso también q me rindo y le envidio lo más sanamente de q soy capaz, de ese personaje q presenta como su abuela. Sería lo más parecido a lo q yo pondría en un altar, si algún día me decidiera a construir uno. En realidad, me queda la duda de su existencia. Sobre todo, por su afirmación acerca de q «jamás estuvo gorda (…)», pues la imagen al inicio del artículo es la de una señora mayor… obesa. Sin esto, tal vez no se me hubiera planteado, pues sé q personas como la q describe, han existido, y seguramente han de existir, aún, en este mundo… y en ellas como ejemplo, confiamos en la posibilidad de construir aún un mundo sustentable.

  19. En algunas cosas, lo que hacian nuestras abuelas y abuelos era muy avanzado. Lo que se nos vende como desarrollo y como moderno es en muchas ocasiones dependencia y apariencia, basado en destrucción y contaminación, y todo movido por el lucro económico.

    El sistema capitalista se nutre de consumidores, para nada le interesa personas capacitadas y criticas que sepan aprovechar recursos silvestres, hacer conservas, reparar, construir y que limitan sus necesidades para no abusar del medio…

    Cuanta falta hace en nuestra sociedad la humildad, el cuidado, el respeto, la responsabilidad, la cooperación y el hacer las cosas para dejarlo mejor para los que vendran…

    No hay que dejar perder la experiencia y la sabiduria que las generaciones pasadas nos pueden aportar, no todo lo nuevo es mejor: la tecnologia de poco sirve si no hay valores detras, poco nos aporta si esta al servicio de hacer dinero abusando del planeta y creando dependencia en las personas.

    Lo mas avanzado: cultivar tu verdura, conocer las plantas y sus propiedades, saber reparar tu ropa y lo que utilizas, saber ver lo que hay detras de cada acto que haces en tu dia a dia y entender que las cosas importantes en la vida son las que no se miden con dinero.

    Gracias Pedro Prieto por escribir el articulo y dar voz a lo que muchos pensamos o apoyamos. 🙂

  20. Gracias Pedro, me acuerdo cuando viniste a Almería hace años a hablar de la crisis energética, cuando no estaba de moda hablar del tema, y nos diste una buena lección donde los partidarios del progreso infinito y las soluciones fáciles quedaron pasmados.
    Ahora la moda es el veganismo y el patinete electrico pero el mundo sigue igual cada vez mas desconectado de la naturaleza y de la verdadera sabiduria que procede del contacto con ella y con los demás.
    Contrariamente a lo que afirman por ahi de que «no se puede volver atrás» tenemos muchos ejemplos en la historia de sociedades que por necesidad han tenido que «volver atras». El sueño de megaciudades con edificios inteligentes poblados de jardines colgantes y ciudadanos desplazándose apaciblemente en coches eléctricos permentemente conectados a internet se me antoja mas una pesadilla que un sueño utópico.
    Y eso que he sido vegano, vivo en una ciudad y te escribo por internet pero que le vamos a hacer, no pienso negar lo que veo entre tanta hipocresía

    • Hola Roberto. Recuerdo la visita a Almeria y me parece sorprendente que todavía recuerdes el asunto, porque fue hace ya algunos años.

      Buena suerte en la waventura de la vida.

      Saludos

  21. qué hermosura de vida, la gente era fuerte y sabia, hoy día somos unos guiñapos y más que nos haremos sin fuentes proteínicas de origen animal como pretenden que vivamos los veganos.

  22. Ya….yo no tengo dudas que en el pasado eso fue así. Tampoco tengo dudas sobre que una «dieta» vegana apenas podría generalizarse. Tampoco tengo dudas con respecto a la ayuda necesaria de los animales no-humanos en nuestro futuro pospetróleo. Pero si tengo dudas y muchas, sobre cuánta ganadería extensiva podemos permitirnos sin robar espacio a la vida silvestre. Hoy somos bastantes más de los que éramos a principios de siglo, y además en un planeta degradado y en plena Sexta Extinción de las especies…..No es pequeño el desafío y creo que la casilla de salida es otra diferente a la de nuestros abuelos o bisabuelos.

  23. Aquella era una vida de miseria. Me parece bien reconocer a esas personas que sufrieron la sociedad agraria dentro del capitalismo, reconocerles cómo víctimas del sistema violento y autoritario. La capacidad enorme de supervivencia y su inteligencia y capacidad de trabajo. Pero esa vida era una vida horrible. No se puede romantizar la miseria. Mucha gente huyó de esa vida precisamente por que significaba una vida insufrible. Yo provengo de familia campesina, en mi caso, por parte de padre, castellana, y por parte de madre, gallega. Ninguno, ni mi madre ni mi padre quieren, ni locos, volver a la vida del campo. En cuanto a los ajos, no quedaban secos, lo único queda seco, cuando se hacen ristras, aún hoy se pueden conseguir en ristras si se va a algún mercado o a la feria de mi pueblo de Ourense, lo único que queda seco es el tallo, no el ajo, el ajo se mantiene fresco hasta que ya recolectas los siguientes. De echo se recogen un poco antes de que seque el tallo, demasiado seco no te permite hacer la ristra. Hay que volver al rural pero no bajo un sistema jerárquico y, a poder ser, sin propiedad privada. La propiedad privada quitaba mucho rendimiento al trabajo agrícola. Por otra parte se pueden mejorar muchas labores actualmente por cierta mecanización que se puede sostener, cómo segadoras atadoras o aventadoras o sistemas de la permacultura. Por otra parte, el veganismo, es algo que sí puede ser sostenible en el campo, hay gente haciendo agricultura acorde al veganismo de forma ecológica. El único suplemento necesario es la B12 y no es algo tan complejo ni tampoco es necesario el capitalismo para lograr hacer ese suplemento. Con unas comunidades asociadas se podría conseguir lo necesario para obtener esa B12 con un bioreactor para hacer un cultivo bacteriano, que aunque suena muy parafernalio es algo bastante sencillo.

    • Con todos los respetos, discrepo.

      Los antepasados son siempre objeto de respeto y reverencia, independientemente de la sociedad en la que hayan vivido. Me parece bien que esto le parezca bien. Es lo que he hecho al hablar de mi abuela.

