Monedas locales: las oportunidades perdidas

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2018-03-14

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(Texto originalmente publicado en Resilience.org. Traducción de Carlos Valmaseda y revisión de Manuel Casal Lodeiro. Para una discusión más detallada véase, en el web del autor: “TSW: Money, Banking, Debt, Interest and Local Currencies“.)

En el seno de los movimientos alternativos hay mucho interés por introducir monedas locales y, de hecho, estas han sido elementos centrales en muchas Localidades en Transición y otras iniciativas. Desgraciadamente, creo que la mayor parte han estado mal enfocadas, al no conseguir captar el poder que una moneda local puede tener, y no es probable que supongan una contribución significativa a objetivos como la sostenibilidad y la resiliencia de las localidades donde se han puesto en marcha.

En la triste historia del mundo el poder ha ejercido un rol muy importante sobre la moneda. Quienes tienen la mayor parte del dinero, o la capacidad de crearlo —como los bancos—, han estado en disposición de determinar lo que sucede, simplemente por ser capaces de decidir por qué será prestado y en qué terminos. En el siglo XIX el duque de Wellington estaba en una ocasión a punto de ser derrotado pero fue capaz de continuar y ganar cuando la banca Rothschild decidió prestarle un montón de dinero. Lincoln probablemente hubiera perdido la guerra civil estadounidense porque los bancos rechazaban prestarle dinero (en términos razonables), pero hizo lo que las Localidades en Transición deberían hacer, esto es, creó su propio dinero y lo gastó en lo que necesitaba.

En las nuevas economías sostenibles, justas y gozosas que vamos a crear, nosotros, los ciudadanos locales, tendremos el control de casi todo, incluyendo la creación, emisión y uso del dinero. Y las nuevas monedas que crearemos serán el instrumento más poderoso que tendremos para desarrollar el sistema que queremos. Pero esto sólo será así si se diseñan y se introducen juiciosamente para conseguir los resultados deseados. Por desgracia, la mayor parte de las monedas locales que conozco están totalmente faltas de un diseño sensato, revelan no entender cuál es el mejor uso para una moneda local y no pueden tener efectos significativos.

La forma más común de moneda local que se pone hoy día en marcha en iniciativas alternativas supone simplemente crear un nuevo billete para que sea utilizado en lugar de la moneda normal/nacional existente. Por ejemplo, la gente puede comprar libras de Bristol pagando por ellas con libras británicas. Esto no puede suponer casi ninguna diferencia para la estructura y funcionamiento de la ciudad o para contribuir al tipo de desarrollo de nuevas empresas e infrastructuras necesarias. Sobre todo, poco o nada puede hacer para dedicar los recursos —actualmente numerosos— y gente ociosos a la creación de nuevo empleo productivo. Esta es la función, extraordinariamente importante, que las monedas locales pueden cumplir, y es un elemento crucial en la revolución que debemos conseguir.

Libras de Bristol

Billetes de muestra de la libra de Bristol.

El argumento común es que la nueva libra local anima a compras locales porque no se puede gastar fuera de la ciudad. Pero cualquiera que comprenda la importancia de comprar productos locales ya lo estará haciendo, independientemente de la moneda que tengan. Cualquiera que no lo comprenda, comprará lo que sea más barato, que típicamente será un producto importado. Obviamente, lo que importa aquí es conseguir que la gente entienda por qué es importante comprar local. Substituir simplemente una moneda local no supondrá mucha diferencia, (… aunque probablemente aumenta la conciencia local y la disposición a comprar a productores locales y puede tener efectos positivos sobre la cohesión social). Téngase en cuenta que sustituir no crea dinero adicional; no se añade al suministro de dinero ni aumenta la cantidad de las cosas que se pueden pagar o hacer.

De manera similar, las monedas que se deprecian con el tiempo son innecesarias y un error. Cualquiera que comprenda la situación no necesita ser penalizado por conservar nuevo dinero y no gastarlo. En cualquier caso es una equivocación pretender animar al gasto. La gente debería comprar tan poco como puedan y cualquier economía en la que sientas la obligación de gastar para que algún otro trabaje es una economía estúpida. En una economía sensata solo existe el trabajo, la producción y el gasto y uso de dinero necesarios para asegurar que todos tengan lo suficiente para una buena calidad de vida.

