«Caminar sobre el abismo de los límites», un informe para la acción ante el colapso

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2018-03-04

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Portada del informe

El pasado mes de noviembre salía publicado un informe realizado por Ecologistas en Acción y La Transicionera titulado Caminar sobre el abismo de los límites, y que logró abrir una cierta brecha acercando el tema del colapso ecosocial a grandes medios generalistas como EuropaPress, La Vanguardia o RNE, y que también dio lugar a artículos relacionados publicados en periódicos como El Salto, Público, ElDiario.es y El País, lo cual ha redundado en un número importante de visitas y descargas del informe desde entonces. Incluso se puede encontrar como material de referencia en un web oficial del gobierno español, en las páginas del CENEAM.

La parte inicial del informe, de diagnóstico, dibuja un panorama de sobre conocido para quienes leen habitualmente esta revista, aunque es todo un logro que se haya difundido más allá de los habituales círculos ecologistas llegando (una vez más) la alerta al gran público. Donde sí aporta algo de mayor novedad para nosotros es en la parte de propuestas de acción, sumando de manera actualizada una serie de ideas a otras baterías de acción que se han venido publicando en estos últimos años (p.ej. la Guía para o descenso enerxético, Municipios.Pospetroleo.com, La Gran Encrucijada, etc.), y las cuales enumeraremos a continuación para fomentar el debate propositivo:


Recursos

Poner en marcha un plan multisectorial encaminado a un drástico descenso en el consumo material y energético, garantizando los consumos básicos para que toda la población goce de una vida digna. En 2030, la generación con energías renovables debería ser al menos del 45 % y la reducción del consumo energético debería ser del 40% respecto a 1990. Fomentar la economía circular, que consiste básicamente en el buen retorno de los materiales a los ecosistemas en condiciones para que puedan ser metabolizados por la biosfera.

  • Reconocer la existencia y gravedad de los picos del petróleo y demás fuentes energéticas y materiales, fomentando su divulgación a fin de mejorar la comprensión del momento de cambio que vivimos y poder actuar en consecuencia.
  • Poner en marcha un plan de contingencia energética y material que ordene una transición justa a una sociedad con un menor consumo y uso eficiente de recursos materiales y energéticos.
  • Impulsar la producción descentralizada de energía renovable compatible con un porcentaje de producción centralizada que permita garantizar el suministro y hacer más eficiente el sistema. Reformar la Ley del Sistema Eléctrico para favorecer el autoconsumo de renovables, especialmente los proyectos cooperativos y de gestión comunitaria.
  • Prohibir las técnicas de fracking y exigir el cierre de todas las centrales nucleares y térmicas basadas en combustibles fósiles, estableciendo calendarios de cierre de obligado cumplimiento y la no renovación de permisos.
  • Incorporar el Derecho Humano al Abastecimiento y Saneamiento del agua en la legislación y establecer mecanismos para asegurar su cumplimiento. Poner en marcha legislaciones similares en el plano energético.
  • Paralizar las demandas de agua para actividades económicas que supongan la sobreexplotación de los ecosistemas ligados a ésta, así como su contaminación (regadíos de grandes extensiones e intensivo, minería, centrales térmicas y nucleares, explotación forestal, etc.).
  • Poner en marcha políticas de gestión de residuos encaminadas al cierre de los ciclos materiales, destacando el papel del compostaje.
  • Desarrollar una normativa que conduzca al control de la obsolescencia programada promoviendo productos duraderos, reparables y con circuitos de recuperación.

Cambio climático

Establecer estrategias multisectoriales con el objetivo de lograr un drástico descenso en las emisiones de gases de efecto invernadero. Las emisiones españolas deberían reducirse como mínimo un 5% anual hasta 2030 y un 10 % entre 2030 y 2040, para alcanzar la descarbonización antes de 2050.