      Creo que confunde la vida sobria con la miseria. No se en qué mundo haya vivido usted o sus antepasados. Los míos vivieron en mundos muy sobrios, donde había grandes remansos de pazo y poca violencia. La única que llegó a sufrir mi abuela fue la de la guerra civil, que trastocó muchas vidas. Generalizar todo el pasado preindustrial a una vida «horrible» como menciona, me parece de una simplificación insufrible. Nadie ha dicho que fuese una vida romántica y llena de felicidad. Era una vida, como las vidas de ahora, con alegrías y penas, con risas y llantos, por supuesto que con mucho más esfuerzo físico que ahora, pero también, mucho más al aire libre que la vida urbana que atenaza ahora a más de la mitad de la población mundial.

      Me alegro de que crea, por lo menos, que deberíamos volver al rural. Lo de hacerlo bajo un sistema menos jerárquico no va a tener oposición mía, porque soy muy anti-jerárquico. Lo de hacerlo bajo una propiedad lo más comunal posible, tampoco va a tener oposición mía, que soy un abierto partidario del comunal y de los concejos abiertos y antijerárquicos, pero eso dependerá de nosotros, de todos nosotros, no de que caiga del cielo.

      Tampoco niego ni me opongo a cierto grado de mecanización aunque me temo que si pensamos en el futuro a largo plazo, creerse que seguirán existiendo máquinas de combustión interna o eléctricas para ayudar en las tareas del campo, es algo ilusorio.

      Y respecto a la B12, me gustaría saber qué sociedades preindustriales y precapitalistas (el capitalismo es mucho más reciente que el ser humano) eran veganas y como se podían abastecer, sin una sociedad compleja (sea capitalista o no) de esa vitamina esencial.

      Cíteme algún modelo de sociedad que los sociólogos o antropólogos hayan constatado que era vegana de forma generalizada y constante, antes de que la ciencia detectara la necesidad vital de esa vitamina y los laboratorios complejos lograran sintetizarla. Lo demás, dicho esto con todos los respetos, son quimeras veganas que siguen comprando B12 en la farmacia.

      • En cuanto al veganismo se ve que estaba equivocado en cuanto a lo fácil que pudiese ser obtener la vitamina B12 con un bioreactor. No es tan fácil cómo pensaba. Es obvio que nunca ha habido una sociedad ni organización social con veganismo por que la carencia de B12 acarrea, básicamente, la muerte en pocos años. ¿Sería posible que hubiese comunidades veganas o individualidades veganas? Eso depende de que sea posible producir la B12 y habría que saber el coste energético de ese esfuerzo que no es tan sencillo cómo creía. Entiendo que hay posturas de algunas personas veganas muy poco serias y muy poco respetuosas, no es mi posición. El ser humano es omnívoro, la postura vegana sólo se ha de considerar dentro de la ética personal. Entiendo lo que dices pero defiendo que podría ser posible una dieta vegana incluso sin una sociedad muy tecnológica, aún así es una postura que puede caer completamente si el tema de la B12 no se pudiera abordar. También te lo digo desde el respeto, es más, vengo haciéndote caso en bastantes posturas que defiendes por que llevo a cabo un proyecto de una finca que quiero socializar, por supuesto. La cultura urbanita e individualista propia del desarrollismo tiene partes muy negativas sobretodo en cuanto a relaciones sociales pero la sociedad anterior estaba llena de miseria, en realidad actualmente sólo se tapó externalizándola y haciéndola más grave hacia países de lo que llaman el tercer mundo. No es lo que me han transmitido mis padres acerca de la vida en el campo, si mucho trabajo pero también una influencia muy negativa de la moralidad cristiana y de muchas injusticias. Si cuidaban vacas, había familias que no tenían para tener ni una y había alguna persona que vivía a su costa prestándoles una vaca a cambio de renta y nunca podían salir de pobres pero muy pobres, viéndoselas y deseandoselas para sobrevivir. Había gente que le faltaban los recursos para poder vivir medianamente, me refiero a la certeza de comer bien. Cierto que las aldeas practicaban el apoyo mutuo y, entre campesinos, se ayudaban pero también es cierto que estaban deseando huir de la aldea e irse a la ciudad. La vida en el campo de antes no era muy buena, sobretodo, dependiendo de la familia y de las tierras que pudiese tener o no para poder cultivarlas. Tenían demasiados hijos que generalmente tenían que conceder una obediencia absoluta a los padres y lo normal era recibir un: «¡Venga! ¡A levantarse! ¡A rozar toxos! en el caso gallego o en castilla. ¡A segar a pleno sol todo el día hasta que se valla el sol! Era muy jodido. Tanto que huyeron. Claro, si nos vamos a lo que fueron capaces de hacer los anarquistas en las colectividades del consejo de Aragón podemos intuir que es posible otra vida rural, mucho más eficiente y no tan penosa, es más, con el aporte de la permacultura que se ha venido desarrollando, la perspectiva a futuro de una vida en el campo puede ser bastante positiva pero siempre que no le haya que pagar el sueldo al cura o beneficiar a parásitos comerciantes o a los ricos de la villa que les sacaban hasta la última gota de sudor al campesino junto con los impuestos. Sin parásitos, claro que podían vivir bien. El problema que vivían, cómo vivimos hoy, en sistemas autoritarios y las mujeres, entonces, estaban enormemente sometidas. Entiendo que se aprecien las capacidades de esas gentes. Cómo, con muy poco, hacían el carro de las vacas los que se dedicaban a ese oficio u otros cómo los que hacían trillos. Es obvio que eran gente muy cualificada, realmente cualificada, no sabían hacer supervivencia en el entorno natural, vivían en el entorno natural. Y sí hacían una muy buena gestión de las tierras, aún así, con el crecimiento de población, presionaban, aún así, enormemente los ecosistemas, mucho más se les afecta a día de hoy, obviamente. Ya las gentes del mundo libertario proponían ideas del control de la natalidad, con los medios de la época, repartiendo información de los momentos de menos fertilidad de la mujer según el periodo, etc… Está bien mirar las cosas buenas de esa vida rural de antes pero no se puede tomar cómo modelo para ahora, sí para hacer una crítica a lo que la vida urbana provoca, yo me he sorprendido mucho cuando venía gente a trabajar a un trabajo en el que estaba, en una finca horrible de producción agrícola industrial que es una esclavitud muy desagradable, gente joven de la ciudad sin ninguna capacidad de esfuerzo. No le veo ninguna capacidad de adaptación a la mayor parte de la población actual occidental a una vida en el rural, les llevaría unos cuantos años, esperemos que el colapso no sea repentino. Obviamente, el veganismo, es una idea de urbe, de mentalidad desalojada de la vida rural, nace ahí pero no veo que sea imposible para una sociedad rural futura, siempre y cuando se pueda sintetizar esa B12. En todo caso, aunque yo practico la idea del veganismo, lo cual es algo excepcional por mi origen rural, veo completamente insensato descalificar a la gente que come carne y mucho más insensato oponerse a que la gente crie y mate animales para comer. Entiendo lo que dices en cómo trataban a los animales antes. En Galicia se mojaban ellos mismos con tal de irle a poner la coraza a la vaca parida y que no se mojara y a cualquiera le parecería una aberración cómo se les trata en las granjas hoy. Mi madre trabajó en una granja y le parecía una crueldad. Lo que quiero transmitir es que nadie que haya vivido esa vida quiere volver a ello. Si vas diciendo eso en los pueblos, lo que te dirán es que si no les queda más remedio lo harán pero que mientras no tengan que hacerlo, ni de coña. Tegno un amigo que, con 40 años. de Galicia, aún posee muchos conocimientos de cómo poner las vacas en el carro, conoce todas las piezas para enxuglas vacas, sabe cómo arar con vacas (curioso en alguien de 40 años, casi imposible, normalmente los últimos en saber esas cosas tienen hoy más de 50 años),vive con una paga muy pequeña y pasa completamente de cultivar la tierra y de tener vacas, pero cómo él todos. Aún no conozco a nadie de ningún pueblo que quiera volver a la vida rural de antes ni que la considere mejor por eso que ese mensaje espanta mucho. Un saludo y gracias por las muchas aportaciones desde aquella web de crisis energética que venía siguiendo desde hace mucho años. Eso nos a ayudado a algunos a tomar buenas decisiones.