El principal objetivo de una moneda local: conseguir que la capacidad productiva entre en acción

El viejo y simple sistema LETS nos proporciona un buen ejemplo. Consideremos una situación en la que Pedro puede producir zanahorias y quiere pan, pero no puede conseguirlo porque no tiene dinero, y María puede producir pan y quiere zanahorias pero no puede comprarlas porque tampoco tiene dinero. Así que ninguno de los dos puede cubrir sus necesidades simplemente porque no tienen dinero. La solución es obvia: crea el tuyo propio, esto es, comercia usando pagarés. María puede entonces decir “Gracias por las zanahorias, Pedro. Ahora te debo un dólar porque nos hemos puesto de acuerdo en que eso es lo que valen”. Pedro dirá: “Gracias por el pan. Ahora te debo un dólar porque nos hemos puesto de acuerdo en que eso es lo que esta cantidad de pan vale”.

En un sistema LETS con éxito y muchos participantes, una persona que tenga un pagaré por valor de un dólar puede usarlo para comprar por valor de un dólar lo que cualquier otro miembro tenga para vender. El pagaré funciona como dinero, que es una nueva moneda creada que permite la producción e intercambio entre personas que no tienen dinero normal/nacional en absoluto. Se ha creado así una nueva moneda que pone a trabajar recursos y gente anteriormente ociosos, cubriendo las necesidades mutuas. Obviamente, el dinero físico, los billetes o registros electrónicos no ocupan un lugar central aquí. Lo que importa es la organización, los acuerdos que se han establecido para permitir que empiece una interacción económica deseable. El dinero es simplemente un instrumento de registro que permite a todo el mundo seguir el rastro de cuánto han contribuido, de lo que deben y de lo que han ganado el derecho a recibir. Téngase en cuenta que esta nueva forma de dinero no necesita ser pedida en préstamo a nadie y no hay necesidad de endeudarse para conseguirlo o pagar intereses sobre la cantidad que tengas. Y ningún banco tiene nada que decir acerca de la finalidade con la que es utilizado, ni puede evitar que ese dinero esté a disposición de un objetivo que no les conviene.

Turuta, la moneda local de Vilanva i la Geltrú

Una ‘tarjeta monedero’ de la turuta, moneda que funciona de una manera muy similar a como propone Trainer.

He aquí una muestra de la aplicación básica que veo como el mecanismo fundamental para comunidades que empiezan a conseguir el control de la situación. Nuestra Cooperativa de Desarrollo Comunitario (CDC) crea un huerto comunitario e invita a la gente a venir y trabajar en él, especialmente aquellos que no tienen empleo o vivienda. Las contribuciones en tiempo se registran para que más tarde el producto se pueda compartir en proporción a las contribuciones. El registro representa el ingreso en una forma parecida a un pagaré. Se puede utilizar para comprar productos del huerto cuando estén disponibles. Con el tiempo, cuando la CDC ya ha creado muchas otras iniciativas similares, el tiempo de trabajo empleado en un huerto puede ser utilizado para conseguir bienes de la cooperativa de ropa, de la panadería o del huerto de árboles frutales.

Ya hay en marcha algunas versiones a muy gran escala de este proceso de creación de dinero, por ejemplo allí donde las grandes corporaciones comercian entre ellas sin usar ninguna divisa normal, y mucho menos teniendo que pedir prestado con interés para poder adquirir. Lo hacen simplemente registrando en una agencia central las cantidades debidas por los bienes adquiridos de los miembros del sistema.

Pero es a nivel de pueblo o ciudad donde se encuentra el potencial revolucionario. Por ejemplo, un ayuntamiento podría imprimir una cantidad determinada de nuevo dinero y usarla para crear pequeños nuevos negocios que proporcionasen trabajo a gente sin empleo para producir cosas que necesitan. Los ayuntamientos le dicen, entonces, a todo el mundo que aceptarán este dinero como pago por las tasas municipales. El nuevo dinero que recibe el ayuntamiento como pago se puede usar entonces para adquirir parte del trabajo y suministros que necesita de las empresas creadas, completando de esta forma el flujo circular de dinero. La gente acabada de emplear puede comprar cosas de las otras empresas pagando por ellas con el nuevo dinero porque esas empresas saben que pueden usar el dinero para pagar parte de sus impuestos.

