Ejercicio práctico para escépticos del Peak Oil: 2ª parte (Propuesta de solución)

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2018-10-25

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Estimados lectores:

En la publicación en la revista de mi artículo “Propuesta de ejercicio práctico para escépticos del Peak Oil”, invitaba a los lectores a realizar ejercicios varios con los datos que son de libre acceso, son oficiales y que publica anualmente sobre producción y consumo de las distintas fuentes de energía en el mundo, que vienen a coincidir, en lo esencial, con los datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y demás agencias especializadas en energía, como la estadounidense Energy Information Admnistration o EIA.

Le poster des moutons (El poster de las ovejas)

Viñeta de François de Kersz (1923-2013), conocida popularmente como ‘Le poster des moutons’ (1974). El texto de la oveja negra dice: ‘Excusez-moi… excusez-moi…’ (‘Disculpen… disculpen…’).

Con ello, pensaba animar a la audiencia a estudiar la situación de tantos y tantos países productores, sobre todo de petróleo que ya han entrado en franco declive productivo y a que se atreviesen a proyectar las tendencias hacia el futuro en el mundo, en este nuestro mundo.

Pues bien, en aquel momento, por exceso de trabajo y obligaciones, no pude ir más lejos y quedé con una sensación de culpa por pedir a los demás que hiciesen unos deberes que yo mismo no terminaba de hacer.

Para que no piensen que lo hice por vaguería o comodidad, aquí me presento con un primer análisis que quisiera someter a la consideración de aquellas ovejas negras, que si ven que sus congéneres caminan, o en algunos casos corren ciegamente, hacia un precipicio, al menos tienen el valor de aproximarse anticipadamente para ver lo profundo que puede ser y si hay alguna forma humana de evitarlo, que sea diferente a la forma en que lo resuelven también Thelma y Louise.

Pues bien, he aquí la siguiente resolución del ejercicio que someto a su consideración con los siguientes supuestos:

  • He tomado la hoja Excel que proporciona British Petroleum (BP) sobre producción y consumo de petróleo, de todos los productores que considera esta multinacional y su evolución histórica entre el año 2000 y el 2017. Son 28 países que producen y todavía exportan, y 21 países que producen pero todavía tienen que importar petróleo, además de un listado de países productores de menor enjundia, que resultan todos importadores y que por simplificar BP clasifica como “other” en los cinco continentes.
  • De ahí he deducido los consumos de cada país de sus producciones, para saber el petróleo neto que tienen capacidad de exportar.
  • Después, he separado los países productores en productores/exportadores de petróleo todavía en 2017, que son 28 y los países que producen, pero importan petróleo, que son 21 países. Analizando sus trayectorias, muchas de ellas en franco declive, he supuesto que estos países ya no volverán a exportar (de forma neta, porque siempre hay intercambios con países vecinos que a veces dan alguna exportación de crudo e importaciones de productos refinados o viceversa) en todo el periodo futuro considerado, que ha sido entre 2018 y 2030.
  • Después, hice unos supuestos, que explico en la hoja MS-Excel que les adjunto, proyectando cuál podría ser la situación de cada país productor/exportador en el periodo 2018-2030, con las siguientes premisas generales (las particulares están a su disposición en la hoja de cálculo; son subjetivas y sujetas a crítica y mejora), para saber cuál podría ser la evolución de sus exportaciones netas actuales hasta el año 2030:
  • Con la evolución de la producción de petróleo basada en el último documento que hizo público Jean Laherrere (cofundador de ASPO y antiguo vicepresidente de exploración de Total), que ofrece para muchos de estos países (no todos) la fecha del cenit, si ya se ha dado y sobre todo, la previsión del llamado Oil Depletion (OD, declive petrolífero en base a los tipos de yacimientos y su historia extractiva), para proyectar los previsibles declives productivos. En los casos en los que los países siguen creciendo en producción (extracción), también se ha supuesto que la producción aumenta, hasta el final del periodo, salvo que Laherrere confirme que el cenit estaría dentro del periodo y su declive posterior, que también se considera en este caso.
  • Y con respecto a su consumo de petróleo, me he basado en referencias sobre evolución económica pasada y mi visión personal, subjetiva y falible, pero que entiendo conservadora (es decir, que modero su crecimiento sobre lo que ha venido siendo habitual). Dado que los pocos países que todavía producen y pueden exportar sobre lo que consumen, tienen el privilegio de adquirir divisas por la venta de un producto que es cada vez más valioso, en general he considerado que mantendrán, mientras sigan exportando, un crecimiento de su economía (y por tanto de su consumo interno de petróleo, que van estrechamente ligados). En algún caso en que el productor previsiblemente termine de exportar durante el periodo 2018-2030, como es el caso de México (tanto por la trayectoria del país, como por las indicaciones de su actual presidente de la República), he considerado que el país dejaría de crecer en economía y consumo interno, como lleva haciendo alguno de los últimos años.
  • Por supuesto, no he considerado, por no poder prever la situación, ningún caso de conflicto armado de consideración, que podría hacer inútil el estudio mencionado por el caos que podría provocar. En el caso de Venezuela, dada su crítica situación y la caída brusca de su economía por las razones que fueren, he asumido que su economía ya no puede decrecer mucho más de lo que ha hecho y tampoco he creído que podría crecer de forma significativa en el periodo.
  • Todo lo anterior, me ofrece la evolución de todas las exportaciones mundiales netas disponibles de petróleo entre el 2018 y el 2030 y la situación es dramática.
  • Con todo, he dado un paso más en los cálculos, y he analizado la evolución de los principales países importadores netos de petróleo y sus previsiones de crecimiento de las importaciones en el tiempo hasta 2030, pero he seleccionado únicamente a los países que tienen amplia y creciente demanda de importaciones y que disponen de la llamada capacidad de disuasión nuclear (nuclear deterrence). Están señalados en la hoja Excel adjunta con un círculo rojo Por ejemplo:
    • Rusia, como primer país exportador neto, que se espera lo siga siendo a lo largo del periodo considerado 2018-2030, a pesar de las tremendas declaraciones de su ministro de energía admitiendo el cénit de la producción de petróleo de su país para dentro de 2 ó 3 años y una caída productiva considerable posterior hasta 2030. Rusia es el único país con poder nuclear, que no es importador.
    • Estados Unidos, para lo que he seguido las instrucciones de los expertos en los que confío y que tienen clara la estafa y el fiasco que representa la espectacular subida de la producción de los últimos 10 años con el petróleo de esquistos, que no se va a poder prolongar mucho más y ya ofrece claros signos de agotamiento y cuyo descenso, por la experiencia de la pronunciada tasa de declive de los yacimientos y pozos de petróleo de esquistos. A pesar de todo, concediendo que siguen aumentando su producción algo más.
    • China, que es un país en franco declive productivo de petróleo y cuya demanda aumenta de forma frenética y preocupante. He supuesto que se moderan mucho en el crecimiento de su economía y consumo de petróleo en el futuro, porque la extrapolación de los datos de crecimiento de consumo de años pasados, hubiese arrojado datos mucho peores.
    • India es otro país que teniendo ahora un consumo muy pequeño por persona, va a exigir una creciente de manda por su propia presión poblacional y dispone de arsenal nuclear.
    • Pakistán está en situación similar a la India: muy bajo consumo actual, pero una gran presión poblacional y se presume seguirá creciendo. Tiene también poder nuclear y junto con su enemigo más inmediato, la India está en constante conflicto fronterizo.
    • En la Unión Europea tuve dudas de si considerar los países del núcleo duro (EU 17) o a todos los actuales (EU 28) como una simple unidad política, económica y militar. Pero dado que Reino Unido está a punto de salir de la UE con el Brexit y siempre ha sido un socio muy particular de la Unión, lo he considerado como país con disuasión nuclear y de forma independiente; es decir, un país que no sacaría sus armas nucleares a relucir por salvar a países más pequeños de la actual Unión. Lo mismo he hecho con Francia, que también dispone de su force de frappe nuclear y que es dudoso que en caso de grave conflicto por recursos vitales y muy escasos, saliese a defender al conjunto de la Unión, sino exclusivamente a defender sus propios intereses nacionales. Una UE con problemas de energía y de crecimiento económico, sería una ficción que, a mi juicio, duraría menos que un caramelo a la puerta de un colegio.
  • Después he pensado en dos países más en la lista de imprescindibles e importantes importadores de petróleo, que aunque no tienen oficialmente armamento nuclear, en caso de conflicto agudo, me temo podrían dotarse de los vectores nucleares suficientes en un plazo de tiempo muy corto, quizá de un año y por tanto, los considero países cuasi-nucleares y los marco con el símbolo ?. Estos son:
    • Japón, a pesar de que su disciplinado pueblo ha ido reduciendo considerablemente su consumo de petróleo desde el año 2000, incluso después de la tragedia de Fukushima, que obligó al cierre de la casi totalidad de sus centrales nucleares y podía pensarse que iba a tirar más de petróleo, aunque lo ha hecho de gas natural. Se ha supuesto un moderado crecimiento futuro de consumo de petróleo para Japón en el periodo 2018-2030.
    • Corea del Sur, otro país que lleva sobre sus espaldas gran parte de la producción de bienes de consumo electrónico de última generación, cada vez más indispensables para Occidente y que por sí solo tiene la tecnología suficiente para dotarse de armamento nuclear si ve peligrar su supervivencia, por no mencionar la facilidad que supondría aliarse, en caso de extrema necesidad y de riesgo de supervivencia inminente, con sus vecinos (y después de todo, hermanos) del norte, que sí disponen ya de armamento nuclear.
  • En general, me he visto obligado a asumir crecimientos de la economía (y por ende del consumo de petróleo en esta sociedad que ya sabemos que globalmente no se desmaterializa), incluso aunque lo haya hecho de forma muy moderada y al menos, sólo para estos poderosos países desarrollados, porque si no hubiese ese crecimiento de la economía (y del consumo energético), el sistema capitalista quebraría de todas maneras, con consecuencias que exceden de mis cálculos en este supuesto más lineal.