        • Gracias Adokin por el haberle dedicado tanto tiempo a responder. Me encanta tu actitud y me siento identificada con todo lo que dices. Quería dejar por aquí algunos datos que corroboran que el veganismo es la solución. Me disculpo de antemano porque no puedo dedicar tanto tiempo como tú para explicar mi postura así que voy a dejar algunos enlaces por si hay gente interesada en verlos.
          Se dice que la ganadería extensiva y en ciertas condiciones es beneficiosa, lo cual, según ciertos estudios, no lo es. Me han llegado a decir que estos estudios están manipulados por los lobies de las empresas ganaderas intensivas, lo cual es difícil de creer ya que los datos usados son fácilmente contrastables y sería muy difícil que controlaran a diversos organismos, entre ellos la universidad de Oxford. Tengo muchos estudios al respecto, puedo subir más si alguien los quiere.
          Decir también que siempre se critica al veganismo por sus aspectos negativos (consumo de soja, reproducción de los errores capitalistas, etc, etc) pero esto no invalida las posturas y actitudes de muchxs veganxs que, desde mi punto de vista, son un ejemplo. Yo, con respecto a esto, considero que la mejor tienda vegana es la frutería de la esquina. Tampoco consumo nunca soja ni otros productos que necesitan mucha agua o procesados.
          Con respecto a la b12, se ha visto que campesinxs asiáticxs que emigran a EEUU, con dieta fundamentalmente vegana, enferman en este país aun siguiendo su dieta al no estar en contacto directo con la tierra, que es de donde, en sus manos, extraerían la vitamina. Quiero nombrar El estudio China, un clásico en el que se demuestra que las dietas sin productos animales son muy saludables. De todas formas inistir en que es por ética y porque ahora es completamente posible por lo que nos hacemos veganxs. Si alguien quiere ver mejor un documental sobre lo que dice
          El estudio China está este:
          http://eltuboadventista.com/mobile/watch_video.php?v=6ddb895d6b3k

          De tos formas no me quiero centrar en este asunto. Como dije, voy a dejar enlaces respecto a la ganadería. El primero es sobre cómo hasta las vacas criadas de puertas abiertas son perjudiciales para el medioambiente:
          https://www.youtube.com/watch?v=nub7pToY3jU

          Es un estudio de Cambridge

          Aquí va un artículo de The Guardian que habla sobre este tema, basado en un estudio de Oxford al que hay acceso en el mismo artículo:
          https://www.theguardian.com/commentisfree/2018/jun/08/save-planet-meat-dairy-livestock-food-free-range-steak
          Está escrito por George Monbiot. Cuando vivía en Reino Unido me encantaba leer a este periodista por su compromiso social. Luego me enteré de que se había vuelto vegano y ahora es activista. Fue muy satisfactorio para mí, como si me enterase de que Javier del Pino o Jordi Évole se han vuelto veganos.

          Como he dicho, hay muchos más artículos, con gráficos, miles de datos, tengo de sobra, para la que lxs que los quiera. Si queréis también, sobre peces y océanos.
          Pero de nuevo, insistir en que me hice vegana no por ecología (auque esto es un plus), sino porque no es necesario explotar animales. Para poder comer todxs carne que sea criada de puertas abiertas, «ética…» necesitaríamos varios planetas.
          Por tanto, terminar con una frase de Epicuro: «Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco».
          Menos es más, consumir «porque me gusta» es un despropósito.
          Saludos, me uno al espíritu conciliador de Adokin, me sorprende que te llames así. Decir que mi pareja no es vagana, pero eso no me impide valorar otras cosas, pero tampoco me impide desear que todxs vayamos cambiendo hacia un mundo más compasivo, empático y afectivo con los otros seres sintientes.

          Saludos

          • Femelange:
            Partamos de la base de que puedes hacer con tu cuerpo lo que desees. Es un derecho inalienable.