Edición española de ‘La vía de la simplicidad’, de Ted Trainer (Trotta, 2017)

Lo que el ayuntamiento ha hecho es crear, añadir, un nuevo sector de la economía, que comercia usando la nueva moneda. En el pensamiento de transición de la Vía de la Simplicidad nos referimos a esto como la “Economía B”, que la Cooperativa de Desarrollo Comunitario trabaja para expandir como el marco en el que la producción socialmente necesaria —pero olvidada— se puede llevar a cabo, por fuera de la vieja “Economía A” que no consigue atenderla. Podemos regir la Economía B mediante mecanismos de control plenamente participativos —fundamentalmente reuniones ciudadanas— y sin ninguna referencia a lo que sea que piensen bancos o corporaciones, lo que harían las fuerzas de mercado, qué está pasando en la economía global o qué maximiza los beneficios o el PIB. La Economía B somos nosotros mismos tomando parte —o más— control de nuestro propio destino mediante la aplicación racional colectiva de nuestros recursos a nuestras necesidades. En el próximo futuro, a medida que la Economía A se autodestruye progresivamente, más y más gente empezará a participar en la Economía B. En el largo plazo seremos capaces de ver cuánto de la Economía A tiene sentido mantener. Podría ser que le dejásemos muchas cosas poco importantes, o que nos pongamos de acuerdo en eliminarla progresivamente de una manera completa.

Es en el nivel nacional donde este enfoque puede tener sus efectos más profundos. Actualmente tenemos una situación extremadamente estúpida en la que los gobiernos piden prestadas enormes sumas de dinero a los bancos privados para construir infraestructuras, etc., y tiene que devolverlas con intereses. Ellen Brown (2011) estima que en un periodo de 24 años los estadounidenses han pagado más de 8 billones de dólares en intereses ¡solo de deuda federal! ¿Dónde consiguen los bancos el dinero para prestar a las corporaciones y a los gobiernos? Lo sacan de la nada. Lo imprimen (…ahora electrónicamente). Pero como Ellen y muchos otros han señalado, los gobiernos podrían crear/imprimir su propio dinero y emitirlo mediante sus bancos centrales impidiendo así que centenares de miles de millones de dólares del contribuyente fluyeran a las arcas de los superricos cada año. Después de todo, en sus esfuerzos por solucionar la crisis financiera global el gobierno estadounidense ha impreso y dado (a los ricos) varios billones de dólares. (El gobierno australiano de Rudd tuvo la sensatez de dar 900 dólares a cada australiano y es por esto por lo que hemos pasado por la crisis financiera mejor que el resto). Hay movimientos de reforma monetaria por todo el mundo que intentan librarse del absurdo sistema actual que permite a los bancos privados imprimir y emitir dinero bajo la forma de deuda (que se le debe a ellos) y amasar constantemente centenares de miles de millones.

Pero no son los ahorros lo más importante aquí, sino el poder de determinar el desarrollo y la distribución. De la misma forma que nuestro CDC ciudadano puede decir qué actividades poner en marcha usando el dinero que puede crear, un gobierno que imprime su propio dinero puede prestarlo o dárselo a quienes quieran crear actividades socialmente deseables. Puede quitar a los Rothschilds el poder de decidir qué se tiene que desarrollar. Los bancos existentes solo prestarán si puedes pagar sus tasas de interés, tan altas como sea posible, de manera que los préstamos van mayoritariamente a empresas que producen basura consumista para los pocos que viven en los países ricos. Los bancos nunca prestan a los proyectos más necesarios.

Entonces, ¿por qué Grecia no emite su propio dinero y permite la creación de muchas pequeñas granjas y talleres para que millones de personas puedan empezar a producir los productos que se necesitan con desesperación? Grecia está llena de Pedros y Marías capaces de producir lo que necesitan pero no pueden hacerlo simplemente porque no pueden conseguir un poco de dinero para establecer pequeños negocios. ¿Por qué el gobierno griego no imprime algo parecido a los pagarés para poner en marcha todo esto? Porque la UE no lo permitiría, ¡por eso! Los bancos que prestaron imprudentemente a Grecia (cuyas élites tienen parte de la culpa) ahora tienen el poder de decidir la política nacional griega y la dedican a devolver una deuda imposible. Esto incluye redirigir fondos del bienestar a la devolución de la deuda y vender activos nacionales (a inversores extranjeros y a precios de ganga). A lo largo de la historia esta ha sido una de las vías principales por las que los superricos se han hecho más ricos. Cuando los deudores no pueden cubrir sus pagos de intereses, compran sus activos a un precio barato porque no están en disposición de pelear.

De manera similar las condiciones aplicadas a los préstamos del FMI y del Banco Mundial fuerzan prácticamente a todos los países del Tercer Mundo a orientar su actividad económica interna al pago de la deuda y, por tanto, a apartarla del cubrimiento de sus necesidades internas. Si pudiesen establecer una Economía B, esta permitiría que mucho trabajo, tierra, madera y talento fuesen a la producción de lo que la gente necesita… pero esto significaría que estos recursos productivos no fluirían a actividades que benefician a los propietarios del capital y a los consumidores del mundo rico. ¡Qué conveniente resulta que los Paquetes de Ajuste Estructural impidan a los países pobres utilizar sus recursos para cubrir sus necesidades!