Y finalmente, lo que hice, fue cruzar las curvas de las exportaciones netas de petróleo mundial disponible en el periodo 2000-2017 y las proyecciones 2018-2030, con las necesidades de importación de petróleo de los países que disponen de disuasión nuclear y a los que ningún otro país podría decirle con facilidad “como no hay petróleo para todos, te toca a ti quedarte sin él”.

Nótese un aspecto clave, por su reduccionismo interesado: he ignorado lo que le pueda pasar el resto de los países importadores del mundo (la inmensa mayoría, cerca de 4.000 millones de seres humanos), que no disponen de armamento nuclear y he considerado, de forma muy simplista, que no tendrían otra capacidad de reacción ante la creciente falta de suministro de este combustible vital, que adaptarse a lo que les fuese llegando, hasta que no les llegase nada. Y sólo me he preocupado de forma algo cínica, pero que busca realzar lo dramático de una situación ignorada, por ver cuando las exportaciones no darán ni siquiera para los 3.700 millones de almas que viven en países con armamento nuclear. Obviamente, la cosa puede no ser tan simple, considerando lo difícil que sería negar el pan y la sal a países como Brasil, Alemania (también potencialmente nuclear a muy corto plazo), México o Arabia Saudita

Pues bien el fatídico punto de cruce entre ambas líneas (que definiría el momento previsible de un conflicto serio entre poderes nucleares, dando por ignorados a los 4.000 millones de seres ajenos a lo nuclear) se alcanzaría….¡¡¡en 2023!!!