            Dicho esto y como modesta recomendación, cuando debatas, intenta evitar frases como: «Se dice que la ganadería extensiva en ciertas condiciones es beneficiosa, lo cual, según ciertos estudios, no lo es».

            Porque «se dice» o «según ciertos estudios» no conduce a nada ni es fiable y sin definir las condiciones de la ganadería extensiva, no tiene ninguna utilidad.

            Tu texto está plagado de
            «Me han llegado a decir…» o
            «tengo muchos estudios al respecto…» o
            «se ha visto que campesinxs asiáticxs…»
            porque son inconcreciones imposibles ni de demostrar ni de rebatir, si no defines cuántos campesinos chinos viven ahora mal como veganos en EE.UU. que antes vivían bien como veganos en China, por tocar con sus manos tierra, que supuestamente les ofrecía la B12. Esto no es serio.

            Y respecto de los enlaces, tampoco es aconsejable entrar en ofrecer decenas de ellos para cargarse de razón, porque tienes por lo menos los mismos, en «papers» también científicos y revisados por pares, con la opinión justamente contraria.

            Vuelvo a insistir en que si la B12 se obtiene tan fácilmente de hundir las manos en la tierra, lo mejor sería encontrar algún texto consolidado de algún antropólogo que asegurase que ha habido civilizaciones veganas generalizadas antes de que la B12 se pudiese sintetizar en laboratorios.

            El resto, a mi juicio, es ser muy sensible con todos los seres sintientes porque solo ingieres vegetales (salvo el inevitable paso de la leche materna, claro está), pero vivir y sostenerse con un producto de síntesis de un laboratorio, que solo existe en un modelo de civilización (la civilización industrial y tecnológica) que es el que se ha cargado en apenas 150 años, como poco, el 30% de todas las especies animales y vegetales, que ha dejado el planeta hecho una verdadera ruina y que avanza a pasos agigantados hacia la destrucción total, algo que los omnívoros desde hace dos millones de años no habían hecho nunca y los omnívoros de hombre adelantado (sapiens) tampoco, desde hace unos 200.000-300.000 años.

            • Hola Pedro Antonio:

              Siento que mi forma de exponer las cuestiones que planteo le parezcan poco serias. Es verdad que dejar muchos enlaces no es práctico pero, yo he hecho ya los deberes y intervengo en diversos sitios, por lo que no quiero repetirme. Estos enlaces, que usted dice que hay con las opiniones contrarias a cientos, vienen de diversas universidades, por lo que sería justo que fuera a estas autoridades a las que les presentara los estudios que comenta. Con todo, si nos limitamos a si es ecológico a no, que yo tengo claro que no lo es, igual que todo el mundo puede tener su opinión sobre vacunas o sobre la pandemia (yo me atengo a lo que dicen los científicos que señalo en relación al efecto pernicioso de las explotaciones ganaderas) para mi decir que depende de opiniones es esconder lo importante del asunto, sí, la sintiencia. Antes de entrar en esto, repito que para que todxs comamos carne mal llamada ética, necesitaríamos varios planetas, por lo que se conviertre en el privilegio de unxs pocxs.
              Pues sí, la sintiencia es fundamental para mí, cosa que ya veo que para usted no. Déjeme que le sugiera, con todo el respeto por su abuela y por usted (decir que admiro profundamente a esa señora, me ha encantado la descripción de su día día), pues que le sugiera plantearse que, a lo mejor, como su abuela era tan afectiva con sus animales y tenía tan en cuenta sus necesidades que, en lugar de creer como usted cree que ella pensaría que «ni tanto ni tan poco», pues a lo mejor sería vegana, ¿por qué no? Y esto lo digo porque, a diferencia de aquellos tiempos, ahora es totalmente posible serlo. No se puede poner en boca de otra persona lo que no ha dicho ni pensado nunca, no creo que sea justo.
              Por otro lado, con relación a la b12, ya le he comentado que no es un problema suplementarse. Lxs carnívoros se suplementan indirectamente con la b12 que llevan los piensos del ganado. Y, esto sé que es problemático plantearlo, pero está ahí, hay todo un debate acerca de si es necesario o no suplementarse. Conozco a nutricionistas y médicxs veganxs que plantean que no (Germán Alberti, por ejemplo). Mis amigxs veganxs en Reino Unido no se suplementan y están ahí, puede haber muchos factores. Pero siempre es bueno curarse en salud y yo prefiero suplementarme con una pastillita que hacerlo a través de la carne de un animal que ha sido alimentado con pienso (y esto pasa en casi todos los casos, ya que al menos una parte del año tienen que estar estabulados) y, sobre todo, un animal que, si hubiera tenido la oportunidad de elegir, hubiera elegido vivir. Decir por ello que las opiniones son lo que cuenta, pues mi opinión es que la libertad de unx termina donde empieza la de otro ser y esto, para lxs veganxs, engloba a los animales no humanos.
              En cuanto a lxs campesinxs asiáticos, intentaré buscar el dato si de verdad le interesa, aunque para mi, sobran los motivos para no consumir productos animales. Me gustaría de verdad que, si seguimos debatiendo, se lea lo que incluyo ya que, si no, no llegamos a ningún lado. Le invitoa a que me aporte datos sobre lo beneficioso que es para el medioambiente la ganadería. Pero para mí es una cuestión de sensocentrismo, y no de ecocentrismo.
              Por otro lado, le dejo una entrevista con una chef africana que pone en contacto agricultores locales con amas de casa para consumir verduras de la zona. Ella enseña a estas mujeres a cocinar recetas veganas. Según N. Kagoro, esta chef, la dieta africana fue en principio básicamente vegana, cosa nada extraña. Plantea que hasta la llegada de los europeos que trajeron el ganado lo que consumían eran bulbos, raíces, tallo, algún fruto, y de vez en cuando, cazaban. No se puede tener un fikete todo el día… Pues también aconseja a un grupo de rangers, mujeres y veganas todas, (las akashinga, hay hasta una película) que cuidan de la caza furtiva un parque de Zimbabwe. Se hicieron veganas por respeto a quien las contrató, el que dirige el grupo, que se dio cunta de que estaba todo el día cuidando a animales y después llegaba a casa y se comía a alguno, lo que le pareció incongruente…
              Aquí le dejo la entrevista:
              https://byanygreensnecessary.com/chefcola/