A nivel de población lo que más importa no es el empleo y las empresas que se crean cuando se introduce una moneda local con esa intención. Lo que más importa es que el proceso implica a la población local en los primeros pasos hacia la toma de control de su situación. La situación mundial sin salida que tenemos implica niveles de uso de recursos que están mucho más allá de lo sostenible y el control por parte de distantes fuerzas globalizadas que llevan inevitablemente a un mayor crecimiento y al mayor enriquecimiento de los ricos. No puede haber otra solución a esto que una transición a comunidades básicamente localizadas a pequeña escala y en gran parte autogobernadas que colectiva y racionalmente orienten la capacidad productiva local a cubrir sus necesidades locales. El paso crucial en esta transición es comprender que tenemos que unirnos para hacer funcionar nuestra ciudad para que cubra nuestras necesidades. Su desarrollo, su destino, no se puede dejar a las fuerzas mundiales del mercado o a gobiernos lejanos que maximizarán los beneficios de las corporaciones. Cuando ponemos en marcha formas de dinero que traen con ellas el poder de determinar qué es lo que se desarrolla estamos introduciendo y reforzando la comprensión de que podemos escoger cómo construir nuestra ciudad o pueblo de la forma que queremos. No tenemos que seguir a merced de aquellos que actualmente controlan el suministro de dinero.

Este es el inmenso poder sobre el desarrollo, los flujos de recursos y las vidas de miles de millones, que viene con la capacidad de crear y prestar dinero. Por tanto, es muy desafortunado que los movimientos alternativos parezcan tener una comprensión tan escasa del hecho de que podemos quitar con mucha facilidad ese poder al 1%, pero tan solo si creamos y usamos nuevo dinero en aquellas formas que nos permitan el milagro. Sustituir simplemente dólares normales por ecodólares no lo hará.

Oli Póliz

Referencias

  • Brown, E., (2011), “ECB a barrier to crisis exit”, Asia Times, 1, Dec.
  • Kennedy, M., (1988), Interest and Inflation Free Money, Permacultur Institute, Ginsterweg, D-3074, Steyerberg, Germany.
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Ted Trainer

Permacultor, activista y escritor australiano. Autor de "La vía de la simplicidad. La transición a un mundo sostenible y justo" (de próxima publicación).

12 Respuestas

  1. Me parece muy pertinente y constructiva esta crítica global de Trainer a la “moda” de las monedas locales. Especialmente a lo que hace referencia a su no integración estratégica en un proyecto de superación/sustitución de la economía movida en moneda oficial.

    También es muy acertada su crítica a las monedas con oxidación que promueven el gastar por gastar, con lo cual son incompatibles con una propuesta decrecentista como la suya y como necesitamos con urgencia para evitar el camino suicida del crecimiento permanente.

    En lo que no coincido es en su opinión de que una moneda que promueva la economía local, simplemente, no tenga utilidad. Creo que las monedas que sustituyen comercio con el exterior por comercio interior están, cuando menos, generando una mayor resiliencia, sosteniendo las empresas locales productivas, comerciales, de servicios, etc. Y eso, especialmente en el modelo de Trainer (La Vía de la Simplicidad) es algo positivo y necesario. No obstante es algo que sí, se queda corto, con respecto a todo el potencial que debería desarrollar una moneda local puesta al servicio de las necesidades sociales locales, específicamente de aquella gente que va quedando excluida del mercado capitalista y del soporte de un Estado que se va quedando sin capacidad o deseos de sostener a buena parte de la población. Es decir, una cosa no quita la otra. Deberíamos criticarlo como “insuficiente”, no como algo que no tiene nada de positivo.

  2. También coincido con que Grecia debería haber creado su propia moneda (resucitando el dracma o creando otra), y de hecho creo que se estudió el tema, pero por lo visto no hubo valor o capacidad para ponerlo en marcha desde las instancias estatales. Imagino que, como en tantos otros casos, deberá ser la sociedad civil la que lo ponga en marcha.