El autor admite que en esta primera revisión ha podido omitir algún dato, cometer errores, realizar supuestos no reales, dar por ignorados descubrimientos gigantescos de petróleo que ahora se le escapan, a la vista de lo que se ha estado descubriendo en la última década, con todas las modernas tecnologías de exploración disponibles o subestimar que el cambio a un mundo 100% renovable se va a producir a velocidad estratosférica, con los patinetes, motos y coches eléctricos de alquiler, con el avance brutal del carsharing o el carpooling o el carchorring y demás mandangas posibles.

Por todo ello, ofrezco la hoja de cálculo (disculpas por haberla preparado en inglés para otra audiencia, pero espero se entienda perfectamente) que me ha hecho llegar a estas conclusiones, abierta y accesible al público lector, para que el que lo desee pueda mejorar, corregir, estimar de forma diferente,añadir el dato que estime razonable, justificado y oportuno que haya podido ser ignorado o sub o sobre estimado y nos lo haga llegar. También para que pueda realizar otras proyecciones de diferente orientación.

Net oil exports trends.

Exportaciones netas de petróleo constatadas y previstas. Importaciones constatadas y previstas por parte de potencias nucleares. Fuente: Pedro Prieto.

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Pedro Prieto

Creador y coeditor de CrisisEnergetica.org desde 2003. Miembro del panel de ASPO International desde 2006. Vicepresidente de AEREN.

9 Respuestas

  1. Gracias por este trabajo, Pedro. Creo que es todo un golpe en la línea de la flotación de las estrategias progresivas hacia eso que han llamado “Transición Energética”, “…Ecológica” y otras etiquetas con las que nos pretenden hacer creer que están haciendo lo necesario.

    Te lanzaría una pregunta, aunque imagino que con la hoja de cálculo que facilitas se podría hacer y trazar la gráfica: si se tuviesen en cuenta todos los países consumidores de petróleo (impotadores netos), que tú has dejado fuera en este cálcul simplificado, supongo que dispondríamos de bastante menos tiempo. Si en tu estimación eran 5 años (4 si nos situamos ya en 2019), contando sólo los consumos de las potencias nucleares o nuclearizables, ¿contándonos a todos cuánto tiempo quedaría hasta ese cruce de líneas? ¿2 años, 3 tal vez?

  2. Otra duda: ¿cabría esperar que al acercarnos al punto de cruce (sea en la hipótesis reducida a los armados nucleares o sea en la completa) un rápido encarecimiento del crudo hiciese que se destruyesen sectores económicos enteros en diversos países, liberando más barriles de petróleo en una versión profundizada de la conocida espiral destructiva de demanda que tan bien ha explicado Antonio Turiel? …Y que con esto se prolongase algunos años el suministro para los que queden en pie?

    • avatar Pedro Antonio Prieto Perez dice:

      Gracias, Manuel.

      Intentaré hacer ese supuesto y claro, lo que resultaría presumiblemente es una caída que ya ha empezado; una depauperización progresiva, que empezará por los más débiles, según la lógica del poder. Pero por otra parte, dado que los más pobres suelen ser también los que menos consumen, al final, van a terminar tocados los más importantes.

      Lo que ya es un jeroglífico imposible de deducir es las múltiples variantes que puede ir adoptando el sistema mundial. Sabemos que en los últimos años, la reducción del crecimiento esperado por todos, se ha ido resolviendo a base de aumentar la desigualdad entre pobres y ricos y haciendo descender en algunos sitios a la llamada “clase media”. A partir de ahora, el agua que entra en el Titanic, una vez que los pobres de tercera suban de las sentinas con el agua al cuello desesperados, los ricos de primera clase no podrán ignorar que esto se va a pique. Intentaré hacer algún otro supuesto, cuando disponga de tiempo. Saludos

    • avatar Pedro Antonio Prieto Perez dice:

      Pues eso ya es especular, más que ofrecer datos razonables, pero sospecho que los servicios de inteligencia de los principales países del mundo saben perfectamente en qué situación nos encontramos todos. Y deben tener incluso estrategias de actuación. Y seguro que disponen de modelos y bases de datos mucho más precisas que las que yo he utilizado, que son públicas.