              Cada vez hay más sociedades veganas en África, creo que al final terminarán comiendo mejor que nosotrxs…

              Para terminar, decir que la sintiencia, eso que le parece tan poco importante, es el espejo donde mirarse para terminar con otro tipo de dominio y abuso: el de lxs humanxs sobre las otras especies. ¿o es que acaso si viniera un grupo de extraterrestres estaría bien que nos comieran por que sabemos ricxs y no estamos civilizadxs? ¿O podríamos utilizar a nuestro antojo a humanxs que no tienen todas su facultades sanas o acorde con lo racional, o no fueran madurxas (niñxs), por lo que no pueden tomar decisiones? A lo mejor para usted no es comparable, pero es todo un debate que se está dando en el ámbito académico: si no permites un abuso (machismo, racismo…), no puedes permitir otros (especismo), ya que repiten los mismos modelos de comportamiento y reproducen las mismas estructuras injustas y que solo generan sufrimiento.

              Un abrazo:

              https://www.facebook.com/mariaelena.carmetaranda.5/videos/923306325121879

              • Las plantas también son seres sintientes, se comunican y planifican estrategias. No tienen nervios, pero tampoco tienen músculos y se mueven, no tienen olfato y saben buscar el agua o otros nutrientes, no tienen ojos pero saben donde esta la luz, los girasoles se mueven todo el dia. Juzgar las capacidades de los vegetales según parámetros animales es un poco injusto. Los seres vivos necesitamos ser conscientes y sensibles para poder relacionarnos con el entorno. Y si tradicionalmente se ha criado animales como alimento con el esfuerzo que ello supone sera porque es una manera eficaz de aprovechar los recursos. Otra cosa es la aberración de la ganadería industrial que no es si no consecuencia de la vida urbana

                • Hola Antonio:

                  No es lo mismo sintiencia que sensibilidad. Las plantas no son sintientes. Te aconsejo este artículo, que te lo va a explicar mejor que yo:
                  https://www.elsaltodiario.com/infoanimal/las-plantas-no-sufren

                  Con respecto a la ganadería industrial, como ya he apuntado en otros enlaces, si no es por la sintiencia el dejar de explotar animales, aunque sea en condiciones «éticas», o en explotaciones extensivas, se debe hacer por condiciones medioambientales. Repito que para comer esa carne mal llamada «sin crueldad» harían falta varios planetas, cosa que se convierte en el privilegio de unxs pocxs.
                  Por otro lado, no estoy de acuerdo con que si algo se ha estado haciendo durante mucho tiempo sea lo correcto, eso no es un argumento que justifique el estar haciendo algo que, desde muchas instancias, se está demostrando que no es ni sostenible, ni ético, ni necesario. Siempre podemos mejorar y no quedarnos anclados en lo que se acostumbra.
                  Un saludo

                  • Lo de la consciencia , no esta muy claro ni para los humanos. Parece que muchos de nuestros actos reflexivos son el resultado de algoritmos evolutivos. Las plantas seguro que tambien quieren vivir como decis de los animales. Y se ayudan entre ellas
                    https://www.lahuelladelbosque.es/los-arboles-madre/
                    Por otro la do lo que dices acerca de que harian falta mas planetas para alimentar a los animales a base de pasto es falso.
                    Se alimentan con piensos porque estos son más fáciles de almacenar y transportar y permite tener mas cabezas en menos espacio, sin embargo la tasa de conversión en carne es menos que cuando comen lo que estan diseñados para comer. Por otro lado los cereales solo dan una cosecha al año, puedes forzar la tierra y quizas sacar cereal de invierno y maiz o soja en verano si el clima lo permite. El pasto bien manejado es perenne asi que en el mismo terreno, siempre que se haga el manejo adecuado puedes poner los animales tres o cuatro veces al año. Si hay regadio quizas cada mes y medio desde primavera hasta octubre. En ausencia de petroleo esta el problema de la fertilidad, combinando leguminosas quizas se mejore algo, a Fukuoka le llevo 25 años mejorar el suelo. Si no hay animales para producir estiércol con cultivos extractivos habria que dejar muchos años de barbecho. Los rumiantes en extensivo emiten mas gases de efecto invernadero pero este exceso es compensado con el crecimiento “forzado” del pasto se produce secuestro de carbono que es almacenado en el suelo en forma de materia organica. Alan Savory afirma que se pueden regenerar los desiertos con rumiantes, esto no implica comerselos,desde luego. A mi matar para comer no me parece una crueldad si no algo natural. Lo de la tradicionalidad , venia a cuento de que antes tenian muchos menos recursos y si dedicaban el tiempo y el esfuerzo que supone criar animales a hacerlos seria por algo, aparte de alimento, eran fuerza motriz, fuente de cuero y fibras, las cerdas de los cepillos se llaman asi por el pelo de cerdo, utensilios de hueso e incluso como calefacción al estar las cuadras en la parte baja de las casas. Los monogastricos servian para recliclar ciertos desechos.
                    La ganadería industrial con todo lo que conlleva deberia estar prohibida asi como los macro mataderos, pero la agricultura sin animales tampoco lo tendria fácil en un mundo sin petróleo al parece que nos dirigimos
                    La vida es un conjunto de seres y donde unos mueren otros encuentran alimento en un ciclo sin fin. Es triste pensar que algunos solo van a vivir meses, sin embargo son meses de vida plena, si se crian de acuerdo a su etologia, si aplicamos la ataraxia vegana los animales no sufren porque directamente no existen, se evita su dolor pero tambien el tiempo previo de disfrute

                • Quiero añadir además que, si bien puedo alimentarme solo de plantas, no es posible solo de animales. Yo sé por tanto dónde pongo la línea: donde menos sufrimiento cause.