  • Aprobar una Ley de Cambio Climático que regule las políticas que afectan al clima, con el fin de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y penalizar los incumplimientos.
  • Poner en marcha medidas encaminadas a la adaptación al cambio climático de las poblaciones más vulnerables y empobrecidas, priorizando las medidas de conservación y adaptación de los ecosistemas mediante actuaciones blandas, y evitando la construcción de grandes infraestructuras. El planeamiento urbano deberá considerar la vulnerabilidad
    climática.
  • Eliminar falsas herramientas en la lucha contra el cambio climático como: mecanismos de compensación de las emisiones, los mecanismos de desarrollo limpio, mecanismos de mercado como el sistema europeo ETS, o la apuesta por falsas soluciones como las tecnologías de captura y almacenamiento de carbono.
  • Eliminar el papel de los sumideros de las contabilidades nacionales. La mejora de los sumideros deberá atender de forma principal a la mejora de la salud de los ecosistemas, evitando incrementar la presión sobre estos.

Biodiversidad

Aprobación de un plan de emergencia para detener la pérdida de diversidad biológica en 2020, asegurando la conservación de los procesos ecosistémicos de los que dependemos todos los seres vivos.

  • Condicionar todas las políticas sectoriales al objetivo de detener la pérdida de biodiversidad, especialmente en áreas clave como agricultura, pesca, planificación hidrológica, energía o turismo.
  • Adoptar los compromisos de la Estrategia Europea de Biodiversidad y las Metas de Aichi del Convenio de Diversidad Biológica.
  • Mejorar la planificación, gestión y financiación de los espacios protegidos. Garantizar la aprobación y el cumplimiento de los planes de gestión de la Red Natura 2000. Dotar económicamente el Fondo para la Conservación de la Biodiversidad.
  • Incidir en la restauración de ecosistemas degradados, generando infraestructuras verdes para aumentar la capacidad de los ecosistemas de proporcionar servicios como el control de inundaciones o el mantenimiento de la línea de costa.
  • Prohibir las patentes de organismos vivos.
  • Establecer una ley de Fiscalidad Ambiental que prime la restauración y conservación del medio ambiente penalizando la contaminación y el mal aprovechamiento de los recursos. La Fiscalidad tendría carácter redistributivo y finalista.
  • Adoptar medidas extraordinarias para evitar la llegada de especies exóticas invasoras y frenar la introducción de las ya existentes.

Economía

Incentivar el desarrollo de una economía social, feminista y ecológica, centrada en el bien común y no en la acumulación de plusvalía monetaria, que ponga en el centro los procesos de sostenibilidad de la vida y garantice la equidad social.

  • Poner en marcha medidas de reparto de la riqueza. Entre otras, una fiscalidad redistributiva y ecológica, que incentive modos de producción sostenibles y el reparto de las rentas.
  • Promover y apoyar iniciativas y proyectos que vayan encaminados a fomentar la resiliencia y la autosuficiencia local. Incentivar economías en las que las personas tengan autonomía y no dependan de un salario.
  • Incidir en el reparto del trabajo no remunerado de cuidados, asociado en el capitalismo heteropatriarcal a las mujeres y la feminidad.
  • Fomentar una economía de proximidad y circular, con circuitos cortos de comercialización y orientada a la satisfacción de las necesidades básicas, bajo los criterios de la economía social y solidaria.
  • Promover la desmercantilización del suministro de bienes y servicios básicos. Entre otras medidas posibles, revertir los procesos de privatizaciones y fomentar formas de gestión comunitaria y pública.
  • Poner en marcha un sistema monetario en el que el dinero creado esté referido a elementos físicos finitos, y cuyo uso no genere interés.
  • Apoyar las economías complementarias: bancos de tiempo, monedas sociales, trueque, grupos de consumo, cooperativas de empleo, finanzas éticas, etc., basadas en modelos de asociación cooperativos, democráticos, anclados en el territorio y sin ánimo de lucro. Paralelamente, limitar la acción de los principales agentes del capitalismo global con medidas como un tratado vinculante sobre las transnacionales y los derechos humanos.
  • Implementar cláusulas sociales y ambientales a la contratación pública.
  • Reformar la contabilidad nacional de forma que incluya los servicios de los ecosistemas, el consumo de materiales y energía, la internalización de los costes ambientales y sociales, la gestión de los residuos, el bienestar social y los trabajos de cuidados.

Urbanismo y transporte

Reconducir las políticas de infraestructuras de transporte y urbanismo según criterios de eficacia y ahorro de recursos e impactos, y de equidad social. Fomento de la accesibilidad frente a la movilidad.