      Hay técnicas para saber desde satélites la actividad de cada pozo de petróleo. Arabia Saudita tiene una empresa estatal, ARAMCO, que es la única oficial que tiene acceso a los datos de las reservas de petróleo y gas en su país, de su nivel de agotamiento, de sus reservas todavía por explotar, de sus dinámicas de explotación y demás.

      Pero hay tecnologías que permiten saber la actividad de un pozo en el interior de Arabia Saudita, desde un satélite, al ser capaces de medir la actividad del mismo por parámetros increíbles como el grado de vibración de las estructuras. Eso aparte de infinidad de informes de trabajadores y de inferencias directas e indirectas de lo que sale por puertos y lo que pasa por refinerías. Hay incluso aficionados capaces de averiguar el tonelaje de barcos con avistadores en puertos, capaces de evaluar con cierta precisión, conocido el tonelaje de cada buque tanquero o supertanquero, lo que carga y descarga en cada puerto, por el nivel de la línea de flotación del mismo al entrar y salir de puerto.

      Lo saben, claro que lo saben, por lo menos los gordos y los que tienen poder económico y militar.

  3. avatar Godofredo Aravena dice:

    Don Pedro

    Parto por decir que el comentario que le hice al texto reciente de Antonio Turiel vale igual para su texto. Todas las predicciones se equivocan. De la interesante calificación del estado del conocimiento en cualquier ámbito en un momento dado de la historia que hizo Donald Rumsfeld hace unos 15 años, se explica por qué todas las predicciones se van a equivocar (excepto las muy generalistas, que por ello son de muy poca utilidad práctica y de manera concreta). Por esta misma razón, nadie sabe lo que pasará en el futuro, ni cómo, nunca con la suficiente exactitud para evitar la ocurrencia de un determinado evento. Ni la CIA, ni nadie. Pensarlo y creerlo es parte de los mitos urbanos.
    Voy a agregar esta vez algo más, resultado de mi propio estudio de las predicciones históricas, las predicciones “negativas” (o malas noticias) se equivocan invariablemente en dos aspectos, lo malo que se predice nunca termina siendo tan malo, y las fechas que se entregan siempre son más lejanas en el futuro de lo predicho. Por lo anterior, más allá de que los eventos reales no serán como se predicen en su análisis, ellos con seguridad ocurrirán mucho más allá del 2023. No importando la solidez de sus argumentos, ello no será así. Baste observar las predicciones de Paul Ehrlich con su “The Population Bomb”, las de M King Hubbert, o las que se incluyen en “Los límites del Crecimiento”, y más recientemente el peak oil de 2007 o el evento de “Blue Ocean” en el polo Norte, predicho para 2015. En todos los casos existía abundante información veraz de respaldo. No se puede hablar de falta de seriedad. En todos los casos mencionados, los antecedentes de soporte eran incuestionables. Pero aún así, se equivocaron (para efectos prácticos).
    Predecir la muerte de una persona en especial es posible de manera general, es obvio que va a morir, la gracia sería poder predecir, cuándo y cómo. Y ello resulta imposible. De igual manera ocurre con todas las predicciones, en el aspecto general pueden tener cierta validez, y eventualmente decirse que “le apuntó”, pero el margen de error es tan grande, que la predicción al final termina siendo de nula utilidad práctica. Por ello concluyo que predecir el futuro siempre será ficción literaria.
    Todo lo anterior no le quita valor a su análisis como concepto general, y ese es el valor que le encuentro. Su análisis es un derivado del concepto del Peak Oil, que alguna vez en un futuro no tan distante, con mucha probabilidad va a ocurrir, y lo que usted plantea es algo más que también, con alta probabilidad, debe ocurrir, es de toda lógica. Pero cuándo y cómo, habrá que esperar para saberlo. Y más allá de estar preparado de ánimo, no hay más que hacer.
    Creo todavía deberemos esperar mucho más de lo pensado por la “boca de cocodrilo” que usted ha mencionado en tantas de sus exposiciones. Ese evento ciertamente ocurrirá alguna vez.