  3. avatar Alex dice:

    En mi opinion el diseño del propio dinero es lo que falla en toda esta historia. La acumulacion del mismo es uno de los motivos que ha generado la concentracion de poder y los desequilibrios. Y mas en la era actual. Y el principal fallo, relacionado con la deuda y los intereses compuestos, es que se ha dotado al dinero de inmortalidad. El dinero no “muere”. No tiene ninguna propiedad que se asemeje al comportamiento de nada que exista en la naturaleza. No se deteriora, no envejece, es inmortal. ¿Que sentido tendria acumular 100kg de manzanas como reserva de valor? Ninguno. Lo que haria la gente seria o cambiar esas manzanas por cosas que necesitara o prestarlas por futuros bienes o servicios, porque sabe que llegara un momento en que esas manzanas comenzaran a deteriorarse y a pudrirse.
    Creo que Ted no entiende el sentido de la oxidacion. La oxidacion no es un mecanismo para incentivar el gasto o el consumo, es un mecanismo para dotar al dinero de una propiedad que hoy en dia no tiene, dotarlo de mortalidad. Y cuando dotas al dinero de mortalidad, la percepcion con respecto al mismo cambia. Ya pierde el sentido acumularlo por acumular y lo que buscaras sera “invertirlo” mas que gastarlo por gastar. Y ademas no buscaras un retorno rapido, ya que si te devuelven el dinero demasiado rapido volveras a tener el mismo problema, buscaras un retorno mucho mas lento y a largo plazo. Podras tener a personas ricas, pero lo que buscaran seran inversiones a largo o muy largo tiempo y ademas sin interes, con tal de mantener el valor. Y en ese escenario es donde cobra mas sentido la oxidacion, en el retorno lento para que el dinero entre en la cantidad necesaria y suficiente. Al final es dotar al dinero de la segunda ley de la termodinamica y que tenga una tendencia a distribuirse por la sociedad buscando el equilibrio. Y a su vez desacelerar la dinamica actual del capitalismo.
    Quizas es una vision un poco divergente a la habitual, pero queria compartirla.

  4. avatar Manuel Amigo dice:

    O ted non ten en conta que en España por exemplo xa temos una gran economia B, e non ten en conta os inmensos problemas legales que debe afrontar un Concello para emitir unha moneda local ( cuestion que nos cos Costavales estamos a un tris de conseguir logo de anos de estudio e traballo), no da taxa de oxidación tamen disinto en certa maneira por que entendo que non favorece un maior consumismo, se non que estimula o uso preferente da moneda local cara o comercio local, que entendo que esa e a clave, nos xamais deixaremos que grandes corporacions participen nos Costavales.

    No que vexo un pouco perdido a Ted (sempre no noso entorno) e na idea de que se vaian a crear pequenas empresas para cubrir necesidades locais, supoño que en paises do ambito anglosajon teran unha lexislación que permitira crear empresas de xeito sinselo e economico, pero aqui en España xa sabedes como vai eso…

    O sistema Lets e o mais xusto e adecuado, pero ten unha gran pega, esta referenciado o traballo human, pode valer para servir de intercambio de productos e servicios que se xeneren na sua maior parte mediante mano de obra humana, pero en canto usamos calquer tipo de enerxia e donde se rompe o sistema, un exemplo moi sinselo, Xoan esta nun sistema lets e vai a darlle uns maxases a Maria que esta impedida na casa, non hai problema todo correcto… Xoan vai no coche a darlle uns masaxes a maria que esta a 20 kilometros, aqui esta o problema, si Xoan vai a patas ou na bici , ou en cabalo ( si o manten con toxo) pode poñerlle unha hora de desprazamento, e listo, pero si vai no coche non poder pagar a gasolina por moitas horas lets que lle de Maria…

    Para meu modo de ver o obxectivo ultimo de unha transición para que o ser humano sobreviva como especie debe de incluir a desaparición do diñeiro.

    • avatar Alex dice:

      Os habeis asegurado de la legalidad de los costavales? Yo no tengo tan claro que se pueda operar con dinero electronico sin licencia.

      • avatar Manuel Amigo dice:

        Los costavales no son dinero electronico, los costavales funcionan y solo tiene valor dentro de un circuito cerrado de usuarios y comerciantes de ambito particular. Solo los comerciantes pueden canjear los costavales por euros.