                  Saludos

                  • Los inuits parece que no comen muchos vegetales. El dolor es una manera de evitar aquellas situaciones que conllevan un daño estructural que podria poner en peligro la vida, asi que difícilmente se puede tener muerte sin el. Los vegetales en la nevera siguen vivos intentando nutrirse y desarrollarse tal y como estan programados para hacerlo y quizas eso les cause alguna frustración. No somos mas que gotas del gran océano que es la vida. Si a ti te parece que lo correcto es comer sólo vegetales, perfecto pero no condenes a los que no lo hacemos.

  24. Este comentario es para Antonio:

    Hola, no he podido contestar antes pero, como ves, no me olvido. Primero decirte que yo no condeno a nadie, solo doy mi opinión, es lícito pensar diferente y es constructivo expresarse. Si lees más arriba ya dije que mi pareja no es vegana, así que si te sientes condenado u ofendido a lo mejor lo tuyo no es debatir.
    En cuanto a los inuits, es un argumento bastante débil: tú puedes elegir, no porque ellos coman lo que coman tú debes comer lo mismo. Además, hasta ellos ya reciben comida en helicóptero. Otra cosa es lo que yo o muchxs otrxs pensemos sobre vivir en esas latitudes, que esto sería otro debate. Está claro que no todo el mundo de un día para otro se puede volver veganx, pero muchxs de nosotrxs, sí; y es lo mejor para todxs. Ya he puesto algunos enlaces que prueban esto, no voy a repetirme. Lo de las verduras en el frigo ni lo comento. Saludos.

  25. Respuesta para el segundo Antonio:

    Gracias por exponer estas cuestiones así me da la oportunidad de mostrar, una vez más, que son erróneas.
    Me dice primero que no es cierto lo de que se necesitan varios planetas para alimentar a todxs con carne de ganado extensivo. ¿De dón de saca esta idea? Yo ya he puesto un artículo basado en un estudio de Oxford en el que se ve claro el impacto medioambiental de este tipo de ganadería. Le resumo un poco. Según Oxford, si la ganadería en sí ya es perjudicial, la de puertas abiertas es la peor: convertir pastos en carne tiene un impacto medioambiental inmenso «bajo cualquier sistema de producción». Se usa el doble de tierras para pastos que para cultivos pero solo se aporta el 1.2% de la proteína (1 gramo de cada 81). También, aquellos que afirman que la ganadería «regenerativa» o «holística» imita a la naturaleza se engaña a sí mismo. Depende de vallas, evitando que los animales puedan desplazarse libremente, excluye o erradica a depredadores, cruciales para un funcionamiento sano de todo sistema vivo. Se tiende así mismo a eliminar la reproducción natural de los árboles.
    Voy a darle datos más explícitos y le dejo un enlace por si le apetece leerlo, pues creo que no lo ha hecho con los otros. Del total del globo, el 71% es tierra habitable, lo demás son galciares o tierra estéril. De este 71%, el 50% se dedica a la agricultura, área de la que más de 3/4 es usada para cultivos para alimentar animales o para pastos, le recuerdo que se usa el doble de tierras para pastos que para grano. Bueno, espero que me siga.
    Aquí hay millones de datos preciosos que, si le apasiona el tema como a mí, podrá consultar:
    https://ourworldindata.org/environmental-impacts-of-food
    Si el problema es que no controla bien el inglés, le paso un artículo de El País basado en el estudio al que hago referencia. Pero primero extraigo un poco de él:
    «»La carne de menor impacto crea un 360% más de emisiones de gases de efecto invernadero, un 3.200% más de acidificación, un 970% mas de eutrofización y usa un 230% más de tierra que una plantación media de soja para tofu por gramo de proteína», sostiene Joseph Poore, investigador de la Universidad de Oxford (Reino Unido) y coautor del estudio, que ha centrado su carrera investigadora en el impacto ambiental de la agricultura.»
    https://elpais.com/elpais/2018/05/31/ciencia/1527756219_906375.html?id_externo_rsoc=FB_CC&fbclid=IwAR28YEEohlQYGE-_4D8peZu1MENn6-f8mwxcCUlh3UQORreeDVFlA-fIRoM
    Si ya se ha emocionado, le animo a leer también el primer enlace en donde vienen datos sobre el impacto de la carne menos contaminante, a años luz del vegatal más perjudicial.
    Hablando del carbono, vuelvo a pegar el estudio de Cambridge que dejé en otro comentario, donde se explica que lo almacenado es menor que lo expedido:

    Grazed and confused: https://www.youtube.com/watch?v=nub7pToY3jU

    En cuanto a combinar leguminosas, hay muchos más sistemas, conozco granjas y ya hay muchas empresas que utilizan parmacultura vegánica con excelentes resultados.
    Y, para terminar, perdone, pero con lo de la consciencia se equivoca: En 2012 se reunieron en Cambridge una serie de neurocientíficos de diversas universidades entre los que estaba Stephen Hawking. De esta reunión salió La Declaración de Cambridge, donde se afirma que individuos como los mamíferos, las aves y otros organismos como el pulpo, son conscientes. Esto quiere decir que poseen recuerdos, perciben lo relacionado a su propia existencia y tienen capacidad para exhibir conductas intencionales. Un individuo sintiente, por tanto, puede sufrir y gozar. En 2017, se publica el dossier científico Conciencia Animal, elaborado por 17 especialistas bajo la petición de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria y el Centro Nacional de Investigación Agrícola francés. Las conclusiones de este amplían la presencia de procesos de tipo consciente a otros animales como los peces y algunos invertebrados más allá del pulpo. En dichas conclusiones se invita a que hagamos una reflexión sobre las relaciones que establecemos con los animales no humanos. En otros estudios se ha demostrado también cómo los animales no humanos poseen empatía. Todo el mundo conoce la historia de perros que velan en la tumba del dueño, de animales llorando la muerte de un compañero, la madre que cría hijos que no son de su especie…
    Debo añadir que hay incluso investigaciones que señalan que los moluscos, sobre todo los cefalópodos, pero también los gasterópodos, experimentan dolor. Para quien le interese, hay un estudio donde se afirma esto: «Nociceptive Behaviourand Psychology of Molluscs: Animal Welfare Implications», de Robyn J. Crook y Edgar T. Walters.
    Bueno, no hace falta explotar animales, y el futuro nos demostrará que es, además, un error medioambiental y un crimen contra seres que no están ahí porque nosotrxs los necesitemos, sino porque el planeta los necesita. Si yo y muchos millones de personas no los utilizamos, si es perfectamente posible hacerlo, dígame, y lo encontraré honesto, «como carne porque me gusta», no hay otra excusa.
    Un saludo

  26. Femelange:

    Ya está bien. Ya te has desahogado sobre el veganismo y sus enormes virtudes sobre un comentario que iba de una mujer sencilla que se apañaba con muy poco para vivir.