    Todo indica que el colapso de la sociedad industrial y consumista comenzó en 1970, y el proceso de declive tomará tal vez siglos (muy parecido a lo que ocurrió con el Imperio Romano).
    Queda por ver el impacto que ahora tendrá el Cambio Climático en ello.
    Pero hay ejemplos más cercanos de cómo funciona el mecanismo de negación que convive y forma parte de este tipo de procesos humanos. Es cosa de ver a Venezuela y cómo sus habitantes se niegan a aceptar el colapso de su sistema, en pleno proceso. A pesar de que el sistema cae y cae frente a sus ojos, a pesar de que lo viven y sufren, no lo ven (o no lo quieren ver), y por ello, sus habitantes siguen pensando que las cosas van a mejorar alguna vez. Y mientras se ajustan y ajustan el cinturón. Y lo seguirán haciendo, esperando, pacientemente esperando un milagro. Que con bastante seguridad, no llegará.
    Ciertamente es un proceso para seguir de cerca, pues es lo mismo que ya pasa con la Humanidad, el sistema sólo decae, pero nadie lo quiere aceptar.
    ¿Que pasará y cómo?, imposible saberlo hasta vivirlo. Sólo podemos predecir que el sistema colapsará. Sólo se puede hacer una predicción muy generalista, para luego esperar y hacerse el ánimo de que algo “no bueno” viene adelante. No hay mucho más que hacer.
    Aunque en realidad algo puede hacerse, y ello es comenzar seriamente a pensar en el sistema que puede reemplazar al actual. Y digo seriamente, no utopías, lo que al final resulta bastante difícil (nada de lo que se ha propuesto hasta ahora es viable en el largo plazo) , pero no es una tarea imposible.
    Le saluda atentamente

    • Gracias por tus comentarios, Godofredo, pero creo que no hay base para afirmar algo tan rotundo “todas las predicciones se equivocan”. Es un absoluto que no se sostiene, pues son numerosas las que sí han acertado. Para empezar, algunas de las que tú mismo afirmas que no lo hicieron: el cénit de la extracción de petróleo en USA (de Marion King Hubbert, una vez descontado el petróleo de Alaska, lo cual no invalida su modelo) y el escenario BAU de Los límites del crecimiento, como han demostrado recientes estudios. Que los Meadows y Randers se equivocaron en sus predicciones es uno de los grandes y más nefastos mitos de las últimas décadas.

  4. avatar Francisco dice:

    Me gusta esta visión de menos contra más y lo que veo es que no todos viajamos en el mismo barco, pero los carteles de aviso y predicciones los podemos leer todos y por ello los que Ivan en el bote llamado Yemen o Siria, si han visto que se cumplieron las predicciones, por lo que los mensajes no se cumplirán para el conjunto, pero el proceso de ungimiento de votes, si parece que esté en marcha.

  5. avatar Godofredo Aravena dice:

    Sr Coordinador.
    M. King Hubbert no contó con el petróleo de esquistos, y más allá de su sostenibilidad como nivel de extracción, hoy EUA produce más petróleo que en 1970. Ciertamente es esperable una declinación (nuevamente) dentro de algunos años más.
    Sobre las predicciones hechas en “Los límites del crecimiento” como generalidad yo concuerdo en que hubo un aceptable grado coincidencia con los hechos, pero ellas eran de una generalidad tal que no sirvieron de nada en lo concreto, para convencer a los “no creyentes”. Ello sin considerar que ellas absolutamente fallaron a la hora de considerar el cambio climático como una consecuencia del sistema, razón suficiente para concluir que ellas fallaron, dada la relevancia del impacto del cambio climático en el futuro de la Humanidad.
    Las conclusiones generales de “Los Límites del Crecimiento” son las mismas a las que se llega si se entiende que no puede haber crecimiento infinito (BAU) en un planeta finito, en algún momento, más de “algo” tiene que ceder. Como tantas veces trató de advertir Al Bartlett. Años más, años menos, la conclusión de fondo es la misma, y sus consecuencias generales también. Ese simple entendimiento debería ser suficiente razón para cambiar. Pero no lo es para una inmensa mayoría, y las conclusiones de Meadows y su equipo tampoco fueron razón suficiente. Porque el sistema no quiere saber de predicciones negativas.
    Creo que la idea básica de las Predicciones negativas, es que ellas sirvan para evitar los malos escenarios futuros predichos. Algo que ciertamente no ocurrirá en este sistema, pues las malas predicciones van en contra de la esencia de este sistema que requiere de la convicción de que “vamos bien, mañana mejor”. Si hay malas noticias, nadie quiere aceptarlas. Más allá de que las predicciones se cumplan o no.
    Entonces, ¿cuál es la necesidad de hacer predicciones negativas?. Nadie quiere escuchar malas noticias, ello como un derivado de la sociedad consumista y la necesidad casi obsesiva de “estar bien” en el “aquí y ahora” futuro. El sistema necesita asegurar el bienestar individual en el futuro presente, todo el sistema se sostiene en la idea de un “vamos bien, mañana mejor”, no se quiere saber de predicciones de malos futuros. Todo el sistema se sustenta en ofrecer al individuo una promesa de futuro beneficio o bienestar. Ante esa realidad, las predicciones negativas deben ser muy precisas para ser de valor, algo que en la realidad resulta ser un imposible, dada la complejidad de las variables que definen los escenarios futuros y los mecanismos que operan.

    Todo lo anterior nos lleva a la pregunta sin respuesta ¿para qué vivir?¿para qué levantarse cada día?, es decir, qué justifica la esencia del sistema, especialmente con una mirada de muy largo plazo. Mientras sigamos de manera tan básica, viviendo hoy para asegurar mañana, predecir un “buen” futuro será una necesidad sicológica y sistémica. Mientras el sistema se sustente en un futuro mejor, no habrá espacio para las predicciones negativas. De paso agrego que las predicciones positivas también han fallado históricamente.

    Dejé de ser un esclavo de un futuro mejor hace años, y hoy no me obsesiona el futuro. Trato de corregir el presente, dentro de lo que puedo, a partir de una visión general del futuro (si es malo o muy optimista), y hago lo posible por aminorar los futuros impactos negativos, aceptando desde ya que en una sociedad en que cada uno es libre de vivir como quiera, y creer lo que quiera, la racionalidad en las acciones no es una consecuencia lógica. Por ello, en esencia he optado por vivir para metas de largo plazo, dado que en ese escenario lo que haga con mi vida será de utilidad. Mi bienestar personal presente (más allá de lo esencial) no es importante.