  • Establecer instrumentos para reordenar territorialmente las ciudades, corrigiendo diseños urbanos dispersos y extensos que fomentan la movilidad motorizada.
  • Evitar que la vivienda siga siendo un objeto de especulación.
  • Incentivar la mejora del aislamiento en edificaciones para reducir el consumo energético y paliar en parte la pobreza energética.
  • Aprobar mecanismos que limiten la reclasificación de terrenos a urbanizable.
  • Aprobar una Ley de Movilidad Sostenible que fomente e impulse los modos no motorizados (marcha en pie y en bicicleta) y el transporte público colectivo en los desplazamientos urbanos y metropolitanos, y que a la vez reduzca el número e intensidad de los desplazamientos que se realizan en automóvil.
  • Establecer una nueva política ferroviaria que recupere y mejore la actual red ferroviaria, en particular los trenes de cercanías y realice las inversiones necesarias para contribuir al aumento de la cuota de mercancías desplazadas por ferrocarril.
  • Decretar una moratoria en nueva construcción de infraestructuras de los modos de transporte dependientes de las energías fósiles y/o con un alto impacto ambiental: no construir más carreteras, nuevas líneas de alta velocidad, ni ampliar o construir nuevos aeropuertos. Poner fin a toda subvención pública a las energías fósiles y las industrias relacionadas.
  • Derogar la modificación de la Ley de Costas para asegurar la conservación de los ecosistemas costeros amenazados.
  • Rerruralizar (volver a rústico) las ciudades, incorporando actividades agrarias, fomentando la autosoberanía alimentaria urbana.

Alimentación y salud

Adaptar el modelo agroalimentario petrodependiente a un modelo de producción ecológica, local y a pequeña escala primando la soberanía alimentaria de los territorios. Objetivos para 2020: alcanzar el 30% de la superficie dedicada a la producción ecológica, conseguir un incremento del 30% del consumo interno de productos ecológicos locales, y reducir el uso de fitosanitarios de síntesis en un 30%.

  • Promover el traslado de población hacia espacios rurales y el aumento del autoabastecimiento de las ciudades, eliminando las barreras legales a la producción agroecológica por parte de pequeños/as agricultores/as.
  • Facilitar a la población rural el acceso a la tierra y otras infraestructuras necesarias para la producción (centros de transformación, maquinaria compartida, etc.) y reproducción (vivienda, escuelas, centros de salud, etc.).
  • Potenciar usos agrícolas sin pesticidas ni fertilizantes de síntesis.
  • Reducir rápidamente la superficie irrigada, sustituyendo cultivos en regadío por cultivos de secano.
  • Aumentar la inversión en I+D en sistemas de producción agroecológica y recuperación de saberes tradicionales.
  • Invertir el proceso de especialización productiva integrando agricultura y ganadería para cerrar ciclos y recuperando la diversidad productiva y paisajística.
  • Detener urgentemente el proceso de pérdida de suelos y promover su recuperación de materia orgánica y equilibrio biológico.
  • Fomentar el descenso en el consumo de alimentos de origen animal, especialmente carne, y favorecer la re-diversificación de la producción en las zonas ganaderas. Favorecer la ganadería extensiva frente a la industrial, adaptando la producción ganadera a la biocapacidad de los territorios y recuperando los terrenos más fértiles para la producción vegetal destinada a consumo humano.
  • Fomentar la creación de bancos de semillas con el fin de recuperar y conservar las variedades de semillas tradicionales y locales, permitiendo a los/as agricultores/as el libre uso, conservación y comercialización.
  • Prohibir el uso no confinado de organismos modificados genéticamente, bajo el principio de precaución.
  • Favorecer sistemas de salud y cuidados comunitarios, evitando que la población femenina sea la mayoritariamente responsable de estas tareas.
  • Reorientar los sistemas de salud hacia un enfoque integral centrado en la promoción de la salud y la prevención primaria de las enfermedades teniendo en cuenta no sólo los hábitos individuales sino también los contextos socioeconómicos.
  • Prohibir la fabricación y uso de sustancias, materiales y artículos tóxicos. Fomentar la química verde: productos de consumo y procesos industriales limpios y seguros.