    Procura no convertir esta sección de comentarios en un debate sobre veganismo.

    Creo que aquí nadie te impide ser vegano o lo que quieras. Y nadie está diciendo, que yo sepa, que la ganadería actual, sobre todo la intensiva, sea una delicia o que sea mejor que una alimentación equivalente en forma vegetal, hasta donde se pueda (ya hemos hablado de la B12). Pero ya está bien de martirizar o de criticar a los que deciden, en su condición de mamíferos omnívoros que somos, biológicamente hablando, ingerir alguna porción mínima de carne o derivados, como los lácteos.

    Los excesos son malos en todo, en ingestas exageradas de proteína, calorías y grasas animales, pero también en los excesos del veganismo que no se conocía antes de la revolución industrial y ahora aparece como la salvación única de un planeta, que se va al carajo, justo desde la revolución industrial y el capitalismo desaforado que la alimenta, que es lo que ha destrozado todo.

    Deja de agarrarte a Oxford (muy mal la cita: Oxford es una ciudad; tiene una universidad de cierto prestigio y en ella se publican cosas académicas. Si debes citar, debes hacerlo sobre el académico, no sobre la ciudad), porque lo mismo que tienes decenas de referencias de pro-veganos a las que te agarras como clavo ardiendo, hay miles de referencias académicas a no veganos explicando la sencilla realidad de que necesitamos ingesta animal ara hacernos con la B12 entre otras cosas. Y que somos una especie omnívora, con colmillos.

    No hace falta que te esfuerces en tratar de demostrar a nadie que aquí te lee, que ni la ganadería intensiva ni la extensiva pueden alimentar 7.800 millones de seres humanos a los niveles de un norteamericano medio cliente regular de McDonalds. Entre eso y el de una ingesta de origen animal mínima, precisamente como la que tenía mi querida abuela, hay un abismo, que deberías aprender a diferenciar y a respetar.

    La agricultura intensiva es también muy dañina, se dedique a alimentar a animales en ganadería intensiva o extensiva al ritmo desenfrenado de consumo de carne animal y derivados del enfermo Occidente de gordura, pero también es dañina para alimentar los excesos de poblaciones humanas occidentales que están obsesionadas con el consumo, si se meten cuencos como pesebres de palomitas al ver una película en el cine, llenas de aceites vegetales pringosos. Todo es malo.

    El vegano tiene que empezar a entender que nuestra biología ofrece unas mamas a las hembras humanas para alimentar de forma FUNDAMENTAL a los recién nacidos con proteína tan animal como la de la madre en crianza, durante largos periodos de su vida (antiguamente de dos años o más). Así que nuestro propio origen y subsistencia, nuestro propio metabolismo empieza dando una colleja a los veganos.

    Luego tiene que empezar a entender que toda nuestra vida y nuestra historia (y por supuesto nuestra prehistoria), junto con todas las evidencias científicas antropológicas están basadas en el consumo de carne animal y sus derivados. No hay huellas de sociedades humanas veganas anteriores a la sociedad industrial. Sí hay indicaciones de algún vegetariano ya llegado a la edad adulta, por voluntad propia y eso jamás lo voy a criticar. Hasta lo aprecio. También hay indicaciones de sociedades fundamentalmente vegetarianas, con escaso consumo de dieta de origen animal, y no me parecen mal. No hay, repito, indicios de sociedades humanas veganas en el pasado.

    Muy mal, la contestación al ejemplo que te han puesto de los inuit, diciendo que reciben la comida en helicóptero. Esa simplificación te descalifica. ¿Había inuit antes de haber helicópteros? Pues si. Explica ahora qué comían. Pues comían lo que podían, algo parecido a lo que come un oso polar. Así de sencillo. Así de pcoo condenable de forma apriorística. Y también mal la contestación de que el interpelado puede elegir y los inuit no. Porque el interpelado puede elegir por haber una sociedad industrial que produce la B12 y le trae verduras a contratemporada, pero eso no ha sido así durante millones de años de evolución, donde uno comía lo que tenía a mano, ni va a durar toda la existencia futura de todos los seres vivos en el planeta.

    Tenéis que empezar a no despreciar el pasado y a creer que Jesús era un descastado por haber chivado a los apóstoles donde podían llenar sus redes de peces en el Mar de Galilea o de Tiberiades, por supuesto para que aquellos pescadores pudieran venderlos a los la gente de los pueblos costeros.

    Tenéis que entender que somos así desde que somos ameba en este proceso de la evolución humana, ya nos alimentábamos de microorganismos vivos como bacterias, arqueas, protozoos y animales microscópicos. Tenéis que entender que no podemos poner a bajar de un burro a las miles de especies de depredadores, a todos los omnívoros de la cadena trófica, desde incluyendo a los humanos, porque algunos nos declaramos limpios de espíritu ingiriendo de forma tan estricta solo proteína vegetal y jugando a los juegos de palabras con los seres “sintientes” y diciendo que los vegetales no lo son. Y luego tomándonos la pastillita de B12 comprada en la farmacia de guardia. Ya está bien. Critica los excesos. No critiques al omnívoro moderado.

    ¿Qué pasa, que os creéis que desde que existe la B12 sintetizada en complejos laboratorios solo posibles en la sociedad industrial, habéis descubierto la piedra filosofal del veganismo como salvación de un planeta que se está yendo a la mierda por muchas más causas que las de comer carne animal?

    En fin, a ver si se cierra ya este debate “offtopic” intencionadamente trasladado para dar pantalla al veganismo….