        • avatar Alex dice:

          Imagino que habréis analizado la ley de 21/2011 de dinero electronico. https://www.boe.es/boe/dias/2011/07/27/pdfs/BOE-A-2011-12909.pdf

          En la misma en el preámbulo inicial en la parte II hay un resumen de los capítulos que componen la ley. Ahi puedes encontrar el siguiente párrafo, que intuyo es el que os ha llevado a error.
          “Por otro, se excluye del ámbito de aplicación de la norma a aquel valor monetario almacenado en instrumentos específicos, diseñados para atender a necesidades concretas y cuyo uso esté limitado, bien porque el titular sólo pueda utilizarlo en los establecimientos del propio emisor o en una red limitada de proveedores de bienes o servicios, bien porque pueda adquirirse con él únicamente una gama limitada de bienes o servicios. ”

          Si solo tuviéramos este párrafo, efectivamente se cumple lo que comentas, pero un poco mas abajo aparece este otro párrafo.
          “Asimismo, los instrumentos que puedan utilizarse para comprar en establecimientos de comerciantes afiliados no se encuentran excluidos del ámbito de aplicación de la Ley puesto que están pensados habitualmente para una red de proveedores de servicios que crece constantemente”

          La interpretación del primer párrafo que he puesto esta dirigida a una red de establecimientos bajo un mismo CIF, o claramente limitados seguramente porque esten bajo un mismo grupo empresarial.

          Por eso aparece que el segundo párrafo que tiene toda la pinta de estar expresamente puesto para el caso de los Costavales o cualquier moneda de ámbito local respaldada en euros y en formato digital.

          Con esta interpretación los Costavales caerían en el saco del dinero electronico y para ello no queda otra que sacar una licencia EDE (Entidad de Dinero Electrónico), ya que es la única figura que existe para cualquier entidad de ámbito privado que quiera gestionar dinero electronico.

          Pero como te digo esto es una interpretación. Si quereis os la podeis jugar y pasar de puntillas de este tema, pero tened cuidado ya que si os pillan operando sin licencia EDE os pueden a dar un toque. Imagino que si no haceis mucho ruido y no manejais mucho volumen de pasta ni sabran que existis y no pasara nada, pero conviene saber en que terreno os estais moviendo. Y si vais a ir a ayuntamientos tambien cuidado porque los secretarios pueden mirar el tema y levantar la liebre.

          • avatar Manuel Amigo dice:

            El uso de los Costavales se circunscribe al ambito del comercio local del pueblo, no se pueden sumar constantemente proveedores de servicios pues el factor limitante es el numero de comercios del pueblo y previa asociación, de hecho lo que se articula es un Circuito de Comercio Social, un gran Aytuntamiento Español se gasto 500.000 euros en el desarrollo y redacción del reglamento que rige su moneda bajo estas premisas, elevó consultas y le contestaro que efectivamente no cumplen con todos y cada uno de los requisitos necesarios para ser considerados EDE.

          • avatar Alex dice:

            La ley es clara en ese aspecto y habla de “comerciantes afiliados” con lo cual le da igual que sean del mismo pueblo o no. Que sean todos del mismo pueblo no es el factor limitante en este caso.
            No conozco el caso del ayuntamiento que comentas. Solo conozco el caso de Santa Coloma de Gramanet que es un gran ayuntamiento de mas de 100.000 habitantes. Participó en un programa Europeo el cual financiaba la mitad de la inversion. Creo que invirtieron cerca de 150.000€ y desde Europa pusieron otros 150.000€. En total 300.000€ para desarrollar una moneda local propia digital. La han puesto en marcha en 2017. Lleva un año en activo.

            Las entidades locales pueden gestionar dinero electronico, pero necesitan el consentimiento del Banco de España para ello. No necesitan una licencia EDE. Eso solo es para las entidades privadas que quieran emitir dinero electronico.

            Puedes verlo en el articulo 2 de la ley punto 1e:
            e) La Administración General del Estado, las Comunidades Autónomas y las
            Entidades Locales, cuando actúen en su condición de autoridades públicas.

            En ese mismo articulo en los puntos 2 y 3:
            2. Se prohíbe a toda persona física o jurídica distinta de las recogidas en el apartado anterior emitir, con carácter profesional, dinero electrónico tal y como se define en el artículo 1.2 de la presente Ley.
            3. Las personas físicas o jurídicas que infrinjan lo dispuesto en este artículo, serán
            sancionadas conforme a lo dispuesto en el artículo 29 de la Ley 26/1988, de 29 de julio, sobre disciplina e intervención de las entidades de crédito, sin perjuicio de las demás responsabilidades que puedan resultar exigibles.

            Santa Coloma necesito varios informes jurídicos primero para convencer al interventor y después para conseguir el permiso del Banco de España. En este caso el factor limitante es el ámbito de actuación legal del propio ayuntamiento que es el emisor de la moneda. No puede emitir moneda fuera de lo que es su ámbito de actuación municipal. El dinero que emiten tiene que estar respaldado y tienen que cumplir ciertos requisitos fiscales para ello. Y ademas sus cuentas son auditadas con lo cual están controlados.