Paradigma cultural y educación

Articular sociedades con una visión biocéntrica. Trabajar en torno a una educación para la sostenibilidad, que propicie cambios en el modelo de desarrollo, los hábitos de consumo, la equidad de género y la participación.

  • Reformar el sistema educativo poniendo en el centro una mirada ecosocial y ecofeminista del mundo que reconozca la naturaleza eco- e interdependiente de nuestra especie.
  • Promover la corresponsabilidad social (de personas e instituciones) en los trabajos necesarios para el mantenimiento de la vida, como los cuidados.
  • Fomentar y apoyar procesos de autogestión de la ciudadanía, promoviendo procesos de participación y empoderamiento social en pro de nuevos modelos de gobernanza realmente inclusivos y democráticos.
  • Difundir las propuestas decrecentistas, del buen vivir, del movimiento en transición, el ecofeminismo y el enfoque de la permacultura como alternativas reales al actual sistema capitalista.
  • Promover otro modelo de consumo que priorice la cobertura de las necesidades básicas de las personas de una manera ecológicamente sostenible y socialmente justa a través de la investigación y puesta en práctica de distintas alternativas de carácter colectivo.
  • Establecer normas de control publicitario.

El informe, tras su fase de difusión mediática y social se encuentra actualmente en fase de comunicación a distintas fuerzas políticas. No en vano su subtítulo es “Políticas ante la crisis ecológica, social y económica”. Ante el colapso, la política es más necesaria que nunca y este informe es una herramienta de primer nivel para abordarla con rigor y precisión, en aras de un colapso menos trágico y de la supervivencia humana y biosférica.

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Coordinador 15/15\15

Coordinador de la revista 15/15\15.

2 Respuestas

  1. avatar ere-mezu dice:

    Una simple cuestion, si destinasemos los ecologistas el tiempo que dedicamos a darle a la sesera, sentados en nuestros rincones de trabajo, recopilando lineas de accion, planteamientos bienintencionados, practicas perfectamente realizables en cualquier sociedad sana, en lugar de a esto, a entender que vivimos en una sociedad profundamente enferma, ya que el proceso de desvitalizacion viene de muy atras (miles de años de patriarcado con economias de gran escala, sectores hiperprivilegiados y la economia de guerra) y comenzamos a poner en practica todas estas teorias, que sobre el papel pintan muy bonitas, pero en la practica… Lo mismo caemos en la cuenta de que nuestro ego nos esta engañando y no hay forma de salvar un enfermo cronico, por lo que hay que empezar a generar otro organismo vivo, mucho mas pequeño, sencillo y terrenal

  2. avatar Godofredo Aravena dice:

    Esto de las advertencias sobre la crisis en ciernes que afectará a nuestra sociedad de consumo, la del crecimiento infinito, integrada por una mayoría de “Homo Sapiens Narcisus” (como diría Carlos de Castro) y las propuestas (relativamente genéricas) para resolver los problemas derivados de ella, son tema recurrente en esta revista. En esa línea, este artículo no aporta mucha novedad.
    Y la crítica básica que puedo hacerle es que las propuestas, esta vez un poco más elaboradas que otras vistas anteriormente, siguen siendo demasiado gruesas, por ello, en los hechos reales, imposibles de poner en práctica.
    Para (de alguna manera) superar la crisis, si ello es algo realmente posible, creencia que no comparto, se requieren propuestas precisas y acotadas, que a la vez deben ser posibles en la sociedad de consumo.
    Por ejemplo, se puede limitar la potencia máxima de todo vehículo terrestre producido en el planeta a partir de una fecha, a una cierta cantidad. Y esta regla aplicada por igual a TODO vehículo (autos, camiones, buses, motos, maquinaria pesada, agrícola), sin excepciones de ningún tipo. Incluso aplicable a los vehículos eléctricos. Digamos 150 PS. Aunque este tope se puede reducir incluso más, a la mitad, para vehículos menores como autos y motos. Con esa cifra volvemos unos 40 años atrás, y si a principios de los 80 el mundo funcionaba con ese límite como algo normal, bien podemos hacerlo hoy. Con esa potencia limitada, se reduce en un importante factor el consumo de petróleo mundial, y con ello se reduce la emisión de CO2 por transporte. Lo interesante de una medida como la que propongo, es que todo puede seguir funcionando de manera relativamente normal, con algunas adaptaciones posibles de tolerar y aceptar. Los vehículos existentes de potencia superior deberán ser dados de baja en un período de no más de 10 años, contados a partir de cinco años antes de la puesta en efecto de la medida mundial. Una medida de este tipo no afectaría a los países pobres, y cortaría la subvención que tienen los países ricos por parte de los pobres en lo tocante a consumo de petróleo y generación de CO2 por vehículos terrestres de carreteras.
    Necesariamente las propuestas que se hagan para de alguna manera enfrentar la crisis que se avecina, deben ser más precisas y acotadas, para así proponer acciones realmente posibles. La generalidad de las propuestas usuales termina siendo “palabras de buena crianza”, sólo intenciones, más que acciones posibles de siquiera evaluar, y por ello, menos posibles de poner en práctica.