  27. Perdone, pero no entiendo el tono. Primero, esto no es un debate «offtopic». El artículo se llama «Aprendiendo de mi abuela. Acerca del veganismo». En él se pretende demostrar lo equivocadxs que estamos lxs veganxs en función de cómo vivía y pensaba una señora que no puede participar ni intervenir.
    «Pero ya está bien de martirizar o de criticar a los que deciden (…) ingerir alguna porción mínima de carne o derivados, como los lácteos.» Yo no martirizo a nadie, es una percepción suya de la que no me hago reponsable. Estoy en mi derecho de exponer mi opinión con respecto a lo que expone ya que, como he apuntado, usted sí se dedica a explicar lo engañadxs que estamos.
    «…nadie está diciendo, que yo sepa, que la ganadería actual, sobre todo la intensiva, sea una delicia». De nuevo, no creo que por intentar probar que la ganadería extensiva sea tan o más perjudicial que la intensiva tenga que pedir disculpas.
    «La agricultura intensiva es también muy dañina.» Ya le he puesto estudios donde se muestra que el vegetal más contaminante está a años luz del producto animal menos contaminante.
    «El vegano tiene que empezar a entender que nuestra biología ofrece unas mamas a las hembras humanas para alimentar de forma FUNDAMENTAL a los recién nacidos con proteína tan animal». Lxs veganxs somos los que hemos entendido que el ser humano es el único que sigue bebienbdo leche de adulto, una leche que, además, no es suya y que se les roba de forma cruel a otros seres.
    «Luego tiene que empezar a entender que toda nuestra vida y nuestra historia (y por supuesto nuestra prehistoria), junto con todas las evidencias científicas antropológicas están basadas en el consumo de carne animal y sus derivado». No me sirve, repito: el que se haya hecho siempre, no quiere decir que se tenga que seguir haciendo.
    «Muy mal, la contestación al ejemplo que te han puesto de los inuit, diciendo que reciben la comida en helicóptero. Esa simplificación te descalifica». Bueno, en mi opinión a usted le descalifican muchas otras cosas, pero que juzguen los demás, no estoy aquí para juzgarle, lo mismo le digo con respecto a lo que dice de Oxford. Mi estilo usted pensará que no es muy académico, pero lo hago con honestidad y con datos, que deben ser rebatidos y no tachados de esto o aquello. Y en ningún momento he condenado a los inuit, veo en multitud de sus comentarios que no lee o que no le bastan las pocas palabras.
    «Tenéis que empezar a no despreciar el pasado y a creer que Jesús…». ¡Por favor..! Si a usted le sirve como ejemplo, me parece muy respetable.
    «Tenéis que entender que somos así desde que somos ameba en este proceso de la evolución humana». Tenéis que esto, tenéis que aquello… Parece que no entendemos nada, y que la multitud de veganxs deportistas de élite son suicidas, o que el Estudio China está equivocado…
    «… jugando a los juegos de palabras con los seres “sintientes”…» Nadie está jugando a nada, para mí esto es muy serio.
    » Y luego tomándonos la pastillita de B12 comprada en la farmacia de guardia.» Ya he explicado que los carnistas se suplementan indirectamente con la b12 que se come el ganado del pienso que se les suministra.
    En fin, para mí, como he dicho, su tono y sus argumentos están fuera de lugar, no me aporta nada, ni enlaces, ni estudios, solo opiniones personales. Repito que desde mi punto de vista solo hay que probar que es posible vivir sin explotar animales, y para mí ya no hay más razones. Si usted se siente agredido porque yo piense así, lo siento. Pero lo que sí me parece muy peligroso es que los que plantean que la ganadería extensiva no es perjudicial y que comer carne de vez en cuando no está mal (suponiendo que esto sea verdad) no incidan en el hecho de que la intensiva y comer carne en cantidad es muy perjudicial. Nunca se dice esto, lo cual hace que lxs que lo lean sigan con sus hábitos, en un mundo que, como usted dice, se está yendo a la mierda.

    Termino diciendo que yo no he hecho nada intencionadamente, comento su artículo, explico mi visión y mi postura en relación a lo que usted expone. Y es completamente lícito.

  28. Se me ha escapado esto:

    «No hace falta que te esfuerces en tratar de demostrar a nadie que aquí te lee, que ni la ganadería intensiva ni la extensiva pueden alimentar 7.800 millones de seres humanos a los niveles de un norteamericano medio cliente regular de McDonalds. Entre eso y el de una ingesta de origen animal mínima, precisamente como la que tenía mi querida abuela, hay un abismo, que deberías aprender a diferenciar y a respetar. »
    No me esfuerzo en eso, me esfuerzo en dejar claro que, aunque sea poco el consumo, no el de un americano medio, es insostenible, perjudica las áreas que son ocupadas por el ganado, no deja a otros animales desplazarse libremente… Y, vuelvo a repetir, no es una cuestión para mí de ecología, es una cuestión ética: frente a su ecocentrismo yo lo planteo desde un punto de vista sensocéntrico.
    En cuanto a respetar, lo hago, amo a mi pareja, no es vegano, ya lo he dicho. Y también dejé constancia de mi admiración por su abuela, por su día a día…
    Ya que se pone con el tema del respeto, le sugiero que usted tendrá también que respetar que haya personas que piensen diferente, yo no le he faltado en ningún momento el respeto, faltaría más.
    Y como habla de Jesús, hay una comunidad cristiana, los adventistas del séptimo día, veganos, famosos por su longevidad. Le dejo un vídeo basado en El estudio China colgado en su canal. En él se explica perfectamente que se puede y se debe, por motivos de salud, ser vaganx.
    http://eltuboadventista.com/mobile/watch_video.php?v=6ddb895d6b3k

    Sé que me dirá que hay muchos otros estudios que prueban lo contrario, bueno, cada unx que siga lo que le parezca, yo no me siento agredida porque usted plantee otras cuestiones, y cada unx tiene derecho a hacer con su cuerpo lo que le plazca. La diferencia es que, como ya apunté, no se debe hacer lo que a nos plazca con los cuerpos de otros seres. Y espero no tener que repetirme más.

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