    Es necesario acotar que cuando hablo de predecir, me refiero a predicciones que normalmente tratan de ser precisas en fechas e implicancias, en el ámbito de temas que se refieren al futuro de la Humanidad, la sociedad, la tecnología, etc… No estamos hablando de la ingeniería y la ciencia (ver nota al final), áreas en que lo que se hace esencialmente es predecir comportamientos de sistemas (todos bastante simples).
    Trato de ser objetivo sobre este tema de las predicciones ante la actual marea de predicciones sobre el futuro de la Humanidad que ha sido parte importante de la temática en todos los ámbitos de la sociedad en las últimas décadas. Esta revista no queda exenta de la tendencia imperante ciertamente. Desafortunadamente, muchas predicciones buscan ser más sensacionalistas que acertadas, y ello contribuye a la mala imagen que uno se puede hacer en lo general de las predicciones.
    Destaco que hago una gran diferencia entre predicciones generalistas, como decir que alguien va a morir, sin agregar más, y una específica que habla de cuándo y cómo.
    En las predicciones generalistas es posible acertar, pero dado su alto grado de generalidad, resulta ser un ejercicio de poca utilidad o impráctico para efecto de tomar alguna acción correctiva. Hago notar que en parte importante de los casos, incluso las predicciones generalistas fallan.
    Lo cierto es que “todas” las predicciones específicas hechas alguna vez se han equivocado. Ante el oscuro escenario que tomó cuerpo en todos los ámbitos poco después del 2008 (otra crisis económica, el peak oil, el cambio climático galopante, etc.), decidí estudiar muchas predicciones hechas por aquellos años y las décadas previas, y esperé pacientemente que los plazos involucrados se cumplieran (en aquellas de corto plazo). Pude comprobar que todas fallaron, por una u otra razón. 0% de acierto. La realidad es demasiado compleja para esperar acertar con predicciones que van más allá de un breve lapso.
    La idea en esto de predecir es que las predicciones sirvan de algo. Que se transformen en elementos de utilidad para tomar decisiones que permitan evitar futuros negativos. Pero ello no ocurre, las predicciones, por su alto nivel de no cumplimiento, no son confiables como para darlas por un hecho, y a partir de ellas, cambiar el curso de los acontecimientos. Por ello es que he optado por aceptar que predecir eventos futuros es (casi pura) ficción, pero ciertamente de ellas siempre es posible rescatar el aspecto general de fondo, que nos puede dar una idea de una tendencia gruesa a considerar como un posible futuro, siempre en lo muy general.
    Es así como hoy me atrevo a afirmar que todas las predicciones (específicas) para el futuro fallarán, haciendo siempre la excepción respecto de aquellas muy generales, o del aspecto general de una predicción específica, en que existe algún grado de posibilidad de lograr un acierto en la tendencia si se hacen de manera seria. Suficiente para hacerse una idea y prepararse anímicamente.
    En el fondo, pesa mucho “lo que no sabemos que no sabemos”, mucho más de lo que quisiéramos. Es un factor del que nunca podremos escapar.
    Sobre la ciencia y la ingeniería, habría que acotar que las predicciones en dichas áreas también fallan. Vivo de diseñar buques, por lo que la afirmación anterior nace de mi experiencia directa. Ante esta realidad, se ha aceptado como práctica general el concepto de rango de aceptación, y por ello, dentro de un “más o menos”, algo que no se cumple 100%, se da por aceptado. Ello sin considerar que en cada diseño se hace un empleo casi abusivo de los márgenes de seguridad. En la ciencia por otro lado, se abusa mucho de las condiciones de laboratorio, que en la práctica nunca se dan en la realidad. Otro aspecto a considerar en ambas áreas es la cantidad de variables involucradas, que es una cantidad ínfima, comparado con aquellas que influyen y afectan el futuro de la Humanidad, cercano o distante. Lo que no sabemos que no sabemos es mucho menos en la ciencia y la ingeniería, pero siempre hay más de lo que podemos manejar. Siempre es un factor presente y por ello nunca se logra un 100% de cumplimiento, a pesar de lo reducido de la cantidad de variables involucradas.
    Al final, creo que poco importa si las predicciones se cumplen o no. Sólo decidí comentar porque me pareció sería bueno, al menos en un par de ocasiones, poner como centro de atención el tema de su confiabilidad, y de alguna manera objetiva cuestionar dicha confiabilidad o credibilidad, aspecto relevante de cualquier predicción, sin hacer del tema un “paper” científico.
    Indudablemente el fondo de esta discusión es irrelevante, se conviertan las predicciones en aciertos o no, o sean más o menos acertadas, pues el fondo del problema que nos afecta como Humanidad no requiere de predicciones para ser entendido y abordado, baste lo dicho por Al Bartlett y/o simplemente razonar la expresión “no puede haber crecimiento infinito en un planeta finito”. Es todo lo que se requiere, si eso no es suficiente, ninguna predicción lo será.
    Mis disculpas por haberme extendido tanto.
    Atentamente

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