            Si no hacéis mucho ruido y no manejais mucha masa monetaria podréis pasar desapercibidos como el resto de monedas locales y no creo que os den ningún toque. Pero conviene que sepáis en que realidad os estais moviendo.

          • avatar Manuel Amigo dice:

            Pues habrá que echarse al criptomonte, Alex…

  5. avatar Manuel Amigo dice:

    Cicais un exemplo mais adecuado para expoñer a influencia do uso da enerxia no sistema lets seria este mais ben: Xoan vaislle cortar a madeira co machado a Maria, bota todo o dia en Maria pagalle con 8 horas lets, todo ben, Xoan ten oito horas na sua conta, ahora imaxinemos que Xoan leva a motoserra, ten que pagar a gasolina, e acaba voladiño, so lle pode cobrar a Maria 1 hora lets pero a gasolina ten que pagarlla en euros por que na gasolinera non aceptan lets, a cuestion e que a enerxia fixo un traballo de oito horas en 1….

  6. avatar Sergio dice:

    ¡De bonos a termo dinámica, uno ya no sabe a qué aferrarse! Hace años leí una frase de lo más ocurrente, que no recuerdo con exactitud, tan sólo la idea general: “La política (o quizá fuera la filosofía), es como la arqueología: uno cree haber descubierto lo último jamás pensado, hasta que una nueva excavación envía al traste sus pretensiones”.

    Un saludo.

    Karl Marx
    Miseria de la filosofía

    DEL TRABAJO DE C. MARX:
    CONTRIBUCIÓN A LA CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA

    Berlín, 1859, págs. 61-64

    La teoría del tiempo de trabajo como unidad directa de medida del dinero ha sido desarrollada por vez primera sistemáticamente por John Gray[1]. Propone que el Banco Central nacional, con la ayuda de sus sucursales, certifique el tiempo de trabajo empleado en la producción de las distintas mercancías. A cambio de su mercancía, el productor recibe un certificado oficial de su valor, es decir, un recibo acreditando la cantidad de tiempo de trabajo contenido en su mercancía[2]; estos billetes de banco por una semana de trabajo, por una jornada de trabajo, por una hora de trabajo, etc., sirven a la vez de certificado para obtener el equivalente bajo la forma de cualquiera de las demás mercancías de los depósitos del banco[3]. Este es el principio Básico de Gray, concienzudamente elaborado por él en todos sus detalles y adaptado en todas partes a las instituciones inglesas vigentes. Con este sistema, dice Gray, “sería tan fácil en todo momento vender por dinero como ahora lo es comprar con dinero; la producción sería una fuente uniforme e inagotable de demanda”[4]. Los metales preciosos perderían su “privilegio” con respecto a las demás mercancías y “ocuparían el lugar que les corresponde en el mercado junto al aceite, los huevos, el paño y el percal, y el valor de los metales preciosos no nos interesaría más que el de los diamantes”[5]. “Debemos mantener nuestra ficticia medida del valor, el oro, inmovilizando así las fuerzas productivas del país, o bien debemos recurrir a la medida natural del valor, al trabajo, y abrir campo libre a las fuerzas productivas del país?”[6].

    Si el tiempo de trabajo es la medida inmanente del valor, ¿por qué al lado de ella existe otra medida exterior? ¿Por qué el valor de cambio tiene su desarrollo en el precio? ¿Por qué todas las mercancías estiman su valor en una mercancía exclusiva, que se transforma así en la existencia adecuada del valor de cambio, en dinero? Este es el problema que Gray debería haber resuelto. En lugar de resolverlo, se imagina que las mercancías podrían tener una relación directa las unas con las otras como productos del trabajo social. Pero sólo pueden tener una relación entre si por lo que realmente representan. Las mercancías son, directamente, productos de trabajos privados aislados e independientes, que a través de su enajenación en el proceso del intercambio privado deben mostrar su carácter de trabajo social general; con otras palabras, el trabajo sobre la base de la producción mercantil se convierte en trabajo social únicamente a través de la enajenación integral de los trabajos individuales. Pero si Gray concibe el tiempo de trabajo contenido en las mercancías como directamente social, lo concibe como tiempo de trabajo social (gemeinschaftliche) o como tiempo de trabajo de individuos asociados directamente. En tal caso, efectivamente, una mercancía especifica cualquiera, como el oro y la plata, no podría oponerse a las demás mercancías como encarnación del trabajo general, el valor de cambio no se transformaría en precio; pero, a la vez, el valor de uso no se transformaría en valor de cambio, el producto no pasaría a ser mercancía, y por tanto sería destruida la base misma de la producción burguesa. Pero ésta no es en modo alguno la opinión de Gray. A juicio suyo, los productos deben producirse como mercancías, pero no deben cambiarse como mercancías.