    Por otro lado, creo necesario volver a insistir en que única la salida posible para este dilema que pareciera que pronto deberemos enfrentar, pasa por afrontar y aceptar la necesidad de un cambio radical de las razones para vivir y existir que hoy tenemos como sociedad, como humanidad.
    En el (interesante) texto al que se refiere este artículo, la falencia mayor de toda la propuesta, a mi entender, es aquella en que se insiste en mantener el consumo como razón. Lo que queda reflejado en las siguientes palabras
    “Promover otro modelo de consumo que priorice la cobertura de las necesidades básicas de las personas de una manera ecológicamente sostenible y socialmente justa a través de la investigación y puesta en práctica de distintas alternativas de carácter colectivo.”
    El consumo como motor, practicado de manera sostenible, implica vivir como el resto de los sistemas que componen la Biósfera. Sólo vivir. Sólo existir. Consumir lo justo para sobrevivir.
    Creo que los humanos llevados a ese escenario no serían capaces de sobrevivir sin grandes conflictos sicológicos. Los demás sistemas de la Biósfera están pensados para mantener un estado estable de existencia. Sin ambiciones. Sólo ser. Los humanos por otro lado, están para superarse día a día, para cada día avanzar hacia una meta más grande, y por ello, el crecimiento infinito tiene tanto sentido (desde ese punto de vista).
    Concluyo que cualquier propuesta viable de humanidad pasa por necesariamente permitir a la humanidad ser cada día un poco más. Pero sin que ello sea a costa del medio ambiente. Lo que se logra, como yo propongo en un texto que escribí hace algunos años, existiendo para crear, no para consumir. En una vida sólo para crear, las necesidades básicas son sólo eso, son lo necesario para seguir en lo importante, crear. Los procesos creativos ofrecen desafíos que nunca cansan, nunca aburren, y cuyos resultados siempre se pueden mejorar. Además, ellos estimulan al aprendizaje y la superación personal.
    No está de más notar que la única cualidad que todos los humanos poseen, que los hace a todos iguales y a la vez diferentes es la capacidad creativa. La esencia de los humanos es su capacidad de crear.
    Esa sociedad a que hago referencia, que puede parecer un imposible hoy en día, es posible, pues está en sintonía con nuestra naturaleza de una manera virtuosa. Pero indudablemente requiere de grandes cambios de mentalidad. Y de un largo período de transición, de decrecimiento, que también es posible, en que el decrecimiento mismo no sería el objetivo final, sino que parte del proceso de cambio, hacia otro tipo de sociedad, que luego incluso dejaría atrás al decrecimiento mismo, como un concepto obsoleto.
    Soy un convencido de que mientras sigamos hablando de consumo (verde, sostenible, o como se le quiera llamar) como parte esencial de la solución o el objetivo, en realidad seguimos en “más de lo mismo”.
    Es un engaño más que nos hacemos.
    Resulta imperativo dejar atrás los conceptos que han sido la base para la humanidad, que a estas alturas se muestran totalmente errados, y madurar como especie, repensando las razones para las cuales existimos como especie, y por qué existimos. Ciertamente debe haber una razón mucha más lógica y funcional que sólo consumir. Una posible es la que yo propongo. Que ciertamente tiene mucho más sentido.

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