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Vicente Guitiérrez

Estudió Ciencias Exactas. Tras trabajar varios años en diversos Institutos de Educación Secundaria decidió abandonar, espantado, la educación obligatoria de adolescentes para ganarse la vida como docente en un Centro de Educación de Personas Adultas. Su obra aborda cuestiones como la antipedagogía, el onirismo salvaje, la poesía por otros medios y lo maravilloso, la utopía como medio de reactivación del imaginario revolucionario y la crítica de la
economía, la sociedad industrial y el espectáculo. Forma parte del Grupo surrealista de Madrid, coedita la revista Drosera. Comunicación onírica y recientemente ha publicado el libro de ensayos antipedagógicos La tiza envenenada. Co-educar en tiempos de colapso.

4 Respuestas

  1. avatar Laura de la Fuente dice:

    me ha encantado aunque encuentro la proyección muy optimista. El problema no es sólo el lamentable futuro que nos aguarda sino el inmovilista presente. como madre y como docente practico un aquí y ahora salvaje y resiliente con un pie en el BAU y otro en …la vida decente, en al vida material . Tengo dos criaturas escolarizadas y cada día asumo toooda la tarea extra que me da la escuela lo llamo el despioje de toda la
    sumisión que alli se les inocula sin descanso. Pero qeu al propia estructura son las propias familias en uan aplastante mayoría leales inconscientes a todo este tinglado. Lo más preocupante es el convencimiento, esa especie de buena voluntad zombie .

  2. avatar CASTRO CARRANZA, CARLOS DE dice:

    “Cualquiera que haya trabajado como profesor o profesora en un centro educativo sabe que ningún método, ni ninguna disciplina escolar nos asegura repercutir en la conciencia de los alumnos o alumnas, sobre todo si tenemos en cuenta el aislamiento de la Escuela respecto del resto de la sociedad”. De acuerdo, pero esto contradice buena parte de tus argumentos.
    El resto de la sociedad seguirá ahí con o sin Escuela, y ese resto de la sociedad hace también a los docentes de la Escuela. El problema no es la Escuela en sí, en la que posiblemente el promedio de los docentes esté un poquito más concienciado con lo que pasa.
    El problema no solo es lo que cuenta el profesor del primer chiste de este texto, el problema es sobre todo la respuesta del alumno, que ya antes está metido en el sistema. La Escuela solo reproduce, y al menos lo hace con cierta crítica, lo que “enseña” la sociedad. Saca a los niños de la Escuela y verán aún más youtube y “wathsapearan” aún mas, estas son hoy su “Escuela oficial”. Tú y yo fuimos a la Escuela y nos enseñó a leer lo justito como para ser capaces de criticarla. Desde la TV, las redes sociales y los padres actuales, quiera la fortuna que prescindamos mucho antes de ellos que de la Escuela (donde conozco a muchos docentes impotentes frente a la “otra educación”, la que sí ha repercutido en la conciencia y esencia de los alumnos). Tienes razón en que la Escuela forma parte del Sistema, pero prescindir de ella me genera las mismas dudas que prescindir de los “padres” (esos que a los 12 años regalan un móvil a sus hijos, esos son muchísimo más peligrosos), pero claro, el debate se caldearía… (no sólo hay padres impotentes ante la educación de sus hijos frente al resto de la sociedad incluida la Escuela).

    Como suelo decir, todo se realimenta, y la Escuela realimenta y es realimentada, como todo lo demás. El colapso nos puede traer un mundo sin la parte buena de la “Ilustración”, porque el mundo real no es sólo mágico, no tenemos porqué prescindir de la aportación del conocimiento científico, cosa que sin alguna forma de Escuela, no sé cómo se podría mantener (acuérdate de los esfuerzos que supone un nivel matemático como el que adquiriste en su día, no me imagino saber el lugar que ocupamos en el Universo y en Gaia, sin conocimiento científico y sin alguna forma de Escuelas). Y lo bueno, es que éstas se transforman con la sociedad, la Escuela de Aristóteles era distinta a la actual, lo que nos informa que hay transformación mutua. Antes es prescindible el Estado que la Escuela (ya que la segunda es una institución mucho más antigua que ha permeado muchas más culturas que la nuestra).

    • avatar Nuba dice:

      Como de calentito anda el verano, Carlos, jo, a nosotros que nos quieren abrir a 2 km de Cáceres y a uno del santuario de “La Montaña” una mina de litio- que es un fake, que no hay- a ceilo abierto, anda jaleo jaleo. Y el debate tan importante de si sacarlos o meterlos a los niños en el sistema educativo.
      Y leo el artículo, y le entiendo al autor pero te entiendo a tí. Pues quizás si se hubiera dado el lugar y el momento- cúantico? de poder no enviar a mi hijo de 14 a una escuela que se le atraganta porque le examina 3 veces por semana de cuatro chorradas y le hace sentirse inseguro cuando es muy inteligente…como todos…, pues maldigo el sistema y la escuela y enfín.. Pero uno,cada profe, dentro de su clase, cierra la puerta, mira a los ojos de los chicos… y en primero de la Uni a veces tengo 106!! y enfín que incluso y a pesar de y dentro de , puesto que las escuelas alternativas sólo están al alcance de unos pocos y siempre en el medio están recursos económicos y de desigualdad cultural, suscribo al 100% lo que expresas. Les cuesta mucho llegar, llegan desaprendidos, llegan con un lío en la cabeza tremendo de la más simple regla de tres, pero llegan jóvenes, vocacionales, muchos de ellos teniendo que trabajar en medio para pagarse los estudios, la mayoría con un desarraigo familiar enorme, pero llegan y tenemos que acogerlos, y tenemos que decirles, desde la física, desde la biología, desde la historia o literatura incluso desde las tecnos… ( qué dificil desde ellas ) que hay otro mundo, que no es otro que es el que ha sido, que así funcionan las dinámicas, y los límites, y que hay leyes sí, y ecuaciones sí, y que hay espacio para la reflexión y que no van lejos en la competencia pero van cuando colaboran, y cuando te los encuentras a veces, fuera de las clases, recitando poesía, nos debemos a ellos, desde donde estemos. Y cierro la puerta de la clase y la clase es de ellos, primero, y después es nuestra. Empiezan a las 9 y a las 11, llevan ya dos horas encerrados con fluorescentes en un “aula magna” y mi hora es la última aunque he peleado para que rotemos. Después de mi clase sólo tienen 10 minutos para comer algo y tres largas horas de prácticas de todo tipo en una facultad de Veterinaria, como en las de medicina y enfín… Y apagamos las luces, abrimos las ventanas o al menos las subimos, y es cada día una ceremonia en la que les cuesta participar pero de pronto un dia llegas a clase y ya ha apagado las luces y subido las persianas y entonces te alegras de que te toque la fotosíntesis o la mitocondria o da lo mismo. Y no lo notaremos inmediatamente, pero cala. Vaya rollo para apuntar que desde donde estamos y porque allí les cuesta mucho llegar hay muchísmo que aprender de ellos y hay mucho que transmitir desde lo que sabemos. Y les ves las miradas y luego 5 años después algún día vienen a verte a tu despacho y te cuentan…

  3. Mientras preparábamos el libro recopilatorio nº -12 1/2 del que formará parte este artículo, detectamos que en esta versión online del mismo, faltaba la nota nº 43 (última del texto). Ya lo hemos corregido y pedimos disculpas tanto al autor como a las personas lectoras. Por supuesto, en la versión impresa aparecerá también corregido.

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