    Gray encomienda la ejecución de este piadoso deseo al Banco nacional. Por una parte, la sociedad, bajo la forma del banco, independiza a los individuos de las condiciones del intercambio privado, y, por otra parte, les permite continuar produciendo sobre la base del intercambio privado. Por eso, la lógica interna obliga a Gray a negar una tras otra las condiciones de la producción burguesa, aunque sólo quiere “reformar” la moneda, surgida del intercambio mercantil. Así, convierte el capital en capital nacional[7], la propiedad de la tierra en propiedad nacional[8], y si examinamos atentamente su banco, veremos que, además de recibir con una mano las mercancías y de entregar con la otra los recibos por el trabajo aportado, regula la producción misma. En su última obra, Lectures on money, en la que trata tímidamente de presentar sus bonos de trabajo como una reforma puramente burguesa, Gray se embrolla incurriendo en despropósitos aún más evidentes.

    Toda mercancía es directamente dinero. Tal era la teoría de Gray, derivada de su análisis de la mercancía, incompleto y, por lo mismo, falso. La construcción “orgánica” de los “bonos de trabajo”, del “banco nacional” y de los “depósitos de mercancías” no es sino un espejismo en el que el dogma se presenta en forma ilusoria como una ley universal. Desde luego, el dogma según el cual la mercancía es directamente dinero o el trabajo privado individual contenido en ella es trabajo directamente social, no será exacto por el hecho de que el banco crea en él y opere de acuerdo con él. Por el contrario, en ese caso la bancarrota asumiría el papel de crítica práctica. Lo que en Gray sigue siendo secreto y desconocido para él mismo, a saber, que los bonos de trabajo son una frase económica sonora que encubre el buen deseo de destruir el dinero, y con el dinero el valor de cambio, con el valor de cambio la mercancía y con la mercancía la forma burguesa de producción, es expresado clara y terminantemente por algunos socialistas ingleses, parte de los cuales escribieron antes de Gray y otra parte después de él[9]. Pero sólo al señor Proudhon y a su escuela le estaba reservada la misión de preconizar en serio la degradación del dinero y la apoteosis de la mercancía como esencia del socialismo, reduciendo así el socialismo a una incomprensión elemental de la conexión necesaria entre la mercancía y el dinero[10].

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    [1] John Gray: The social system. A Treatise on the principle of exchange, Edimburgo, 1831. Véanse también sus Lectures on the nature and use of money, Edimburgo, 1848. Después de la revolución de Febrero, Gray elevó al Gobierno Provisional francés un memorandum, en el que le hacia ver que Francia no necesitaba una “organización del trabajo” [“organisation of labour”], sino una “organización del cambio” [“organisation of exchange”], cuyo plan, totalmente elaborado, se contenía en el sistema monetario ideado por el. El incomparable John no sospechaba que, dieciséis años después de haber aparecido su Social system, la patente de este mismo descubrimiento sería usurpada por el ingenioso Proudhon.

    [2] Gray, The social system, etc., pág. 63: “El dinero sólo debe ser un certificado acreditativo de que su poseedor, bien ha contribuido con un cierto valor al fondo nacional de riquezas, bien ha adquirido el derecho a recibir ese mismo valor de una persona que ya había contribuido con el”.

    [3] “Cuando un determinado valor haya sido ya materializado en el producto, puede ser depositado en el banco y retirado de é1 tan pronto como sea necesario; pero estipulando como condición, mediante el consentimiento común, que la persona que haya depositado un bien cualquiera de su propiedad en el proyectado Banco nacional, puede retirar un valor igual bajo cualquier otra forma, sin que este obligado a retirar precisamente el mismo objeto que había depositado en el banco”. (Loc. cit., pág. 68).

    [4] Loc. cit., pág. 16.

    [5] Gray, Lectures on money, etc., págs. 182-183.

    [6] Loc. cit., pág. 169.

    [7] “Los negocios de cada país deben ser llevados a cabo sobre la base del capital nacional”. (John Gray: The social system, etc., pág. 171.)

    [8] “La tierra debe pasar a ser propiedad de la nación” (Loc. cit., pág. 298).

    [9] Véase, por ejemplo, W. Thompson: An inquiry into the distribution of wealth, etc., Londres, 1827; Bray Labour’s wrongs and labour’s remedy, Leeds, 1839.

    [10] Como compendio de esta melodramática teoría del dinero se puede ver el libro de Alfred Darimont: De la réforme des banques, Paris, 1856.

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